José Alfredo Calderón: Reciclaje electoral 2019 – Crónica
Opinión

José Alfredo Calderón: Reciclaje electoral 2019

José Alfredo Calderón E.

Historiador y Observador Social 

Los jueves de Mayo de 2018[1], escribí una serie de artículos que advertían a mis lectores que las elecciones del año entrante serán más de lo mismo, por eso titulé la primera entrega como: “Hacia un remix del 2015”. Los otros 3 artículos los denominé: “La Taxidermia Política para el 2019”, y en ellos hice un somero análisis de los 26 partidos políticos actualmente inscritos y los 8 comités pro partido que están haciendo fila. Deseo destacar los hallazgos y lugares comunes que confirman mis aseveraciones principales:

  1. En Guatemala no hay un verdadero sistema de partidos políticos, sino una caricatura que reúne a varias maquinarias electoreras que se organizan para sacar una renta mercantilista y oportunista de las elecciones. La definición clásica que describe a los partidos políticos como instituciones de derecho público que intermedian entre la Sociedad y el Estado, es prácticamente una quimera en nuestro país. Con la desaparición de la Democracia Cristiana Guatemalteca –DCG– en los albores del siglo XXI, finalizó la época de partidos, ideologías, programas políticos, escuelas de formación de cuadros y todos aquellos elementos que distinguen a los verdaderos partidos políticos de los que no son más que agrupaciones aglutinadas en torno a un caudillo y/o un financista. De hecho, el gobierno democristiano (1986-1991), fue la última gestión partidista propiamente dicha. Algunos organizaciones como el FRG, la UNE y el PP (con algunas características partidarias), presumen de su condición de partidos pero no hay tales. Insisto en el hecho que, todas las agrupaciones de la llamada era democrática (1986-2015), se han nutrido de los únicos partidos históricos: Movimiento de Liberación Nacional –MLN– Partido Revolucionario –PR–, el Partido Guatemalteco del Trabajo –PGT– y la ya mencionada DCG.
  2. Para las elecciones del 2019, las condiciones no han variado                                 –estructuralmente hablando– e incluso se agravan por el fenómeno que podría denominarse “competencia entre enanos”. Salvo la Unidad Nacional de la Esperanza, el resto de agrupaciones son pequeñas y con una organización logística débil. Aunado a eso, la ausencia de talante ético y programas políticos sustentados en ideologías, arrojan un escenario variopinto que muestra un oportunismo electoral extremo. Las mismas caras y nombres, las mismas mañas y hojas de vida vergonzosas aparecerán en las papeletas de colores, cuya significación no trasciende más allá de lo cromático. No importa el vehículo electoral escogido o en el que se logran colar, pues algunos son tan impresentables entre la misma “clase política”, que ya les cuesta ser aceptados (lo cual ya es decir mucho).
  3. Las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos de 2016 fueron básicamente cosméticas en su mayoría y las reformas de segunda generación que estaban pendientes (las propuestas por el Tribunal Supremo Electoral –TSE–) fueron engavetadas y, en su lugar, se envió una mezcla abigarrada y espuria de propuestas de los diputados del peor Congreso en la historia del país. Convenientemente para esta clase política que se aferra a las viejas prácticas, ya no queda tiempo y las alegres elecciones se desarrollarán en las mismas condiciones de 2015 (salvo algunos cambios que no son de fondo). A mediados de enero de 2019 el TSE efectuará la convocatoria y en junio de 2019 se desarrollará la primera vuelta.
  4. Necedad participativa: Personajes como Sandra Torres, Zury Ríos y Alejandro Giammattei, nuevamente “engalanarán” las papeletas apostando a la paciencia y mala memoria de los guatemaltecos.
  5. Nuevos nombres, viejas estructuras: VAMOS, el nuevo quinto partido de Giammattei es más de lo mismo. De crecimiento vertiginoso, se nutre de las firmas de una organización anterior. La Gran Alianza Nacional –GANA– (gobierno de Berger 2004-2008), podría aparecer como CRECER pero con la misma estructura anterior. La Unión del Centro Nacional –UCN– del extinto Jorge Carpio con varios maquillajes cada cierto tiempo. VALOR un reciclaje del Partido Libertador Progresista –PLP– (El del avioncito de Acisclo Valladares). Y una serie de franquicias que a pesar de ser “partidos”, no han participado electoralmente pues su naturaleza oportunista es para hacer negocio no para llegar al poder: Partido Socialdemócrata Guatemalteco, CAFÉ, Producción y Trabajo, UNIDOS, BIEN y otros.

Ya lo dijo Einstein: Locura es espera resultados diferentes haciendo lo mismo. Advertidos están mis estimados lectores.

[1] Revista Crónica en digital. Jueves 10, 17, 24 y 31 de mayo de 2018.

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