Opinión

ENFOQUE: El bochorno de Donald Trump

Gonzalo Marroquín Godoy

 Estados Unidos es uno de los países que ha construido su riqueza cultural y económica a partir de la fuerza e impulso que le ha dado el flujo de inmigrantes que no ha cesado desde finales del siglo XVIII hasta nuestros días. Primero fueron europeos –irlandeses, alemanes e ingleses, principalmente–, y en la actualidad son latinoamericanos –entre ellos guatemaltecos– y asiáticos, mayoritariamente.

Desde la campaña electoral, Donald Trump evidenció su fuerte xenofobia, pero particularmente la enfocó contra mexicanos y latinoamericanos, a quienes se refiere continuamente de manera despectiva, olvidando que quienes llegan a su país en condición de indocumentados, lo hacen porque están buscando una mejor vida que la que tienen en su país y, por lo tanto, llegan a trabajar y contribuir de manera directa con la economía y bienestar de los estadounidenses.

El valor de la familia ha sido uno de los baluartes en la historia de Estados Unidos. Por eso ha salido a relucir la indignación generalizada entre la población de aquel país, al extremo de manifestarse ya un repudio de grandes proporciones contra el presidente Trump, pero también para sus colaboradores, muchos de los cuales ya han sido abucheados y avergonzados en lugares públicos, en donde se les tilda de “inhumanos”, “racistas” o “insensibles”, cuando no se les insulta.

Al parecer, el escándalo por su inhumana política de separar a hijos de padres indocumentados, es la gota que rebalsó el vaso…

Repasando las actitudes de Trump y su administración, vaya si no ha dado lugar a estas y otras actitudes de fuerte repudio. Desde que asumió ha sido un gobernante autoritario e intolerante. No es para nada transparente –prueba de ello es que Nueva York le ha demandado por utilizar su fundación con fines políticos, de negocios y personales–, arremete contra la prensa constantemente y ha llegado al colmo de pelear abierta y públicamente con sus antiguos aliados, como Canadá, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia, España o Japón, para solo citar a los países que forman el G-7, en donde ya no se le ve con agrado.

Su retórico “Estados Unidos primero” está haciendo que un país que ha ejercido fuerte liderazgo en el mundo libre, sea ahora visto como una Nación egoísta y abusiva. Su decisión de salirse del “Acuerdo de París” –que pretende mejorar las condiciones ambientales del Planeta–, le pintó en su momento de cuerpo entero como alguien a quien no le interesa más que los resultados económicos del momento, en vez de ser un mandatario con visión futurista y comprometido con principios y valores auténticos, no solamente los que él privilegia en un mundo de negocios salvaje a su mejor estilo.

¿Y qué decir de la guerra comercial que está por estallar?

¡Lo que hizo Trump no tiene madre! Buscando presionar al Congreso para que apruebe una reforma migratoria a su agrado, sacó su famosa actitud de “tolerancia cero”, y ordenó que la guardia fronteriza actuara con drasticidad separando a los hijos menores de sus padres indocumentados.

Cuesta encontrar un término que no sea ofensivo y vulgar para calificar lo que Trump ha hecho, por más que ahora haya tenido que dar marcha atrás, pues no lo hizo porque de repente se volvió sensible y reconoce su error. No, lo tuvo que hacer, porque a sus secretarios de Estado –el equivalente de ministros aquí–, los insultan, porque a él directamente le han criticado personajes como el Papa Francisco, Theresa Mey (Gran Bretaña), Angela Merkel (Alemania), su “amigo” Emmanuel Macron (Francia), Justin Trudeau (Canadá), Antonio Guterres (ONU), Enrique Peña Nieto (México), Salvador Sánchez Cerén (El Salvador) y no digamos artistas de renombre y activistas reconocidos en materia de derechos humanos.

Quien no dijo ni “esta boca es mía” fue nuestro valiente presidente Jimmy Morales, un boca floja para hablar contra la prensa y decir cuanto le viene a la cabeza sobre todos sus penas y problemas, pero calladito y temeroso para defender a los guatemaltecos que se han visto afectados por esta medida trumponiana.

Menos mal que los estadounidenses están cobrando conciencia sobre la peculiar forma de pensar y actuar de su Presidente. Él cree que porque utiliza ágilmente su cuenta de twitter fortalecerá el liderazgo de los Estados Unidos en el mundo. Está sucediendo todo lo contrario.

El bochorno por el que atraviesa la administración Trump está haciendo que despierten muchos estadounidenses. Ya se puede sentir que su estilo de gobernar resulta incómodo y desagradable para ellos.

De Guatemala hacen falta voces enérgicas en este momento. Los activistas, las organizaciones de migrantes y algunos líderes las han tenido, pero falta que mostremos más fuerza e indignación por el trato ilegal e inhumanos contra nuestros connacionales, por cierto, un motor importante de nuestra economía.

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