Opinión

ENFOQUE | ¿Y si se atiende la crisis de Salud?

Gonzalo Marroquín Godoy

A lo largo de más de cuatro décadas he podido ver que sistema de salud del país se mantiene en zozobra, cuando no en medio de las famosas “crisis hospitalarias”, que se repiten cada año –más o menos­–, sin que nunca se hayan podido resolver los problemas de fondo que se presentan: desabastecimiento de medicinas, falta de equipos o estos en mal estado, mala atención y alimentación a los pacientes y una larga lista de deficiencias que sería largo enumerar en este espacio.

Las coberturas informativas que los guatemaltecos han podido ver durante este largo período son en realidad incontables y podría remontarme a los años 70 y 80 del siglo pasado. Lo cierto es que ha sido un drama permanente y nunca se ha visto una administración que logre mejorar significativamente el funcionamiento de la red hospitalaria.

Han transcurrido cerca de 70 días desde que principió el movimiento de médicos de Salud Pública y la crisis continúa… ¿Qué prioridad es?

Quiero mencionar unos casos que se dieron entre 2016 y 2017, y para ello voy a copiar algunos titulares de prensa (diario Prensa Libre):

  • Abril 30 2016: Diecisiete niños mueren en un mes en el hospital de Huehuetenango.
  • Septiembre 2016: Cuatro niños mueren por bacteria en hospital nacional.
  • Enero 2017: En un mes, murieron 16 niños en hospital de Cuilapa.

Menciono estos tres titulares, porque son los que muestran con mayor dramatismo el colapso casi permanente en que se encuentran los hospitales nacionales. También podría contar la triste anécdota de la madre de una persona que trabajaba conmigo y tuvo que ser hospitalizada en el hospital San Juan de Dios hace dos o tres años en Semana Santa, y en cada una de las comidas que recibió, le repitieron el mismo menú: un huevo duro y frijoles, sin importar su estado de salud.

Indignan –como casi siempre– algunas declaraciones que ha dado la exvicepresidenta Roxana Baldetti sobre las carencias que hay en los hospitales nacionales, a los que se ha negado a ser trasladada para tratamiento. Entre otras cosas –dice–, porque no tienen médicos ni equipos especializados. Lástima grande que no se diera cuenta de esa realidad y, en vez de preocuparse tanto de sus negocios –¡corrupción!–, así como de la compra de propiedades, aviones y otros “juguetes”, se hubiera dedicado a resolver este tipo de problemas cuando pudo, porque entonces, ni ahora, le importó que la mayoría de guatemaltecos tuviera que vivir el calvario de ir a un centro asistencial del Estado, porque podía pagar –y de sobra–, cualquier tratamiento aquí o en Miami. Ahora si se da el lujo de criticar lo que ella, en su calidad de vicemandataria, pudo mejorar para el pueblo.

Entonces, cada gobierno recibe una herencia vergonzosa del anterior. Todos dicen que lo arreglarán, y luego le dejan una braza igual o peor al siguiente.

El gobierno del presidente Jimmy Morales, muy firme y decidido para dedicar tiempo, esfuerzo y recursos, en su vana y perjudicial lucha contra la CICIG, no ha tomado en serio tampoco esta problemática. Seguramente no está en sus principales prioridades, a pesar que fue una de las cosas que el mandatario ofreció resolver cuando se encontraba en campaña.

Según la cuenta –puedo estar mal por uno o dos días– son ya 67 días del movimiento de paros iniciado por los médicos de los hospitales San Juan de Dios y Roosevelt, al que se han sumado los salubristas, exigiendo mejoras salariales y de condiciones de trabajo en general.

Los maestros –amigos fieles al Gobierno por Joviel Acevedo–, si han recibido al menos la propuesta de un jugoso y sustancial aumento salarial. Eso si, deben salir a protestar cuando conviene distraer la atención de la opinión pública por algún interés particular del Gobierno.

En el caso de salud pública y los médicos, la cosa ha sido muy diferente. Mientras toda la atención e intensión del Gobierno se distrae en la lucha particular de don Jimmy Morales, los grandes problemas se ven relegados.

Salud pública es un ejemplo, pero por si quieren otro, ahí está la protesta de los damnificados por la tragedia del volcán de fuego, que tienen que salir a bloquear la carretera para denunciar que la asistencia y los programas de reconstrucción no avanzan adecuadamente.

Ah eso si, se habla de “grandes logros” por parte del mandatario, cuando se ha desviado la atención general para tratar de expulsar a la CICIG y a don Iván Velásquez.

Ya queda poco tiempo a esta administración –poco más de un año– y mejor sería que se preocupe el Presidente por intentar resolver al menos las crisis como esta. No se puede esperar ya el inicio de soluciones integrales, pero que al menos se atienda lo que de verdad es prioritario para la mayoría de la población.

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