Lynch sospecha ladrón, la policía hiere a otros dos | EL UNIVERSAL

UNo estaba muerto y otros dos resultaron heridos y bajo vigilancia policial en el hospital Universitario del Caribe.

La suerte no estaba del lado de tres presuntos delincuentes que, a pesar de las circunstancias desfavorables en Cartagena y en todo el mundo debido a la pandemia de COVID-19, intentaron enjuiciar sus crímenes en diferentes partes de la ciudad.

En el CAP de La Esperanza, la policía metropolitana confirmó ayer por la mañana la muerte de José Antonio Martínez García, de 42 años. El sujeto ingresó a este centro de atención a las 12:27 p.m. con dos heridas punzantes; uno en la mano derecha y uno en la espalda en el mismo lado, además de múltiples disparos.

La policía explica en su informe oficial que el individuo fue linchado cuando intentó robar el barrio de La María. Algunas personas parecen haberlo sorprendido en su fechoría y lo atacaron con armas afiladas y objetos contundentes.

Una patrulla lo transfirió a CAP de La Esperanza, pero los esfuerzos no tuvieron éxito.

Como Darío José Pérez Ramos, apodado “el Mochila”, de 24 años; y Yair Eduardo García Rodríguez, alias “Gordo Balín”, 37 años; Los dos presuntos delincuentes que enfrentaron una bala con varios hombres uniformados fueron identificados ayer por la Policía Metropolitana de Cartagena después de una persecución que se extendió desde el distrito de San Isidro a Los Cerros, el lunes por la tarde.

Según el informe oficial, los sujetos robaron a un residente de San Isidro de su propiedad. Huyeron en una motocicleta Honda ECO 100 negra, pero con información de los ciudadanos, la policía los persiguió y logró interceptarlos en una calle de Los Cerros, en el sector de El Faro.

Los presuntos ladrones intentaron resistir la operación y dispararon a la policía. Respondieron al ataque e hirieron a los dos sospechosos. Encontraron un revólver Charter Arms calibre .38.

“El Gordo Balín”, según el informe policial, tiene una medida interna para el delito de homicidio.

“Las personas capturadas fueron trasladadas a un centro de salud para una evaluación médica, aún bajo custodia policial. Posteriormente, fueron puestas a disposición de la oficina del fiscal general por el delito de portación ilegal de armas de fuego “Explica el Comando de la Policía Metropolitana.

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