Bares y discotecas en Cartagena, con un futuro incierto para COVID-19 | EL UNIVERSAL

El presidente Duque insistió en que, aunque prevé la reanudación de la vida productiva a corto plazo, no considera que la vida social pueda reactivarse. Este escenario deja de lado los bares y clubes, ya que estos son lugares amigables para la multitud.

Aunque los propietarios son conscientes de esta situación y la decisión nacional se debe a la salud pública, les preocupan las consecuencias económicas que esto podría tener para el sindicato. Según María Teresa Vergara, presidenta de Asobares Cartagena, una organización que reúne a 1.200 establecimientos nocturnos en la ciudad, sus perspectivas son bastante inciertas. “Tenemos una gran fuerza laboral, hay más de 20,000 trabajadores en riesgo.

El sindicato ha pedido a sus afiliados que cumplan con todas las directivas que el Ministerio de Trabajo ha dado en sus circulares, pero a medida que las cosas evolucionen, llegará un momento en que ya no podremos sostener la factura salarial “, dijo Vergara Y es que los bares y clubes fueron uno de los primeros sectores en cerrar sus puertas, incluso antes de la cuarentena nacional, porque debe recordarse que una de las primeras medidas tomadas en Cartagena con la llegada del virus fue cancelar el evento con más de 50 personas, por lo que han pasado casi dos meses desde que tuvieron que cerrar.

Según el presidente de Asobares, una de sus mayores preocupaciones se refiere a los arrendamientos de los establecimientos, ya que sus estados financieros se ven afectados, les resulta difícil pagar. “Un contrato de arrendamiento en el centro histórico, el más barato es de 15 millones y el más caro de 80 millones, y se relaciona solo con actividades vinculadas a bares, restaurantes y hoteles, actividades que también están vinculadas al turismo”, explica Vergara. De esta manera, Vergara teme que la última posibilidad que tengan antes de esta situación sea reubicar las instalaciones del negocio y, por lo tanto, cerrar el negocio, lo que sin duda afectaría a todos los trabajadores.

Desde Asobares, han realizado solicitudes a nivel nacional para mitigar el impacto económico que COVID-19 tiene en sus negocios.

“Nosotros, con respecto a los arrendamientos, presentamos una solicitud al gobierno nacional según la cual, teniendo en cuenta la actividad de los contratistas, los costos de alquiler podrían congelarse durante la cuarentena; y que, además, para compensar a este propietario que verá suspendido su contrato de arrendamiento, su tasa impositiva puede reducirse al 5% “, explica Vergara.

Al mismo tiempo, se propone que la tasa del impuesto sobre la propiedad, cancelada al 50%, sea rebajada por las entidades territoriales y que se pague en 2021 teniendo en cuenta la situación actual.

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