Opinión

RENZO ROSAL: Los que siguen halando el hule

“Unos en la pena y otros en la pepena”, frase coloquial pero con mucho significado y pertinente cuando de ver el entorno se trata. Mientras los casos de corrupción están cuasi detenidos por un sinnúmero de tretas con vestiduras de legales, otros muchas redes o estructuras siguen el camino; ahora con más aprendizajes sobre las modalidades desgastadas porque han sido dadas a conocer públicamente. Pero eso no es todo.

Por fuera de las propias estructuras públicas, otros sectores quieren seguir jugando a la piñata con el maltrecho erario público. La tendencia de moda son las iniciativas que buscan otorgar privilegios o beneficios fiscales a ciertos sectores, como los ganaderos. En algún momento, se ha llegado al extremo de proponer que dicha normativa incluyera la amnistía judicial para quienes hayan laborado de manera irregular; algo así como borrón y cuenta nueva. En momentos que el deber ser exigiría comportamientos y propuestas que busquen apuntalar al Estado, sus instituciones y sus recursos, iniciativas como ésta persigue lo contrario: hacer leña del árbol caído.

Además de los intereses particulares, de los cuales está repleto el Congreso, si miramos un poco al horizonte podemos considerar que en caso de aprobarse ese tipo de normativa coyuntural y cuestionable, se allana el camino para que otras ideas similares aparezcan como hormigas. Mientras el llamado a la depuración va por una vía, por las otras transitan las prácticas espurias para seguir vaciando de contenido a la política y las instituciones que lejos están de entrar en un terreno de confianza, credibilidad y sentido de servicio público.

En esa misma línea, se ubican las propuestas para aflojar los nudos que en materia de transparencia se han puesto en vigencia en meses recientes. Es el caso de la iniciativa impulsada por la bancada “oficial” para reducir controles al presupuesto aprobado para este año, bajo el argumento que la normativa es tan fuertes que limita la ejecución de los recursos, especialmente a nivel municipal. Probablemente los amarres sean tales, que dificultan la realización de proyectos; pero el peligro está en que nuevamente el timón gire en el sentido opuesto para retornar a épocas recientes donde la opacidad, la discrecionalidad y otras prácticas lesivas han sido el pan de todos los días. La idea de ejecutar está bien, pero sin controles es una total imprudencia, cuyas facturas pasadas seguiremos pagando por mucho tiempo más.

Eso de revolver las aguas para ver qué partido se saca, retroceder cuando se afectan intereses considerados como esenciales, legislar por coyuntura para que en otro momento se hale en sentido contrario, son prácticas para nada nuevas. Lo riesgoso está en el momento actual, donde la inercia parece gobernar, donde el tren fantasmal sigue un recorrido que pocos saben.

A la distancia se sitúa un nuevo proceso electoral, que puede ser la posibilidad para una efectiva transición y fortalecimiento de los avances logrados en los últimos dos años, o bien, el momento para el camuflaje, mutación o reciclaje de los resistentes. Mucho de lo que se haga o deje de hacer en estos tiempos apunta en esa línea.

Renzo Lautaro Rosal

Twitter: @RosalRenzo

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