Politica

¡¿Y diay?!

Por Crispino Picón Rojas

Expresión de sorpresa cuando alguien hace algo malo o se roba alguna fruta en el campo…

Esta es una frase que se repite mucho en estos días en el ámbito político, porque, ¡para variar!, los funcionarios, dipucacos y políticos en general no dejan de sorprendernos por sus actitudes, decisiones y, por supuesto, por las mañanas que no quieren dejar ni a patadas.
Según me cuenta La Red de mis colegas meseros, el simpático Jimmy Morales se acercó a comer a un restaurante en el centro –y ya no lo subió a las redes sociales–, acompañado aparentemente por un ministro, y digo aparentemente porque nadie lo pudo identificar, pues estos cuates del Gabinete sí que son bastante desconocidos para medio mundo.
Pero ni modo. Lo que me pasaron en nuestra asamblea de información semanal como chisme, pero bien fundamentado, es que el presi estaba bien molesto con la prensa, porque a cada rato sale con eso de ¡¿y diay?! para reclamarle por todo. Las frases del presidente que escuchó mi colega fueron más o menos estas (palabras más, palabras menos):
–Que si contrato a unos amigos de Edgarito (Édgar el Puñalito Ovalle), que no sirven solo porque son exmilitares y de la promo del Byron Lima, y rapidito se tiran el ¡¿y diay?!, como si fuera gran cosa.
–Me pelan porque no tenía bancada fuerte en el Congreso y cuando sumamos a ocho, rapidito ¡¿Y diay?! No se que quieren entonces.
–Que si mis ministros tienen la cola machucada, especialmente los de Comunicaciones, rapidito vienen con el ¡¿Y diay?!, como si todo el mundo estuviera haciendo cola para trabajar conmigo. Me queda de moraleja que a los chapines nadie los entiende.
–Y todos me pasan nombres para la CC, pero hasta la CICIG se ha puesto los moños y cuando dije que haría igual que han hecho todos los presidentes con estos nombramientos, el shute de Iván (Velásquez) me llamó para decirme: ¡¿Y diay?!
¿No que muy transparente?
Ah, pero se me olvidaba contarles que el que lo tiene también como la gran diabla es el Marito Taracena, porque con eso de los diputados tránsfugas, se tomó el atrevimiento de llamarme y en tono burlón me dijo, ¡¿y diay?!, no que muy machito con tu bancadita de FCN-Nación y ahora estás igual que el Smile (Manuel Baldizón), recordado como el Rey del Transfuguismo.
Yo pensé para mis adentros que el ¡¿y diay?! que no ha escuchado es el de los pobres pacientes en los hospitales, que siguen sin recibir buena atención y esperan que se cumpla con las promesas de la toma de posesión.
Pero volviendo al tal Super Mario, a él también le sacan el ¡¿y diay?! a cada rato, pero como tiene un cuero grueso, le resbala, por más que haya nombrado a un montón de sus cuates y que su partido, la UNE, se quiera quedar con todos los asesores en la famosa dependencia de investigación y apoyo que se fumaron y de la que deben salir más adelante todos los asesores.
Además, supe que en uno de los mejores restaurantes del centro, en donde suelen verse diputados comiendo con vinos regulares y algunos güisquisitos, se juntaron los de la bancada Todos, y en medio de los tragos se les ocurrió llamar a Pollo Ronco Portillo, para preguntarle qué hacían con el tal Super Mario, porque ni siquiera los de su bancada podían detenerlo.
Aparentemente, Portillo les dijo que a él le parecía que está asustando con el petate del muerto, porque le metió miedo con eso de que tiene el apoyo de la embassy, y quiere ser el rey del mambo y de las nuevas plazas del Congreso. Cuidado lo dejamos que se quede con el magistrado de la CC, porque nosotros necesitamos más a un amigo en esos lugares.
Por cierto que de todos lados me llegan los nortes de reuniones medio raras que están teniendo grupos de operadores de la impunidad, quienes están preparando un par de pastelitos para que a la CICIG le vaya mal en alguno de sus casos. Dicen las buenas lenguas que lo que están buscando es que algún juez cuate deje libre a alguno de los meros cabezones en los casos más sonados.
La parte buena es que a algunos jueces que han tocado tienen miedo de que la sociedad y la propia CICIG y hasta el MP les salgan con el ¡¿y diay?!, y entonces se les arme un alboroto legal y público. Hasta ahora no han encontrado al juez que necesitan, pero confían en tenerlo a la hora de los famosos juicios.
La sociedad está bastante calladita, aunque eso sí, con otras palabras, en las redes sociales a cada rato se lee el famoso ¡¿y diay?! cuando ven acciones de la clase política igualitas a las que se veían antes.

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