Politica

Las lecciones no aprendidas de la corrupción

Desde hace más de un año quedó al desnudo que la principal causa de los problemas del país es la conducta que ha tenido la llamada clase política. Los partidos, señalados y entredicho, intentan mantener el statu quo. Mientras se libra la cruzada contra la corrupción y la impunidad por el MP y la CICIG, la resistencia al cambio es fuerte.


Álvaro Alay / aalay@cronica.com.gt


Todo indica que la clase política está viendo la tormenta que se ha provocado –con los daños consecuentes– por la corrupción, pero no hay arrepentimiento.

Esa virtual cruzada, encabezada por el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), ha destapado 18 casos de alto impacto y sindicado de diversos delitos de corrupción a más de 214 personas, pero aun eso no parece haber asustado del todo a los funcionarios y empresarios corruptos.

El intento fallido de la compra de trompos plásticos en el Ministerio de Cultura y Deportes es solo una muestra de ello. El tráfico de influencias en el Congreso, otro ejemplo, y la falta de una política pública en el Ejecutivo para garantizar la transparencia, uno más.

No se ve un cambio profundo, y los analistas temen que esto lleve mucho tiempo. La superficial reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEEP) no garantiza que haya un cambio en las estructuras partidarias, y tampoco parece que vayan a lograrlo las reformas de segunda generación –y según algunos expertos, de tercera categoría–. Esta debiera ser una herramienta para sanear el sistema, pero no es así.

Tampoco se ha terminado de comprender, o no importa, que el saqueo de los recursos públicos impide que millones de guatemaltecos salgan de la pobreza y que se mejoren los servicios de salud, educación y seguridad, entre otros.

Ahora, incluso, se habla de reforma fiscal, pero no hay indicios de cómo se van a manejar con transparencia los mayores recursos que esta generaría.

 

Sin aprender la lección

Los políticos y algunos empresarios no han terminado de entender que ya no se puede seguir saqueando al Estado y vivir en la impunidad. Politólogos y expertos en temas de transparencia convergen en aseverar que no se ha escarmentado y que, por lo contrario, se están buscando estrategias que permitan seguir robando al erario nacional.

Realmente no lo creo, comenta Luis Mack, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), al ser consultado si la clase política ha aprendido la lección tras la intensa cruzada contra la corrupción.

Más creo que se están adaptando, tratando de encontrar la forma de seguir con sus múltiples beneficios, no creo que ellos estén sacando conclusiones y que se vayan a convertir en santos. Va a tardar un tiempo que las instituciones y la clase política transiten a una nueva visión y época, tarde o temprano tienen que aprender, pero aún falta para que se logre una lección en la clase política, sentencia Mack.

Hasta ahora son muy pocas las lecciones que han dejado los procesos contra la corrupción, comenta Roxana Ávila, directora del Consejo Regional de Análisis Estratégico (CRAE), debido a que considera que todo sigue igual.

Solo se cambia un grupo por otro, se mete a la cárcel a unos y los que suben llevan las mismas condiciones, las personas que llegan a un cargo vuelven a cometer los mismos fallos y no les importa que estén en la cárcel sus antecesores, esto tiene relación con la actitud y valores que se han perdido, puesto que ellos se creen impunes, aclara Ávila.

Manfredo Marroquín, presidente de Acción Ciudadana (AC), resalta que la corrupción no puede ser el motor de la política de un país, como se convirtió en Guatemala, pues afirma que las personas se metían a política para hacer negocios. Ese esquema es el que está en crisis y está siendo cuestionado por las investigaciones y la población en general.

Más vigilancia y controles

Corrupción

A decir de Marroquín, para que un político no caiga en prácticas corruptas se necesitan sanciones penales o administrativas y auditorías ciudadanas; de lo contrario, agrega, se vuelven a las andadas.

Estamos en el inicio de un proceso de cambio, pero que todavía falta mucho para pensar que ya hay lecciones aprendidas de parte de la clase política, expone el experto en temas de transparencia.

Walter Menchú, analista del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), comenta que los políticos deben ser transparentes en todo su actuar, lo cual garantizaría que no está cometiendo hechos delictivos; empero, hace énfasis en que tampoco, de un día para otro, se puede desaparecer la corrupción, puesto que lleva un proceso para que la clase política se vaya transformando.

Referente a los cambios en la clase política, Ángel Ramírez, director de Congreso Transparente (CT), indica que definitivamente aún hace falta, debido a que el cambio no es generalizado, agrega que modificar la cultura gubernamental es algo que va a suceder paso a paso.

Es un proceso incremental que, poco a poco, tiene que derivar en cambios, hay que fortalecer las instituciones para que no importe quién esté en el cargo, sino que la cultura sea de transparencia, rendición de cuentas, acceso a la información pública, subraya Ramírez.

Proceso llevará tiempo

4M6A2759

Las modificaciones, sin lugar a dudas, son urgentes; sin embargo, no se pueden llevar a cabo de la noche a la mañana, esto en consecuencia de lo compleja que resulta ser la corrupción, la cual se ha enraizado en todo el aparato estatal.

Al respeto, Mack comenta que existen distintas dimensiones de cambios, entre ellos los valores y las prácticas, tomando en cuenta que estas estructuras estaban validadas en la sociedad, porque aluden a saltarse las reglas en beneficio propio.

Agrega que la corrupción no solo es de una vía, por lo que hay que transformar esas prácticas del lado de la institucionalidad, pero reconoce que no se hace de la noche a la mañana. Indica que se debe de tener leyes, pero también institucionalidad. Hay una cultura de silencio, falta una cultura de denuncia, cultura social, seguimiento sistemático de las prácticas políticas.

Mientras que Menchú añade: Es un proceso de largo plazo y la modificación se verá en la medida en que la gente se vaya interesando por la política y se involucren personas que en verdad estén preocupadas por el país. Se han visto implicamientos de personas, creo que por ahí va la solución, pero este proceso puede tardar tiempo, porque se tienen que tener partidos políticos y plataformas.

Marroquín resalta que se deben fortalecer las instituciones para que se cumpla con las leyes, también señala que la única forma en que muchos aprenden es por medio del castigo, por lo cual considera necesario que la imposición de penas y persecución penal contra quienes se involucran en corrupción continúe, de manera que aprendan que hacer política no es hacer negocio.

Obviamente, los que están interesados en seguir en el poder para seguir realizando contratos corruptos, no van a querer soltar facilmente los puestos, lo que se debe  hacer es renovar la clase política y eso se tiene que hacer desde abajo. Mientras no hayan líderes y personas capaces, no van a tener resultados distintos, subraya el investigador del CIEN.

Por su parte, Víctor Gálvez Borrel, director de Incidencia Pública de la Universidad Rafael Landívar (URL), explica que hay cambios en la LEPP y modificaciones de la forma en que el Tribunal Supremo Electoral podrá controlar las campañas y partidos, por lo cual considera que para el 2019 podría ser la prueba de fuego el cumplimiento de las reformas de la LEPP y ese nuevo equipo del Estado va a tener algunos efectos de estas reformas.

Añade: Cuando terminen las elecciones en 2019 se tiene que hacer una revisión a la ley, se está creando un camino de cambios paulatinos de graderío y puede dar efectos, también veríamos mejoras en el 2023, esto no existía antes, desde 1985 a la fecha, los cambios no se daban, siento que hay posibilidad de ir paso a paso pensando en un mejoramiento gradual a un ritmo pausado.

A decir del director de Congreso Transparente, la cultura gubernamental se debe de institucionalizar por medio de más prácticas para tener rendición de cuentas, garantizar el acceso a la información pública, modernizar lo que forma parte del aparato estatal y servicios más accesibles para los ciudadanos.

Asimismo, agrega que también hay que pensar en lo normativo; es decir, en las leyes y reglas que se tienen que cambiar, como la Ley de Servicio Civil y la LEPP, las cuales considera fundamentales para seguir fortaleciendo el Estado.

La recomendación que refiere Ávila es cambiar por completo y renovar con personas que no tengan que ver con gobiernos anteriores; aunque reconoce que puede que sean novatos, pero serían preparados y lamenta que los primeros de la lista para cargos públicos son los mismos corruptos de siempre.

 

Ciudadanía participativa

Las reacciones de desaprobación a la corrupción que expresó la ciudadanía en el 2015, tuvieron eco; empero, aún hace falta más participación social para propiciar cambios para el desarrollo del país.

Los guatemaltecos han estado haciendo lo que les ha sido posible, que es manifestarse por las redes y marchas pacíficas, comenta Ávila, pero indica que eso solo hace cierta presión, por lo que lo más prudente es que se involucre en temas de legislación, elecciones, más participación, incluso en participar en partidos políticos.

Es por ello que también Ramírez indica que las instituciones deben abrir los espacios, pero que no sean de discurso, sino vinculantes en cada institución, debido a que la retroalimentación de los ciudadanos es importante, asimismo, se debe de pasar de esta democracia representativa a ser participativa.

Cuando nos involucramos en un proceso de toma de decisiones, tenemos una corresponsabilidad para generar ese valor público, el hecho de mantenerse participativos y activos es fundamental para retroalimentar la manera en que se toman las decisiones, concluye Ramírez.

La ciudadanía debe jugar dos escenarios, según el investigador de FLACSO, una es la denuncia y la otra, la auditoria social. Las instituciones por sí solas no van a cambiar, se necesita el acompañamiento de una sociedad, y en este sentido se puede hacer mucho si le dan seguimiento a la noticia.

Marroquín resalta que la ciudadanía debe tener auditoria social, vigilancia, propuesta y exigencias para que los políticos tengan una conducta ética y con ello tener un desarrollo que conlleve a un mejor país.

 

Comentarios

comentarios

Mas en Politica

jimmymeme

Reformas en suspenso y con mal sabor de boca

la-red

LaRed: ¡Chajalele!

15032885_1442307739131761_2591066909168166180_n

¿Qué tanto están preocupadas las iglesias por la política?

firma-convenio-interinstitucional

Instituciones firman convenio para fiscalizar finanzas de los partidos políticos

4m6a9604

Óscar Chinchilla: “La clase política ha defraudado al pueblo”

4m6a9134

Congreso se queda sin oposición

meme-la-red

LaRed: ¡Shucaque!

pag-04-f06

Cierran proceso penal contra Ríos Montt por incapacidad mental

f-caso-tcq

Jefes de bloque se reúnen en Casa Presidencial para discutir sobre TCQ

4m6a9360

Los cinco retos para el Congreso con nuevo presidente y Junta Directiva

congreso-web-1024x687

Pleno del Congreso comienza discusión sobre reformas constitucionales

meme-juniors

LaRed: ¡Purrún! de los Jr.