Politica

LaRed: ¡Tusha! ¡Tusha!

Por Crispino Picón Rojas

 ¡Tusha! ¡Tusha!: Expresión chapina que se dice, en voz baja o alta, para desearle a otro mala suerte en su intento por emprender algo.

En verdad, era cuestión de tiempo para que al pobre Marito Taracena le empezara a llover por todos lados, porque, como él mismo reconoció antes, en el Congreso no se salva ninguno ni yo mismo de haber abusado con los nombramientos y plazas, y pos ni modo, ahora que abrió a su manera la olla de grillos, parece que ni el Cristo Negro de la 20 calle le salva de la tormenta que se le avecina.

Menos mal que agarró unos sus días de descanso por Marruecos, en donde me aseguran que aprovechó para visitar Marrakech, Casablanca, Tetuan y, por supuesto, dar un colazo por el desierto montado en camello, porque a su regreso, la cosa se le pondrá peluda, ya que medio mundo en el Congreso anda deseándole ¡tusha!, ¡tusha! para que le vaya mal con su gestión, y mi red de meseros me asegura que lo que se vio con su colega y compañero de la UNE, César Fajardo, fue apenas un botón de muestra de lo que le espera.

Pero veamos lo que mis colegas meseros han escuchado y me contaron durante la reunión semanal de La Red, en la que me enteré de un montón de chambres que le esperan al Marito a su regreso.

Lo primero que me sorprendió fue que La Doña no se siente para nada contenta con su principal pieza en el Congreso.  En una reunión en su casa recibió a varios de sus leales diputados.  Hasta asesores de Taracena llegaron y se armó un merequetengue. Hubo pocos tragos, porque a ella le cae mal que los hombres se la pasen chupando en vez de trabajar y puso a todos en cintura para discutir lo que sucedía.

Resulta que, en efecto, a Fajardo se le encomendó ser la punta de lanza para llamar al orden a la cabra loca esa —así se refirió La Doña a Taracena—, pero no se tuvo en cuenta que tenía la cola muy machucada con las 39 plazas que sumó en los últimos años.  Al parecer, el presi congresil ya estaba en autos de la reunión, pero no pudimos establecer si quien le pasó el chío fue Carlos Menocal o Ronaldo Robles, de los famosos Peludos, porque el colega que los atendió no pudo identificarlos plenamente.  Lo que sí me asegura es que de las conversaciones que escuchó, puede afirmar que Taracena no es santo de devoción de La Doña y de ninguno de la bancada, porque todos se expresaron mal de él.  Ah, y dicen que el de la buena charada de sacarle a relucir lo de su casota, fue precisamente Torres, quien repitió varias veces: Hay que hacer números para saber que con lo que gana un diputado no se puede tener una casa de ese tamaño.

Pero bueno, alguien podría pensar que en otras bancadas lo quieren y lo pueden arropar. ¡Mamolas! En todas las reuniones y oficinas del Congreso se oyen comentarios en su contra y todo el mundo anda con los dedos cruzados y repitiendo ¡tusha!, ¡tusha! cada vez que abre la boca.  La suerte que tienen es que la boca de Marito es su peor enemiga y cada vez que habla, la chorrea.

Pues en un restaurante copetudo, Edgar, El Puñalito Ovalle, convocó a algunos de su bancada, el FCN-Nación, con el mismísimo fin que tuvo La Doña: cobrarle los elotes al presidente del Congreso y hacerle ¡tusha!, ¡tusha! Pero los oficialistas tienen tres fines adicionales: primero, que la UNE se desgaste; segundo, que Taracena pierda protagonismo y tercero, empezar a pensar en cómo hacerse de la directiva el próximo año.

Para empezar, sin necesitar de un acuerdo, la UNE y el FCN-Nación —las dos bancadas mayoritarias— le harán la vida a cuadros a Marito, por más talismanes que traiga de Marruecos.

Pero las malas noticias para el simpático, pero alocado presidente del Congreso no terminan, porque, al parecer, hay quienes quieren que pierda peso con su padrino, el mismo que él dice que le envía las órdenes en inglés para aprobar cosas.  Y es que se han interpretado como un ¡tusha!, ¡tusha! al embajador Todd Robinson las palabras que se soltó el nuncio apostólico en Guatemala, Nicolás Thevenin, quien pidió no injerencia de la comunidad internacional en los asuntos del país.  El embajador gringo, por su parte, insiste en que sus declaraciones y actitudes no son injerencia y que respeta mucho al presidente Jimmy Morales.

Al parecer, en la política criolla se ha puesto de moda eso de tushear al otro.  Lo malo es que es una práctica que vamos a ver mucho en el futuro inmediato. Feliz semana, y recuerden,  ¡tusha!, ¡tusha! a toda la clase política en su esfuerzo por hacer que todo siga igual en el país.

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