Politica

La vieja política no ha muerto

EL PAÍS NO LOGRA DEJAR ATRÁS ESE LASTRE DE VIEJAS PRÁCTICAS EN LA POLÍTICA, LAS CUALES MANTIENEN AL PAÍS SUMIDO EN PERMANENTES CRISIS, TODAS CON EFECTOS SOCIOECONÓMICOS. EL SISTEMA POLÍTICO, AGOTADO TRAS 30 AÑOS DE DAR TUMBOS Y LLENARSE DE CORRUPCIÓN, SE REHUSA A LA RENOVACIÓN QUE LA CIUDADANÍA SIGUE DEMANDANDO.


Corrupción, nepotismo, nimia efecti­vidad en la administración, carencia de políticas públicas y mala imagen institucional —Ejecutivo, Congreso, municipalidades— marcan el ejerci­cio político. No todo está podrido, pe­ro la percepción sobre la forma en la cual se desarrolla el quehacer político es muy pobre.

¿Persiste la vieja política? ¿Hay una nueva política? Son preguntas que flotan en el ambiente, y que responde un panel integrado por académicos, analistas políticos y económicos, tan­ques de pensamiento, activistas de derechos humanos y projusticia, líde­res religiosos y sectoriales.

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En total, fueron consultados por Crónica 27 representantes de dichos sectores de la sociedad. La misma in­terrogante fue realizada en una en­cuesta publicada en las redes sociales de la revista.

Hay consistencia en las respuestas. Se percibe que las altas expectativas de cambio en el comportamiento de la clase política, que surgieron tras los movimientos ciudadanos y las elecciones generales del año pasado, poco a poco empiezan a desaparecer, y ese espacio es ocupado por la frus­tración, el malestar y la desesperanza.

Hasta la fecha, el Ejecutivo, encabe­zado por el presidente Jimmy Mora­les y de quien se esperaba liderara es­te cambio hacia una nueva forma de hacer política, ha demostrado ser más de lo mismo.

Tanto el mandatario como su vice­presidente, Jafeth Cabrera, están im­plicados en casos de nepotismo. Hasta el momento ha salido a luz que Jorge Eduardo Estévez López, esposo de una tía del gobernante, fue contratado en el Registro General de la Propiedad con un sueldo de Q35 mil. Y tras ha­ber salido a luz su contratación, re­nunció el pasado 6 de septiembre.

Francisco Gross Hernández, esposo de una de las hijas del vicegobernan­te, ejerce el cargo de embajador de Guatemala en Suecia y Fernando Mo­lina Girón, suegro de otra hija del compañero de fórmula de Morales, es el embajador en España.

Tanto Morales como Cabrera le han restado importancia al tema, a tal punto que el vicepresidente declaró públicamente que él nunca afirmó que no iba a contratar a familiares en el Gobierno y que tenía tanta familia que no los podía dejar sin el pan diario.

A ello se suman los señalamientos en contra de Herber Armando Mel­gar Padilla, hombre de confianza de Morales, asesor presidencial y ahora diputado al Congreso de la República, de dirigir supuestamente un grupo de personal de la Secretaría de Asun­tos Administrativos de Seguridad (SAAS), para que haga tareas de vigi­lancia de políticos y activistas de dere­chos humanos y justicia.

A pesar de ser una práctica ilegal muy utilizada durante el conflicto ar­mado interno, el mandatario ha eva­dido pronunciarse al respecto. Aun­que recientemente, el pasado 5 de septiembre, separó del cargo al jefe y subjefe de la SAAS, Jorge Ignacio Ló­pez Jiménez y César Augusto Sagas­tume, respectivamente, para que pue­den ser investigados.

Congreso arte web

Aunado a ello, otro rosario de viejas prácticas, evidenciadas al inicio de su gestión, se suma a la lista, como no transparentar la elección de los go­bernadores departamentales y del re­presentante del Ejecutivo ante la Cor­te de Constitucionalidad.

El Congreso de la República también ha demostrado que está cortado con la misma tijera y que sigue inmerso en las actitudes y prácticas que la pobla­ción rechazó durante las manifestacio­nes del año pasado contra la corrup­ción y la clase política tradicional.

El transfuguismo que marcó los pri­meros meses de la actual legislatura fue solo una señal de lo que estaba por venir. Fue el partido oficial, Frente de Convergencia Nacional (FCN) y el llamado a dar el ejemplo, el que más  hizo gala de esta práctica, debido a que pasó de tener 11 a contar con 35 diputa­dos y se convirtió en la principal fuerza política, seguida por la Unidad Nacio­nal de la Esperanza (UNE) con 29, se­gún información del Legislativo.

Luego vinieron los señalamientos y denuncia hecha por la gobernadora de Alta Verapaz, Estela Ventura, de abuso de autoridad y discriminación contra ocho parlamentarios oficialis­tas, quienes ya perdieron su inmuni­dad y se encuentran arraigados des­de el pasado 5 de septiembre. La persecución penal continúa a pesar de que Ventura retiró la denuncia quitándole con ello fuerza al proce­so penal en marcha.

A ello se agrega la negativa de los diputados de aprobar reformas pro­fundas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), las cuales moderni­cen el sistema de partidos políticos. En tal sentido, aprobaron modifica­ciones a dicha normativa, pero fueron solamente cosméticas.

La clase política tradicional conti­núa sin prestar atención a la deman­da ciudadana de ejercer una nueva forma el poder delegado en ellos.

El sentir ciudadano

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Activistas de derechos humanos, pro­justicia y religiosos no ven cambios en la forma de ejercer el poder.

Siguen las mismas prácticas, las mis­mas formas de hacer política no han cambiado. Incluso, creo que Guatemala ha retrocedido, porque el Presidente vuelve a ser el Presidente de unos pocos. El mandatario dijo que no iba a ver transfuguismo, y lo hubo en el partido oficial, hay compra de voluntades en el Congreso, muchos alcaldes han migrado a FCN para mejorar su presupuesto y hay nepotismo en el Ejecutivo, afirma Mario Polanco, director del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM).

Hellen Mack, de la Fundación Mirna Mack, señala que existen al­gunos funcionarios que están inten­tando cambiar la vieja forma de ha­cer política, pero que una golondri­na no hace verano.

Mientras no se reforme el Congreso y se depuren las instituciones del Estado nada va a cambiar, porque se siguen re­ciclando los funcionarios y políticos, se­ñala Mack, y evidencia que existen se­ñalamientos de nepotismo en el Con­greso y Ejecutivo y que continúan las citaciones de funcionarios en el Le­gislativo con el objetivo de presionar a funcionarios para que cedan a inte­reses de los diputados.

Ana María de Klein, de Madres An­gustiadas, asevera que la población guatemalteca no ha logrado sacudirse ese bagaje malísimo que se arrastra por parte de los partidos políticos, que siguen usando los mismos sistemas y trucos pa­ra conseguir sus objetivos perversos. Si seguimos con esas prácticas, nunca va­mos a tener verdaderamente confianza en nuestros políticos y en las personas que fueron electas.

El reverendo Vitalino Similox, se­cretario general del Consejo Ecumé­nico de Guatemala, ve con preocupa­ción los señalamientos contra el Eje­cutivo de realizar espionaje ilegal contra líderes políticos y sociales.

¿Cómo es posible que todavía exis­tan estos espacios ocultos paralelos al Estado y se siga persiguiendo a líderes sociales y políticos?, se pre­gunta el religioso. Luego comenta que esto ya no debería existir y que las autoridades deberían, en vez de eso, apostar por la transparencia, el bien común, la justicia y la armonía social. A nosotros nos gustaría que el ejercicio de la política se enfocara ha­cia esos fines, agregó.

Para César Vásquez, presidente de la Alianza Evangélica de Guatemala, persiste la vieja forma de hacer políti­ca, esa que siempre ha dejado insatisfe­cha a la población y al país y que no enfoca sus visiones en los grandes objeti­vos nacionales. Una política cortoplacis­ta que no trasciende.

Vásquez asevera que la clase políti­ca no está trabajando, entre otras co­sas, para que el país logre un desarro­llo económico y social sostenido y sustentable; para mejorar la calidad educativa y ponerla a la altura que de­mandan los tiempos actuales, para que la población tenga acceso a los servicios de salud y que esta sea de manera inmediata y para preservar y proteger el medio ambiente.

En la misma tónica

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El sector privado, expertos en temas económicos, sindicalistas y sociólogos tampoco ven ese cambio de rumbo que la población esperaba con ansias y que es necesario para que el país salga del subdesarrollo.

Para comenzar a hacer una nueva política es necesaria una reconvención de los partidos, que se democraticen y que los aspirantes a cargos de elección e integrantes de las organizaciones políti­cas sean preparados. Que no se vuelva un tema clientelar, sino que se le apueste a formar una verdadera casta política, acota Jaime Matus, presi­dente de la Cámara Empresarial de Comercio y Servicios.

Luego agrega: Lo primero que se ma­nifiesta es la total incapacidad de las personas que son electas, y pongamos el caso del Congreso, ahí se demuestra que son oportunistas y que se puede conside­rar que han comprado una plaza para llegar a hacer el ridículo al Legislativo. Eso es lo que se tiene que cambiar. Tiene que haber formación política, y la culpa la tienen los partidos.

Carla Caballeros, directora ejecutiva de la Cámara del Agro, enfatizó que permanece la misma forma de hacer po­lítica. La mejora de estructuras y siste­mas es más compleja que cambiar una ley o un gobierno. Se necesita una modi­ficación de una serie de leyes, que se ha­ga cumplir con la ley, y el problema es que los ciudadanos y los funcionarios no la hacen cumplir. Para eso se necesita una reingeniería de la estructura admi­nistrativa de gobierno.

En tanto que Javier Zepeda, direc­tor ejecutivo de la Cámara de la In­dustria, considera que el cambio no sucederá de un día para otro, que to­do es un proceso y que en esta fase se encuentra el país actualmente.

La vieja política probablemente se está desgastando bastante, pero tam­bién en un país donde hay una alta ausencia de líderes la nueva política no va a surgir de un día para otro, eso un proceso que puede durar un poco de tiempo, puntualizó.

Walter Menchú, analista del Centro de Estudios Económicos Nacionales, no evidencia un cambio de actitud entre los políticos. Para él, con el nuevo Gobierno se esperaban formas radicales de hacer política, sin embar­go, eso no ha ocurrido.

José Pinzón, secretario general de la Central General de Trabajadores de Guatemala, sentencia que persisten las viejas actitudes y comportamientos de quienes han practicado la politique­ría. Mucho se habla de principios y va­lores; sin embargo, lo que se está ponien­do en práctica son antivalores que dete­rioran la imagen del estado y la política.

Aníbal Chajón, sociólogo e historia­dor, sostiene que el sistema legal no permite hacer una nueva forma de po­lítica, puesto que para lograrlo se nece­sitan reformas profundas a la LEPP y la Constitución Política de la República.

No hay mecanismos legales que per­mitan hacer una nueva forma del desa­rrollo político. A menos que se cambien las leyes vigentes, nuestro sistema políti­co no puede variar. Estamos completa­mente limitados por la estructura legal que está vigente. Y, obviamente, los par­tidos políticos no tienen interés en cam­biar eso porque les ha favorecido por muchos años, dice Chajón. El sociólogo Luis Fernando Mack su­braya que el auténtico problema en nuestro país es que los partidos dejaron de ser canales de intermediación y se volvieron vehículos electorales.

Por último, Juan García, del Comité Migrantes en Acción en Rodhe Island, Estados Unidos, considera que conti­núan las mismas prácticas políticas y aho­ra está peor porque, además, hay que con­tar la inexperiencia. Con el tema de las plazas fantasmas, el control de los milita­res en diferentes aspectos de la política, con la falta de un plan concreto y sin un rumbo fijo, tal parece que vamos a peor.

Fuentes consultadas

Mario Polanco, director del Grupo de Apoyo Mutuo; Hellen Mack, de la Fundación Mirna Mack; Nery Rodenas, de la Oficina de Derechos Huma­nos del Arzobispado; Ana María de Klein, de Madres Angustiadas; Car­men Rosa de León Escribano, directora del Instituto de Enseñanza para el Desarrollo Sostenible; Aníbal Chajón, sociólogo e historiador; Luis Fernando Mack, sociólogo; Vitalino Similox, secretario general del Con­sejo Ecuménico de Guatemala; César Vásquez, presidente de la Alianza Evangélica de Guatemala; Jaime Matus, presidente de la Cámara Empre­sarial de Comercio y Servicios; Javier Zepada, director ejecutivo de la Cá­mara de la Industria de Guatemala; Jorge Briz, presidente de la Cámara de Comercio; Carla Caballeros, director ejecutiva de la Cámara del Agro; Walter Menchú, analista del Centro de Estudios Económicos Nacionales; Hugo Novales, analista político de la Asociación de Investigación y Estu­dios Sociales; Alejandro Quinteros, analista político; Miguel Castillo, politólogo y catedrático universitario; Jorge Wong, politólogo y catedrá­tico universitario; Álvaro Pop, analista político; Renzo Rosal, analista po­lítico; Ileana Alamilla, presidenta de la Asociación de Periodistas de Gua­temala; Haroldo Sánchez, periodista; Marta Altolaguirre, columnista; Pedro Cruz, columnista; Manfredo Marroquín, presidente de Acción Ciudadana; José Pinzón, secretario general de la Central General de Tra­bajadores de Guatemala y Juan García, del Comité de Migrantes en Ac­ción, de Rodhe Island, Estados Unidos.

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