Politica

“EL CONGRESO DEBE SER EL SIGUIENTE A SER DEPURADO”

Américo Cifuentes Rivas
Catedrático de la USAC y exmiembro del partido Frente Unido de la Revolución (FUR).
La presencia de los jóvenes valientes y rebeldes son la esperanza de que se logre un cambio de fondo en Guatemala. El Congreso es el siguiente órgano a depurar, después del presidente Otto Pérez Molina. Si no se cambia el equipo inmoral que está en el Legislativo, no hemos ganado todavía. Se necesita limpiar los tres poderes del Estado, opina el exdirigente del FUR, un extinto partido que fue encabezado por el alcalde asesinado Manuel Colom Argueta.
Maricel Diéguez/ mdieguez@cronica.com.gt
Al regresar al proceso democrático, ¿cuáles eran los anhelos para el ejercicio de la política? Al concluir el conflicto armado interno, por un lado, y la expectativa de una nueva constituyente de hombres limpios y decentes, se esperaba una nueva era de paz, de progreso y de tranquilidad. Esa fue la gran esperanza cuando se creó la Constitución de 1985, que empezó una nueva era. Se da la primera elección, donde ganó Vinicio Cerezo. Desafortunadamente, parece ser que ya en ese Gobierno se produjeron algunos hechos de corrupción, que ya venían desde los Gobiernos militares, a los que la oligarquía ofrecía dinero para que combatiera la guerrilla. La expectativa allí era hermosa, porque llegaba un joven (Cerezo) con un partido con el nombre de cristiano, pero el dinero puede generar acciones inmorales. Luego aparece el Gobierno de Jorge Serrano Elías, en donde parece ser, la corrupción se generó con mayor fuerza, provocando el autogolpe. Yo estaba regresando de 15 años de exilio, pero me di cuenta que había una presión de un enorme grupo de diputados, dirigentes sociales, movimientos sociales y sindicatos, quienes exigían dinero al presidente Serrano, según decían los medios, lo que creó una desesperanza. La reacción fue violenta en contra del autogolpe y se buscó una salida adecuada para mantener el orden.

¿Cómo degeneró la situación?

La juventud que vino después de la revolución del 44 se fue a otros países a estudiar, y regresó empapada de nuevas ideas, como Manuel Colom Argueta, Pancho Villagrán Krámer y Vinicio Cerezo, entre muchos otros. Allí estuve yo, nos dedicamos a estudiar gobierno, servicio público, para prepararse para construir la Guatemala de desarrollo social; lo económico le tocaba a otros sectores de capital. Ese era el entusiasmo que había. Pero la guerra interna produjo fenómenos nefastos, porque no solo fue entre la guerrilla y Ejército, sino que a este último se le fue la mano y masacró pueblos completos; se dedicó al asesinato selectivo de intelectuales y líderes del país; profesores; promotores sociales, de la Iglesia católica y evangélica. Todo el que destacaba en el liderazgo social, fue asesinado. Guatemala se quedó sin un sector intelectual, sin capacidad política ni estadistas para manejar el Estado.
Eso explica por qué toda la juventud actual ha sido criticada, por qué no se pronuncia, por qué es pasiva. Colom Argueta decía: Los molinos de Dios caminan y muelen despacio, pero muelen. Ahora, desde abril, vemos lo que está resurgiendo en la juventud.

¿Qué ocurrió después en la clase política?

Al asesinar a toda la clase intelectual, ese vació es llenado por gente nueva que no eran políticos, sino comerciantes, negociantes. Las expectativas que tenía el pueblo se enfriaron, y tomaron forma nuevos equipos de gente que armaba su partidito político para hacer negocios. Entonces, los caminos, las carreteras, las escuelas y los hospitales los construía una empresa x, ya no el Gobierno. De allí nacen una serie de figuras jurídicas que se inventan, como los fideicomisos, ONG y otros, para hacer los trabajos. Los grandes conflictos en el Congreso se dan por el reparto del presupuesto para hacer las obras; no porque las municipalidades quieran hacerlo, sino porque los alcaldes tienen sus propias empresas para hacerlo. Esto explica por qué se va generando y ahondando la corrupción, la que va en crecimiento hasta que llega al momento en que se pierde el control de los fondos del Estado.

Entonces, ¿desde el Gobierno de Serrano se desvirtúa la clase política?
Allí inicia la descomposición, ya que los partidos empiezan a presionar a Serrano para dotar de dinero a muchos diputados. Después de él sigue la corrupción, porque el virus está allí. Es difícil encontrar algún Gobierno que pueda salvarse de la crítica. Aparecen organizaciones específicas para esto, movidas y organizadas por altos militares, que son los jerarcas de organizaciones dentro del Estado, que son los que manejan la corrupción con los políticos. Los nombres se me olvidan, pero hay unos generales que saca la prensa: los de la Red Moreno, ejecutor de los proyectos de descalabro del erario nacional, a través del manejo de las aduanas, para financiar las campañas y a los partiditos políticos. El virus de la corrupción está en el financiamiento de los partidos políticos; allí está el germen. Si una persona quiere ser candidato a diputado, tiene que pagar miles o millones de quetzales, luego tiene que resarcirse. ¿Pero esos millones quién se los da? El legislador tiene que hacer negocios para resarcir lo que le ha costado el puesto.

¿Quiénes son los principales responsables del fracaso del sistema de partidos políticos?

En primer lugar, los grandes empresarios, pues se han enriquecido con la corrupción y no pagan impuestos como debieran; son ellos los que financian a los diputados para mantener sus privilegios. Se va degenerando más en las comisiones de postulación. Esto se degeneró, ya que los políticos se metieron y corrompieron las facultades de derecho. Antes se podía ser decano por prestigio, ahora se debe votar y hacer inversiones millonarias, pues llevaron la competencia politiquera al seno de las universidades, crearon universidades privadas solo para participar en la selección de cargos de magistraturas. Era impensable que robaran el dinero del IGSS, o que el presidente del Banco de Guatemala estuviera en este tipo de hechos.

¿Por dónde ve la salida?, ¿es un estado colapsado?

Sí, podríamos hablar de un Estado colapsado, aunque otros dicen que está caduco. Yo puedo decir que el Estado no sirve, ya que nunca ha servido para resolver los problemas del pueblo. Ahora la esperanza es la organización de la juventud. Ahora se dio la presencia de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), con lo cual reventó la denuncia de la corrupción, provocando manifestaciones muy fuertes en abril, que fueron superadas por la del jueves 27 de agosto. Fue algo nunca visto: inmensas, contra del presidente y contra la corrupción en general. La presencia de la muchachada valiente y rebelde, es la esperanza.
Que se logre cambiar la composición del Congreso de la República, después del presidente que ya se va, es el paso el siguiente. Si no se cambia el equipo humano inmoral que está en el Congreso, no hemos ganado nada todavía; tampoco si se quedan en la Corte de Constitucionalidad gentes comprometidas con la corrupción. Hay que limpiar los 3 poderes.
La única y verdadera seguridad de que en Guatemala se pueda lograr el cambio es la organización de la juventud. Esto sí nos da la seguridad de que Guatemala va a tomar con fuerza su cambio. Esta vez no reaccionaron los jóvenes del ejército, en donde pienso que debe de haber capitanes y coroneles honestos, quienes deben estar heridos, golpeados y avergonzados de lo que los jefes han hecho. Los trabajadores del campo que vinieron y que han protestado en el interior, muestra por fin, que Guatemala tomó conciencia.

¿Debe haber elecciones el 6 de septiembre?

Creo que no hay condiciones para que sean elecciones democráticas ni honestas, debido a que vienen generadas por partiditos políticos corruptos. Los diputados están comprometidos. Por ejemplo, en la Constitución hay un artículo que ordena al Congreso que, previo a aprobar el presupuesto del presente año, debe conocer, estudiar, improbar o aprobar la ejecución del presupuesto del año anterior, pero no lo hicieron. Ni ellos, ni el pueblo sabemos cómo se gastó nuestro dinero. Allí hubieran encontrado proyectos que se pagaron, pero que no se hicieron. Hay empresas privadas que no existen, que son de cartón, que no hicieron los proyectos pagados o que los hicieron mal.

¿La captura de Baldetti y los señalamientos a Pérez Molina cambian el escenario electoral?

Sí, cambian de todas formas, ya que las manifestaciones demostraron a cada ciudadano que tiene valor, que su presencia es importante. La captura de Baldetti y las denuncias contra Pérez Molina son un cambio, porque demuestra que hay capacidad de protesta y que los próximos gobernantes tendrán que estar más cuidadosos. Sin embargo, el sistema sigue igual, pues los hombres que también generan corrupción están en el Congreso. Falta limpiar el Ejecutivo, el Legislativo y las Cortes, para que pueda verse la Guatemala que queremos para nuestros hijos y nietos.
Desde el mes de abril ha resurgido la protesta de la juventud, el futuro del país, dice Cifuentes.

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