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OSCAR CLEMENTE MARROQUíN: En medio de un terrible drama familia

Oscar Clemente Marroquín

ocmarroq@lahora.com.gt

En una decisión totalmente equivocada e inaceptable desde todo punto de vista, mi nieto menor de edad decidió ayer llevar una pistola a su colegio y el arma se le disparó en el aula. No termino de agradecer a Dios que nadie haya resultado herido o, peor aún, muerto como consecuencia de ese hecho que no tiene excusa por grave que haya sido la desesperación que lo llevó a cometer ese terrible error.

Obviamente él, sus hermanos, sus padres, tíos y abuelos estamos devastados por lo que pasó y por lo que pudo haber ocurrido debido a la manipulación, sin el menor conocimiento de las armas, de una pistola. Como he dicho a quienes me han hablado luego del hecho, no puede uno de ninguna manera justificar la decisión que tomó mi nieto quien está viviendo una situación terrible porque asume y entiende su error.

Es terrible pensar en la historia completa de este drama sin enviar un mensaje a los jóvenes y a los padres de familia a fin de evitar situaciones como ésta y otras que se dan todos los días causando daños irreparables en la personalidad y la mente de muchos jóvenes que terminan tomando decisiones irracionales basadas en su desesperación. Ahora nos enteramos que durante los últimos años mi nieto soportó en silencio, sin compartir con sus padres, una situación de acoso constante de parte de compañeros que no tengo ningún interés en señalar individualmente. En vez de compartir con quienes le queremos y le podíamos brindar ayuda, él se tragó sus frustraciones y vejámenes que, ahora lo sabemos, le hicieron vivir un calvario. No tenía deseos de ir al colegio, pero no quería fallarles a sus padres.

Yo tengo mucha relación y cercanía con él y siempre lo he visto como un patojo cariñoso y servicial y no detecté su situación, pero ahora me he enterado por otros padres de familia que vivieron situaciones parecidas, que se enteraron del acoso a sus hijos mucho después de que había ocurrido y cuando los hechos hicieron mella en su personalidad al punto de requerir ayuda psiquiátrica.

Relato todo esto porque creo que el drama que vive la familia debe servir también para alertar a otros jóvenes sobre la necesidad de compartir con los suyos situaciones de acoso, de ese ¨bullying” del que tanto se habla y escribe y que ocurre de muy variadas formas. Y también para que otros padres de familia le pongan especial atención a lo que viven silenciosamente sus hijos. Me imagino que habrá muchos consejos para estos casos y que deben ser tomados en cuenta porque, sinceramente, es una muy terrible sorpresa enterarse que un hijo o nieto ha sufrido tanto en medio de un silencio que cuesta mucho entender.

El caso de mi nieto es terrible y, lo vuelvo a decir, inexcusable aun sabiendo lo que sufría por ese acoso tan propio entre la juventud que no repara en las consecuencias de gestos y acciones humillantes que dejan una huella muy dura.

Por su condición de menor de edad no publico su nombre aunque ya mucha gente lo hizo pedazos en las redes sociales. Las autoridades tienen conocimiento de los hechos, como debe ser. No quiero terminar sin recalcar mi rechazo a la decisión equivocada que tomó ayer, y mi total disposición de estar junto a mi nieto, enfrentando las consecuencias que esto traiga. Te quiero mucho mijo y, como siempre lo hemos hecho, daremos la cara.

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