Opinion

¿Y los pactos después de la caída de OPM?


RENZO ROSALRenzo Lautaro Rosal
Atrás de la caída de Pérez Molina hay otras piezas que, aunque no quieran aceptarlo, han sufrido un enorme traspiés; bien por exceso de confianza hacia un militar que, disfrazado de político, representaba la apuesta de la derecha por retomar el control del poder después del malogrado Gobierno de Colom, por representar la consolidación del pacto de dominación que ha evidenciado preocupantes erosiones para quienes desde 1985 apostaron por hegemonizar las estructuras económicas y políticas. Pero OPM se les salió de control, no quiso acogerse a las reglas y recomendaciones de los sectores a quienes supuestamente representaba y respondía, después de una enorme apuesta en materia de imagen, financiamiento de respaldo y alianzas que le servirían de colchón. Montado en el mando, tomó distancias, recreó sus círculos de confianza con una fauna dispuesta a jugársela por la libre, edificó nuevas estructuras, pactó bajo entendidos no tradicionales; y lo más importante, abrió la puerta para permitir emerger a los rechas, los de atrás, los actores periféricos que llevaban tiempo esperando a que se abriera la puerta. OPM abrió el portón.
La conjugación de jugadas han sido develadas, en parte. Continuar apostando por un muerto en vida representa una decisión fuera de sentido. Eso es lo que ha de preocupar a Baldizón, quien le ha sido incondicional, pensando que podría comenzar a gobernar desde antes de las elecciones, dividiendo las ventajas por el control del erario y las instituciones. Ese acuerdo de facto está en revisión, ahora que estar cerca de Pérez implica altos niveles de contaminación. Es posible que cuando sea publicado este artículo, Molina haya sido sacado de la foto, gracias a que la bancada roja zafó alfombra. El libro de contabilidad ha redituado grandes beneficios a rojos y naranjas, pero llegó el momento de navegar por cuenta propia y no arrastrar lastres. Eso suena sencillo, pero no lo es. Líder deberá moverse con cuidado. No tiene certeza de cuántos diputados pueda elegir, aunque los que no sean propios los podrá comprar con facilidad. Prescindir de la alianza con PP significa que estos últimos jugarán como alacranes en el zapato; bancada pequeña, pero dispuesta a sabotear en la medida que no se aceite el escenario. En el corto plazo, una cosa es ganar la primera vuelta, otra sobrevivir a los acontecimientos entre-vueltas y obtener la victoria final. Para ello, hay que pasar por varios remolinos donde las estructuras del PP que siguen funcionando, escondidas a la retaguardia, pero con márgenes de operatividad, son necesarias. Romper con el partido oficial implica prescindir de operadores de cierta valía. De cualquier forma, aunque por encima el partido que se siente ganador se preste a pisar la cola a Pérez Molina, resulta evidente que el pacto que se ha edificado con cuidado seguirá vigente con algunos retoques. Lo que está en juego es mayor en intensidad, recursos pendientes de tomar por asalto, terminar de penetrar instituciones como la Corte de Constitucionalidad, asegurar el control político y social en importantes franjas territoriales para la plena operatividad de estructuras criminales. Ambos partidos obtendrán la mayoría de alcaldías, lo cual representa el primer nudo para la estabilidad de la alianza interpartidaria a la cual se pueden sumar otros partidos que quieran ser apéndices, comparsas y, al mismo tiempo, beneficiarios de alguna parte del pastel. Recordemos que los fondos públicos para distribuir a nivel local alcanzan más de diez mil millones de quetzales, lo que sumado a los altos niveles de opacidad e involucramiento de actores dispuestos a todo, crean un escenario atractivo con perspectiva de mediano plazo. Como quiera que sea, si en caso FCN aparece en la ecuación de la segunda vuelta, las cosas sufrirían algún desajuste, pero no más que eso. Como el candidato Morales no representa más que una imagen que llega circunstancialmente, los grupos de interés que lo dirigen estarían plenamente dispuestos a integrarse a la alianza, aunque por su condición de novatos y limitadas capacidades en la nueva legislatura serían más bien observadores de una dinámica que requiere manejos especiales que no se adquieren de la noche a la mañana. El panorama se torna dificultoso en el caso de la UNE, con quienes llegar a acuerdos representa elevar las capacidades de negociación, además de estar conscientes que ese partido hizo gobierno. En síntesis, las alianzas siguen vigentes. Los casos y las mafias develadas son una parte, la menor, de un entramado que continúa vigente; se está revitalizando y sumando sectores. A ese conjuro que se rediseña es a donde corresponde apuntar las baterías, para que la lucha contra la impunidad, con todas sus ramificaciones, tenga doble sostenibilidad, en el tiempo y con la densidad necesaria para poner al desnudo sus enormes profundidades.
La conjugación de jugadas han sido develadas, en parte. Continuar apostando por un muerto en vida representa una decisión fuera de sentido.
renzolautaro.rosal@gmail.com

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