Opinion

TCQ, no paramos de sorprendernos

 

RENZO ROSALRenzo Lautaro Rosal


Colocar sobre la mesa un nuevo caso de corrupción (TCQ), conlleva dos tipos de reacciones iniciales. Nos volvemos a sorprender por las diversas formas que la impunidad ha encontrado para mutar y mantenerse vigente, y, además, decimos que se trata de un caso más que corrobora que Pérez y Baldetti llegaron al poder único y exclusivamente con una finalidad, robar.

Se ha abierto un nuevo capítulo, que dibuja ciertas lecturas especiales: 1) Todos los caminos llevan al mismo destino. Las estructuras y operadores, utilizados durante el desgobierno recién pasado, tenían como amarre el otorgamiento de enormes beneficios económicos al llamado binomio presidencial. Las organizaciones criminales puestas al desnudo son verticales, con roles claramente diferenciados, donde coexisten funcionarios públicos con personas o grupos externos que realizan aquellas funciones que el aparato público no puede hacer; 2) coexisten dos tipos de objetivos, el propósito de las empresas que impulsaron iniciativas como TCQ es garantizarse beneficios, privilegios y exenciones, y el de los funcionarios es enriquecerse a manos llenas. Pero al final, los caminos se juntan tal como lo establece el propio diseño de origen; 3) queda claro con la nueva develación, que los megaproyectos de infraestructura estratégica son las piezas preferidas. Aeropuertos, carreteras y ahora puertos son las iniciativas mandadas a hacer como creadoras de grandes bolsones de recursos. Sea por la ruta de usufructos, licitaciones, contrataciones u otras modalidades, tal parece que el futuro de ese tipo de emprendimientos básicos para el desarrollo económico seguirán durmiendo el sueño imposible; 4) el factor erosionador es más profundo del imaginado. Se ha deteriorado, como nunca antes, la administración pública. Los sindicatos públicos, convertidos en muchas ocasiones en estructuras serviles y favorables al parcializarse en favor de quien pague mejor, también están incluidos en el más reciente caso; 5) algunas piezas del sector justicia también se han plegado a estas formas variopintas de impunidad, ya que se les requiere para facilitar procesos y evitar vericuetos. Eso de la justicia independiente e imparcial sigue siendo un desafío en lenta construcción; 6) seguir el curso de los capitales es crucial como punta de lanza para evidenciar los socios, las articulaciones y los procesos de distribución/apropiación.

Quitar las tapaderas para que el vapor, que se ha acumulado por largos períodos, salga finalmente a la luz, es fundamental. Pero igualmente importante es la creación y fortalecimiento de las maquinarias capaces de procesar la inmensidad de casos, tramas y complejidades que cada uno de los casos emblemáticos del último año han colocado en la agenda nacional. Fortalecer al Ministerio Público ha sido una apuesta correcta, cuyas manifestaciones comenzamos a ver. Pero ese trayecto es insuficiente para la ola que estamos viendo y que seguramente aumentará de volumen en los siguientes meses. De lo contrario, la presa de investigaciones, juicios y condenas podrá ser de tales dimensiones que implosionen la frágil institucionalidad existente.

En materia de reacciones, llama la atención, que a pesar de los fuertes remolinos, que son sostenibles en el tiempo y fuertes en cuanto a implicaciones, varias son las estructuras que se resisten. Los operadores de las estructuras que aún no han sido tocadas solo se hacen a un lado. Creen que los sucesos son parte del negocio, donde unos ganan y otros pierden, especialmente, por errores. Quien cometa menos resbalones y se sepa mover bien, saldrá avante a pesar de las evidencias. Los errores en la gestión pública, como no declarar la lesividad de diversos contratos tipo TCQ, ver hacia otros lados, dar espacios para que se mantengan los mecanismos paralelos e incluso se fortalezcan, alentar a los buscadores de negocios sucios, son algunos de los mecanismos que el actual gobierno lleva a cabo; con lo cual probablemente esté cavando una tumba similar a la que se edificó por estas épocas hace cuatro años.

renzolautaro.rosal@gmail.com

Eso de la justicia independiente e imparcial sigue siendo un desafío en lenta construcción.

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