Opinion

Malos impuestos, buenos impuestos, menos impuestos, más ingresos

rodolfo bay


Pues resulta que la anticipada olimpiada fiscal por encontrar el modo correcto de tasar la vida de los ciudadanos guatemaltecos quedó en agua de borrajas. Una pena, pues se estuviera de acuerdo o no con lo presentado, el debate podía llevar a un plan adecuado, la intención era la correcta, pero la forma quizás no la acertada. Quizás faltó buscar un  consenso con algunos de los sectores clave.

Pero la esperanza no se pierde. Ahora quizás se puede realizar el debate en la sombra, sin tanta atención y taquígrafos que dificulten el proceso.

Y sí, se pueden conseguir más ingresos, con menos impuestos. Los estadistas y los keynesianos que leyeron mal a Adam Smith y su Riqueza de las Naciones, se creen que la vida económica se basa en la premisa de suma cero, en la que para dar al pobre, hay que quitar al rico. No conocen que del libre intercambio en condiciones de igualdad surgen oportunidades, uno más uno pueden sumar tres, jamás han estudiado la teoría de la ventaja relativa de David Ricardo.

Y así estamos. En situaciones de conflicto social, por la llegada del peligroso yihadismo internacional, oportunistas están en las puertas de llegar al poder en algunas de las naciones más poderosas de la tierra, con la premisa de que es mejor encerrarse en uno mismo, y de paso quitar al vecino para ganar uno. En el mejor de los casos podemos llegar a la época oscura de los 30, que nos llevó, por si alguien no recuerda, a la peor guerra recordada, la segunda guerra mundial. Y en el peor de los casos, nos puede llevar a la nueva edad media, tras los evolucionados tiempos de la civilización greco-romana.

Pero como uno no puede influenciar en el mundo, intenta en la medida de las posibilidades, influenciar, aunque sea minimamente, en el país donde vive, en el país que quiere, el país de su familia. Y se pueden copiar modelos que fueron exitosos en otros países.

¿Por qué no se incentiva así el sector de la construcción? El otro día escuché de un bonito proyecto en zona 18, cerrado, con seguridad, edificios pequeños de 3 o 4 plantas, ajardinados, con parking externo, sin ascensor, pero viviendas de dos habitaciones y living por $50,000 USD. Y se me abrieron los ojos de emoción.

Y si las clases más desfavorecidas, con un ingreso mensual de 3,000 o 4,000 quetzales,  o incluso Q5,000 si sumamos el apoyo económico de toda la familia, pueden acceder a un crédito por dicha vivienda. De un día para otro, vuelves a dicha clase, en clase media, ya propietarios, ya con responsabilidades y responsables.

Y además tendrá un incentivo por cuidar su propiedad, ¡porque es suya! Y por mantener una familia unida. ¿Y si el gobierno, diera, como sucedió en otras latitudes, una desgravación fiscal, por comprar una primera vivienda, en la que los intereses de las hipotecas se pueden desgravar de la declaración fiscal? Algún partidario del modelo de suma cero, me increpará que de esa manera solo habrá menos ingresos para el estado. Mentira, pues esa gente que no ve más allá de sus narices, no ve que del incremento exponencial en la construcción y venta de viviendas, habrá mayores ganancias para las constructoras, los desarrolladores, las empresas inmobiliarias (y con ello más ingresos por impuestos a sociedades), IUSI, pago de impuestos por licencias, IGCS para el pago de los empleados que participen en dicho desarrollo, etc. Temas que significarán mucho mayor ingresos para el estado y los municipios, de lo que se perderá por deducir dichos intereses  del impuesto de la renta. Y uno más uno, sumarán tres.

También se puede recurrir a multas fuertes para aquellos que abusan de la velocidad en las carreteras, o que abusan del alcohol o las drogas, multas que si no se quieren pagar se puede recurrir a tomar el carro en prenda. De nuevo aquí no es un juego de suma cero, sino de crecimiento exponencial, pues por si nadie lo sabe, en un artículo que leí recientemente

en la prensa, se remarcaba que las muertes por accidente se habían incrementado un 25% este 2016. No puede ser, ningún joven por irresponsable que sea, puede morir, como mueren muchos a diario, por dejadez del estado. Y si además en el camino se consiguen ingresos extra necesarios para hospitales, educación o mejores carreteras,  bienvenido sea.

Solo falta por último la piedra filosofal, que es abrirse al comercio. Aquellos estados que se abren al mismo son aquellos que crecen, y aquellos que se encierran en si mismo, son los que decaen. Solo hay que mirar en la historia, que veo que pocos dirigentes leen o conocen.

Desde Roma, que mientras se abrió, creció, pero en el momento que se amuralló, empezó su decadencia. El esplendor del Imperio Británico fue cuando se abrió al mundo, Disraeli, el gran héroe británico al servicio de la Reina Victoria. Estados Unidos cuando se abrió al mundo, después de la Segunda Guerra Mundial, es cuando adquirió su mayor liderazgo histórico, que aún perdura.

Los dragones asiáticos, Corea del Sur, Singapur, Hong Kong, y Taiwán, que entre los 60 y los 90, supieron seguir el modelo de apertura a las exportaciones, motivo por el que a día de hoy son de las potencias económicas del planeta. Ni que decir de la China después de Mao.

En nuestra amada Latino América tenemos ejemplos menores, pero esperanzadoras, como el milagro económico chileno,   el más reciente ejemplo peruano. Guatemala debe seguir ese modelo, es eso,  o mantenernos en crecimientos moderados,

que apenas superan la inflación, y que no llegan nunca a los sectores menos favorecidos. Pero no seamos inocentes, no es una apertura total, hay que ser inteligente y delimitar los sectores a los que Guatemala quiere apostar, que tienen que ser aquellos en los que tenga una ventaja competitiva relativa, es la búsqueda del juego económico en el que se sume en vez de restar.

Corea el Sur siguió ese modelo, apostando por ciertos sectores, sacrificando otros, creó mucho dolor en el origen, pero a día de hoy está claro el resultado. Y el estado, en el que como liberal poco creo, en este caso sí tiene un rol importante de apoyar dichos sectores, pues por mucho que la OMC busque el libre comercio como piedra filosofal del desarrollo,  mientras haya subvenciones o dumping, uno debe defenderse, y fortalecer sus sectores competitivos. Hoy, más que nunca, sí creo, uno más uno suman tres. Y si no que se lo pregunten a mi bebé.

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