Opinion

Las reglas están cambiando

RENZO ROSALRenzo Lautaro Rosal


Desde ahora podemos visualizar los primeros cambios derivados de los casos develados en los últimos catorce meses. Un primer escenario son los efectos que se activarán en el proceso electoral de 2019. Las modalidades del financiamiento a los partidos variarán. Eso de dar dineros sin pasar por los controles del TSE será cosa del pasado. Así también dar aportes a los candidatos, sin pasar por las contabilidades de los partidos. Aportar esperando sacar raja cuando el candidato llegue a algún puesto de elección, tendrá riesgos mayores que muchos no querrán correr. Aportar dinero en efectivo será indicio de cometer el delito de lavado de dinero; aportar en cheque ayudará a dar seguimiento a posible transacción sospechosa. ¿Cómo salir del doble embrollo? Buscar respaldos en constructoras, bancos, empresas variadas, implicará menores aportes. Muchos actores tradicionales posiblemente no se montarán en un carro que aunque ha sido común, ahora han sido develadas prácticas y actores con nombre y apellidos. Contar con testaferros u operadores responsables de pasar el sombrero, tampoco será atractivo. Está visto que se quedan con buena parte de los recursos, no se sabe con certeza los destinos, y a la hora de presiones, están dispuestos a cantar las suyas y las ajenas.

Eso de utilizar recursos públicos para fines electorales podrá realizarse, pero ahora las luces están prendidas, por lo que sería práctica arriesgada. Ocultar gastos, manipular cuentas, granjearse financiamientos de contratistas del Estado serán asuntos de alto riesgo. De a poco, la Contraloría General de Cuentas evidencia que puede y debe estar atento; si no lo ha hecho antes, ha sido por cooptación y falta de voluntad. Los niveles de aprendizaje, en general, han aumentado. La presión de distintas instancias y la propia de la ciudadanía, ha empujado a que las instituciones públicas como el MP, SAT, IVE tengan ahora las luces puestas, den seguimiento activo a las prácticas de la administración pública, se denuncien anomalías y posibles delitos y comience a sacarse de la ecuación las prácticas de impunidad.

Como quedó demostrado en el caso Cooptación del Estado, los candidatos salen a la caza de recursos con la intención inicial de enriquecerse con los aportes de campaña, indistintamente de si se gana o no. De allí, que algunos candidatos que nunca son electos repiten y repiten solo con el propósito de pasar el sombrero cada cuatro años y así agenciarse de fondos para descansar los siguientes tres años y medio. Ese tipo de jugadas serán aventuras a las que los piratas de la política difícilmente querrán lanzarse por lo arenoso del terreno.

Para ajuste de penas, pautar o buscar alianzas con medios tradicionales de comunicación no será igual. Al menos, dos de los principales consorcios están en la picota. La idea de sacar tajada a partir de donar espacio de tiempo quizás no será cosa del pasado, pero pocos van a jugársela, ya que la modalidad ha sido denunciada y rechazada por la ciudadanía. Además, las reformas electorales dieron vigencia a la compra estatal de tiempo de aire, por lo que los partidos no serán los únicos invitados a la partida del pastel.

Los partidos fuertes son cosa del pasado. El PP y LÍDER están a punto de desaparecer. La UNE, aunque con cierta fuerza en el Congreso, está también señalada. Los partidos minoritarios sobrevivirán si logran recomponerse y reciclarse. Partidos como CREO, VIVA, UCN y PAN viven con respiración asistida, ya que sus prácticas de siempre son las que ahora comienzan a ser desechadas por buena parte de los electores. ¿Quiénes van a respaldar a ese tipo de organizaciones de papel que no contarán con los recursos de siempre para financiar campañas de aire y de tierra?

Tal parece que el próximo proceso electoral será abierto, con posibilidades reales de un nuevo tipo de competencia partidaria, un tanto más equitativo, con menos financiamiento o al menos más auditable, con nuevas reglas electorales, con un TSE que intentará replicar o incluso mejorar las decisiones y prácticas recientes. Eso abonará en el aparecimiento de nuevas propuestas y de caras, que más que nuevas, podrán plantear propuestas innovadoras, creíbles, viables, transparentes, basadas en perfiles de mayor idoneidad. Esto puede sonar a idílico, pero bajo el actual estado de cosas, es posible que ocurra si mantenemos los dos pies sobre el acelerador y logramos, ciudadanamente, enfrentar y vencer los diversos obstáculos que aparecen ahora que las claves del diseño político-institucional comienzan a cambiar.

Desde ahora podemos visualizar los primeros cambios derivados de los casos develados  en los últimos 14 meses.

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