Opinion

La basura, nuevamente

EDUARDO COFIÑOEduardo Cofiño K


Mucho se ha escrito y discutido sobre el problema de la basura en Guatemala y en el mundo.

Las soluciones propuestas son orientadas generalmente a las masas consumidoras, normalmente llevándonos siempre al final a la conclusión de que lo que se necesita es educación y más educación.

Y luego, inversiones millonarias en plantas de tratamiento y/o reciclaje.

Yo tengo un concepto diferente. Disculpen.

Primero que todo hay que diferenciar lo que es basura —orgánica, inorgánica, tóxica, líquida, sólida, gaseosa— de lo que son emisiones, derrames, saturaciones, concentraciones y compuestos de otro tipo de contaminantes y venenos químicos, que vertimos en el planeta y en su atmósfera, diariamente. Al lado de estos últimos, la basura es juego de niños.

Pienso que un modelo del manejo de basura de abajo hacia arriba, es decir desde los consumidores hacia los productores, pasando por los distribuidores, es un proceso que tiende a fracasar, dado que los recursos económicos para educar a las grandes masas, sobre todo en estos países como Guatemala, uno de los mas atrasados del mundo, esos recursos nunca alcanzan para nada. La corrupción, la ineficiencia gubernamental y el gran crecimiento demográfico no permiten que resolvamos los grandes problemas, las grandes carencias.

Sin embargo recuerdo que, cuando le entregaban la Medalla del Medio Ambiente a Magaly Rey Rosa —muy merecida, por cierto, porque ella ha luchado por nuestros bosques y en contra de la mala minería, sin descanso—, también se la entregaban a la Gremial (¿Asociación?) de Distribuidores de Productos Agroquímicos. Ellos implementaron un programa para recoger —y esconder, diría yo— todos los envases de los productos que venden. Productos que son tóxicos y dañinos al ser humano, indudablemente. Pero, lograron su propósito: escondieron la basura bajo la alfombra, para que nadie la viera, para que nadie los señale por el daño que hacen a la naturaleza… ¡Eureka!

Sin embargo, algo bueno pude aprender de aquel espectáculo teatral sarcástico y doloroso: es mas fácil recolectar la basura si lo hacemos por medio de los productores y distribuidores, que intentar educar a millones de analfabetos hambrientos.

Porque el primer paso para resolver el problema de la basura, dado que erradicar su venta es, prácticamente, imposible, es precisamente ese: la recolección.

También recuerdo que una vez, en una reunión de gabinete ministerial —así, con minúsculas—, me acerqué y le dije a uno de los propietarios de una gran embotelladora y distribuidora de refrescos carbonatados, Comisionado para algo de la PRODUCTIVIDAD. No duró mucho: (…) lo que deberían hacer ustedes es ponerle un precio al envase y provocar con esto que los consumidores los devuelvan, ya sea por recibir dinero o por más producto, lo regresen en sus mismos camiones donde lo llevan a los distribuidores, porque regresan vacíos, aunque lo que lleven adentro del envase también sea una verdadera mierda. Se me quedó mirando incrédulo y me respondió, casi a gritos: ¿y que haríamos nosotros con los envases?.

Sin pensarlo, le grité de regreso: ¡Metérselos entre el culo!

Creo que por eso yo no le caigo bien.

Y sigo pensando igual: si por lo menos lográramos ejecutar eficientemente el primer paso, la recolección de basura evitaríamos que Guatemala se siga convirtiendo en un basurero gigante.

Si lográramos que los productores de la basura, los industriales e importadores de la basura fueran sometidos a leyes —justas y equitativas, que no dañaran sus beneficios económicos— que los obligaran a incluir en el precio de su producto el costo de su recolección, se resolvería el problema casi en un cien porciento.

Me imagino que las tres o cuatro embotelladoras de Guatemala lo están haciendo con los envases que pueden reciclar, no así con los que no pueden —o no quieren— porque el plástico que usan no es reciclable o porque su reciclaje no es rentable. Pero yo me refiero a todos los demás: los envases de cátchup, de tortrix, chistrix y toda esa mierda que comen los niños, envases de pasta dental, de agua pura, vasos y platos desechables, canastos de plástico, bolsas plásticas —prohibidas en muchos países—, bolsas y empaques con interior de algún metal o aleaciones especiales, ¡todos los envases, pues!

Nuestra gente estaba acostumbrada a tirar la basura que, como era biodegradable, se asimilaba en los suelos y, finalmente, se convertía en nutrientes que enriquecían los suelos, provocando que mejoraran las cosechas. Las tinajas para acarrear agua eran de barro, se mezclaban nuevamente con la tierra, regresaban a su origen…

La llamada REVOLUCIÓN INDUSTRIAL trajo una serie de avances que provocaron a su vez el crecimiento demográfico y el envenenamiento del planeta. Yo, por eso, la llamo la DESTRUCCIÓN INDUSTRIAL.

Tal vez algunos de nosotros vivamos muy cómodamente, pero la mayoría vive en condiciones deplorables de pobreza e incultura. Además los inundamos de basura. No esperemos que ellos resuelvan el problema.

Me escribía ayer mi amigo Thor Janson, fotógrafo reconocido internacionalmente y ecologista de verdad. Thor ha recorrido el mundo. Conoce Guatemala como pocos. Traduzco libremente:

Cabe en mi entendimiento el que los seres humanos NO son capaces de manejar o gobernar el planeta como si fuera una fabrica diseñada y construida industrialmente. Nuestro entendimiento de cómo Gaia, el Sistema Terráqueo, funciona y se interrelaciona es verdaderamente escaso. Entonces… es ARROGANCIA Y ORGULLO DESMESURADO el que nos lleva a pensar que podemos resolver los problemas ecológicos vía geo-ingeniería. Nuestra ÚNICA ESPERANZA es tratar de manejarnos a nosotros mismos limitando nuestro número y poniendo un alto a toda la destrucción de los bosques, etc.

Este es un punto de vista de Ecología Profunda. Muy pocos conservacionistas profesionales estarán de acuerdo. Todos ellos quisieran manejar la naturaleza. Hace mucho tiempo que dije que el término manejo de la naturaleza es una contradicción. Lo que es manejado por los hombres deja de ser natural, salvaje.

¿Tú qué dices? Actualmente los que están a cargo de todo en la Tierra creen que pueden seguir cortando los bosques hasta en un 90 % y que todo seguirá OK. Yo creo, que eso que piensan no es cierto. El planeta necesita GRANDES BOSQUES NATURALES para su salud… que finalmente es nuestra salud también. Por lo menos, sería muy prudente que no destruyamos este Sistema Natural Terrestre antes de que siquiera entendamos cómo funciona.

Que la fuerza esté contigo. Cap. Thor Janson

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