Opinion

Jimmyliebers / Jimmy Haters

JUAN MANUEL RODRIGUEZ2Juan Manuel Rodríguez G.


 

Luego de las elecciones en donde Jimmy Morales se hiciera el acreedor a la Guayaba para los próximos cuatro años y le arrebatara así la Presidencia a la vieja política, se han polarizado aún más las opiniones sobre el futuro presidente y, más que nunca, se ha corroborado la existencia de dos grupos: Los Jimmyliebers y los Jimmy Haters. Así es. Son dos grupos que creen tener la razón absoluta de sus creencias.

Los Jimmyliebers, los groupies de Morales, Fans del candidato, pero de forma extrema, en donde su idealización emocional del candidato logra cegar completamente cualquier objetividad dentro del panorama. Su lema estricto es ni corrupto ni ladrón. Lastimosamente, dentro de ellos, un grupo, los extremistas, procuran dejar por un lado cualquier cuestión o tema de interés nacional, porque simplemente no hay debate, ni corrupto ni ladrón. Pero ¿tiene Jimmy un plan de Gobierno? ¿Existen estructuras militares detrás de Morales? ¿Por qué Morales mintió sobre sus estudios? ¿Por qué Morales tiene diputados electos en sus partidos que son contratistas del Estado? ¿Por qué…? No ataquen a Jimmy Morales, resentidos, solo porque ganó alguien que no es ni corrupto ni ladrón.  Fin de la discusión.

Muchas preguntas no vienen en forma de ataque, sino son genuinas incógnitas. Queremos respuestas. Y Morales defiende sus argumentos, la mayoría de las veces de forma tan pobre, como lo hiciera con su asesor que se vio involucrado hace unos días en un escándalo de plagio, de esos que están tan de moda con nuestros intelectuales y políticos de Guatemala. El plagio está tan in. Morales minimiza cualquier señalamiento. Rechazando la denuncia de Lam, salta el Jimmy Army (conformado por todos estos Jimmyliebers) apoyándolo: ni corrupto ni ladrón.

Por otro lado, los Jimmy Haters. Cualquier noticia de Morales merece un comentario peyorativo, exageradamente denigrante sobre el cómico. Ustedes lo escogieron, ahora van a tener que aguantarse cuatro años.  Son personas que, de nuevo, caen en extremismos. Maldicen el día en que Jimmy Morales quedó, así como a sus seguidores, como lo hiciera un columnista de este medio con los fans de Morales.

¿Son Jimmylieber o Jimmy Hater? Ninguno. Yo pensaría que la comedia ya quedó atrás, ahora ya estamos hablando de Estado. ¿Qué discusión seria se puede dar con visiones tan radicales? ¿Desaprobar a Morales por ser comediante?, tan ridículo como Black Pitaya. ¿Aprobar a Morales solo por no ser ni corrupto ni ladrón?, ignorante al extremo. Morales no debe ser defendido ni desaprobado aún. Como sociedad, debemos ser fiscalizadores y testigos activos de cualquier paso, pero no creo en ridiculeces, pues ni siquiera se ha visto el desempeño de Morales, ni tampoco creo en extremismos radicales que solo nos vuelven parte de toda esta comedia que es la política.

¿Que si Morales era la única opción, porque de lo peor lo mejor? ¡Claro, estoy de acuerdo! Pero entonces exijamos que realice a cabalidad su trabajo; y si no, para afuera, al estilo italiano, sin ninguna pena, como cuando despiden a alguien… y ¡fuera! ¿Peleas entre Jimmyliebers y Jimmy Haters? Diría Gutierrez: ¡Qué ridículo!

jmanuelrodriguezg@gmail.com

Comentarios

comentarios

Mas en Opinion

Gonzalo Marroquin

Reformas al sector justicia: polémicas y sin estrategia

JUAN MANUEL RODRIGUEZ2

Una Cuba fría

luis fernando copy

Quizá la forma de empezar sea tirar los inútiles propósitos y plantearnos una linda pregunta

EDUARDO COFIÑO

Me muero triste

MarioAlberto-0009

¿Un insensato dirigirá los destinos del Planeta? O Donald Trump y el narcisismo político

mario-fuentes-destarac

¿Puede la esposa del Presidente de la República optar al cargo de presidente o vicepresidente?

Renzo Rosal

Cuando se acomoda el discurso por conveniencia  

Gonzalo Marroquin

La globalización languidece

rodolfo  bay1

El retorno a la era de China

Pedro Cruz

Amigos y enemigos, mejoremos Guatemala

opinion-gustavo-leiva

La lepra se cura, pero la falta de conciencia no

Renzo Rosal

Un Gobierno funcional, pero ¿para quiénes?