Opinion

Hacia una nueva era: Pensando como diseñador

opinion-gustavo-leivaGustavo Leiva


 

Hay gente que piensa que conforme cambian los  años, así debe cambiar la vida de uno. Cada año es una nueva aventura. Así se pasa la vida, y cuando ya estamos cerca del final, nos arrepentimos y declaramos nuestra impotencia con estas palabras: La vida se pasa en un instante, sin sentirla.

Otra manera de vivir, que no es cambiar con el año que viene con el calendario, es pensando en grande, en eras, en grandes períodos de vida en los que uno decide irse transformando con sus metas. Cuando la vida se ve así, el tiempo, en lugar de acortarse, se vuelve un regalo a cada instante y los días con sus eventos quedan grabados en la memoria de un futuro que no tiene pasado —todo deviene—.

Para aquellos que quieran ver la vida más allá de lo riguroso del cambio de cada año,  y que se atrevan a darle a sus sueños el tiempo que sea necesario, les tengo buenas noticias.  Hace poco se publicó un libro que lleva este  título en inglés: El hábito exitoso. Su autor,  el Dr. Bernard Roth,  lo sintetiza con esta frase que, para mí, es sumamente atractiva: We are all capable of reinvention.

La promesa que el autor les vende a sus lectores, para que se conviertan y piensen como diseñadores, es esta: Pensar como diseñador es la clave para tener éxito en los negocios y, cuando se aprende bien, también nos llevará al éxito en nuestra vida personal.

Creo que este libro les hará bien a todos aquellos que necesitamos un consejero silencioso que puede convertirse en compañero de un largo viaje.

Ser diseñador, sea la profesión que fuese, desde ser arquitecto hasta ser médico, o ser vendedor de seguros, es estar en el punto medio donde todas las posibilidades están presentes y, en lugar de comprometernos con una opción, estamos abiertos a aprender y a escuchar de todo lo que se nos aparece.

Para lograr pensar como diseñador necesitamos llegar a tener el problema realmente frente a nuestros ojos y, al mismo tiempo, darnos cuenta del tipo de la dificultad que tenemos ante nosotros.   Cuando se está entre la espada y la pared, como se dice en la sabiduría popular, el que piensa como diseñador no se aturde ni se angustia, porque su ilusión es hacer bien una pregunta y saber que al hacerla bien hecha, tendrá la mitad de la repuesta. Darle más importancia a la pregunta que a la respuesta nos pone en el arte del pensar como diseñador. Concentrarnos y confiar en el poder de hacer bien la pregunta nos lleva después a dejar que la vida nos presente, cuando sea y como sea, la respuesta que nos pondrá en el camino de la solución. O sea que, para el que piensa como diseñador, la pregunta es responsabilidad nuestra. Mientras que la respuesta tendrá que venir de  la vida misma. En el pensamiento oriental, esta manera de tener control sobre la pregunta y dejarle a la vida la respuesta se proclama como la manera correcta de vivir con estas dos palabras, que parece que se  contradicen entre sí: control y abandono. 

El autor pone como ejemplo el problema de vivir en un mundo donde la imagen de ser gordo no es la adecuada en una sociedad que desprecia la obesidad. De ahí que la pregunta que miles de gentes se hacen,  generalmente al comenzar un nuevo año calendario, es cuál tipo de dieta pueda ponerme en forma. El que piensa como diseñador cuestiona esta pregunta, y en su lugar se cuestiona su problema de otra manera, y se pregunta: ¿Por qué no quiero ser gordo? Cuando nos preguntamos por la dieta, nos salimos de nosotros mismos y buscamos una respuesta que puede ser válida para cualquier ser humano desde la época de los romanos hasta los tiempos del Facebook. Cuando, en cambio, la pregunta nos obliga a decir qué no queremos ser,  tenemos que apelar a lo que sí  queremos ser, e, inmediatamente, creamos una relación de empatía con nosotros mismos que nos lleva plantear una pregunta poderosa que tiene la capacidad de traer una respuesta igualmente poderosa.

No les voy a contar la respuesta que el autor propone cuando se pregunta por qué no quiero ser gordo. Sería como contarles el final de la película Star Wars a quienes no la han visto todavía, y tienen grandes ilusiones de gozársela desde el principio hasta el fin.  Lo cierto es que si queremos vivir de acuerdo con preguntas poderosas, el gran requisito es querer a nuestro entorno tanto como nos queremos a nosotros mismos. ¡Eso es lo más difícil que hay en la vida! Por ello, el gran mérito que significa pensar como diseñador.

Pensar como diseñador es la clave para tener éxito en los negocios y, cuando se aprende bien, también nos llevará al éxito en nuestra vida personal.

Comentarios

comentarios

Mas en Opinion

Gonzalo Marroquin

Reformas al sector justicia: polémicas y sin estrategia

JUAN MANUEL RODRIGUEZ2

Una Cuba fría

luis fernando copy

Quizá la forma de empezar sea tirar los inútiles propósitos y plantearnos una linda pregunta

EDUARDO COFIÑO

Me muero triste

MarioAlberto-0009

¿Un insensato dirigirá los destinos del Planeta? O Donald Trump y el narcisismo político

mario-fuentes-destarac

¿Puede la esposa del Presidente de la República optar al cargo de presidente o vicepresidente?

Renzo Rosal

Cuando se acomoda el discurso por conveniencia  

Gonzalo Marroquin

La globalización languidece

rodolfo  bay1

El retorno a la era de China

Pedro Cruz

Amigos y enemigos, mejoremos Guatemala

opinion-gustavo-leiva

La lepra se cura, pero la falta de conciencia no

Renzo Rosal

Un Gobierno funcional, pero ¿para quiénes?