Opinion

El impacto de los cambios políticos, elección EUA

MARTA ALTOLAGUIRREMarta Altolaguirre L.


No cabe duda de que, sumado a los acontecimientos nacionales, que tanto sacuden a los guatemaltecos, también es motivante el seguimiento al proceso de las primarias que se desenvuelve en Estados Unidos, el cual se perfila conflictivo para aquella nación, pero también para los países a nivel mundial.

La riqueza de aquel exitoso país, a pesar de su endeudamiento, es de tal dimensión que desde el siglo pasado ha logrado constituirse en el más poderoso e influyente. Nadie cuestiona el poder que ha venido consolidando, y consecuentemente, debe asumir desafíos ante el impacto que sus decisiones tienen hacia el mundo entero.

Paralelo a esa supremacía, también ha sido evidente cómo las corrientes opuestas a la organización republicana, que ha sustentado aquel Estado, apegada a principios de respeto a los derechos individuales de toda persona y que caracteriza su sistema, ha motivado a los extremistas foráneos de distintas corrientes, —marxista-leninistas, fascistas y más recientemente, yihad e islamistas—, a marcarlos como enemigo y objetivo de ataques terroristas, como lo marcara el trágico evento del 09/11.

Es un hecho que a raíz del final de la Guerra Fría, la globalización ha dado pasos importantes, ampliándose las relaciones comerciales a través de acuerdos entre naciones, como el NAFTA —North American Free Trade Agreement—, que creó zonas de libre comercio entre Canadá, EUA y México, y; por supuesto, CAFTA-DR, —Central America Free Trade Agreement— al que se suma República Dominicana. La realidad es que esas experiencias deben evaluarse con objetividad y negociar reformas a las alianzas de manera que reduzcan los costos y amplíen los beneficios para cada país asociado.

Otros acuerdos y Convenios no solo han contribuido a establecer mecanismos que han evitado una nueva guerra mundial, sino que también ha contribuido a establecer la conciencia respecto al obligado respeto a los derechos humanos, mientras progresivamente han promovido una mayor inversión y crecimiento en los Estados participantes.

En estos momentos resultan preocupantes las corrientes dominantes y extremas de aquella nación, siendo el país con mayor impacto hacia la región Centroamericana. Un 48 % de las exportaciones desde Guatemala van hacia EUA, lo que implica que el PIB nacional depende, en buena medida, de la apertura y facilidades de comercialización con aquella poderosa nación, de donde provienen; además, fuertes ingresos por concepto de remesas enviadas por los guatemaltecos que asumen grandes riesgos, con el objetivo de aprovechar oportunidades y beneficiar a sus familias residentes en nuestro país.

En otras palabras, cualquier reforma a las políticas internacionales que se concreten allá, van a repercutir aquí, como se ha evidenciado con la intensificación de deportaciones desde EUA en los últimos años —se redujo en 2015—, y la designación de nuestro territorio como parte del Triángulo Norte, para frenar la migración y el tráfico de drogas.

Vemos con preocupación cómo allá se polarizan las posiciones de los candidatos y cómo quien más sobresale y atrae votantes es el más agresivo, quien asegura que él, con su gran poder, tiene la varita mágica para resolverlo todo, inclusive poner fin a las amenazas terroristas internacionales. Ojalá eso sea cierto.

Ciertamente, el empresario Donald Trump es un personaje hábil para expresar en los términos más extremos la manera en que va a terminar con todos los problemas que enfrenta aquel país. Se afirma que es tan popular porque representa algo distinto; no ha sido político ni servidor público. Lo ven como el hombre que se aleja de lo tradicional y políticamente correcto: La alternativa al statu quo y al establishment.

Pero  resulta particularmente relevante escuchar las promesas del candidato que ciertamente promete todo: El logrará que Estados Unidos sea el país más poderoso y admirado del Universo. Make America great again. Expulsará a todo trabajador indocumentado e impedirá el ingreso de nuevos aspirantes a residir en aquella nación. ¿Cómo lo hará?

En ese sentido, preocupa la posición xenófoba del potencial candidato republicano, quien entre numerosas calificaciones falsas y ofensivas, afirma que va a construir un muro entre México y EUA para impedir flujo de migrantes desde el sur: I would build a great wall, and nobody builds walls better than me. Believe me. And I’ll build it very inexpensively. I’ll build a great, great wall on our southern border and I will have Mexico pay for that wall. Mark my words. (Campaign Launch 2015) *

En fin, hay mucho que comentar, pero vale la pena resaltar la importancia de la unidad tanto interna como internacional. Ojalá los resultados electorales den a nuestros países el apoyo requerido para alcanzar el óptimo desempeño institucional de conformidad con los principios que rigen precisamente a la nación estadounidense.

*Independent news

 

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