Opinion

Dos opciones, ninguna esperanza

RENZO ROSAL


Renzo Lautaro Rosal
Algunos ingenuos o presurosos en la búsqueda de respuestas inmediatas a lo que no puede ni debe resolverse instantáneamente, se sienten defraudados por los resultados de la primera vuelta electoral. Listas de diputados y alcaldes cuestionados; personajes que, aunque electos, no deberían tomar posesión de sus cargos; reelectos con antejuicios en su contra. A nivel presidencial, dos opciones. Una probada que busca reinventarse y volver por sus fueros, buscando ser la primera ocasión que repita un partido que ha hecho gobierno. La otra opción, novata en las ligas mayores, que pretende promocionarse como la opción fresca, aunque su materia prima responda a intereses más que repasados. Ninguna de las dos, a pesar de los intentos, representa una opción de cambio. No pueden serlo, ya que representan dos expresiones de un sistema desgastado, manejado a manera de mafias disfrazadas que, en teoría, deberían experimentar durante el actual proceso su total defenestración. En realidad, UNE y FCN representan dos senderos que apuestan por lo mismo: dar la apariencia que la crisis cesó, que llegó el momento para chapucear el sistema, apostar por la refuncionalización de una maquinaria derruida y permitir que los jugadores vuelvan a la cancha después de algunos meses de tempestades, que mandaron a guardarse a personajes oscuros que ahora vuelven a intentar la captura del Estado.
La reglas no han cambiado; la catarsis colectiva acumula triunfos que se promocionan como la lista completa; Baldizón ha dejado el tapete (al menos por el momento); las elecciones fueron todo un éxito, desde el punto de vista formalista; las tensiones y escenarios de conflictividad lograron contenerse. La ecuación está completa. Experimentamos una especie de receso, donde quedan dos equipos que se enfrentarán en el segundo tiempo en un escenario donde a ambos les interesa ganar adeptos, mantener su voto duro, buscar enfrentarse bajo situaciones controladas, desgastar al contrario. También llegó el momento donde pasan a mayor exposición y, por tanto, a mayor riesgo. UNE y FCN no estuvieron bajo el lente principal, que fue monopolizado por Líder. Ambos partidos no pasaron desapercibidos, pero sus formas de posicionamiento no fueron monitoreadas con detalle. Eso sucederá ahora, por lo que sus binomios serán auscultados en cada paso que den. De allí que las primeras declaraciones de J. Morales caigan en el terreno de la improvisación, de las ocurrencias, de los deslices. Ese no es el preámbulo deseable ante la posibilidad de gobernar un país, sumido en necesarios cambios y altas expectativas. No tenemos alternativas creíbles, pero alguna de las dos ganará la elección; pero de allí a estar en condiciones de gobernar hay una distancia como de la Tierra al Sol. La UNE pretende asumir un papel distinto: el partido serio, que tiene propuesta definida, que ha aprendido de sus errores, que tiene la experiencia de haber gobernado. Esa posición puede jugarles una mala pasada, ya que su pasado los obliga a ser estáticos, e incluso defensivos (por la serie de señalamientos que giran a su alrededor). Las demandas de la política contemporánea requieren candidatos y propuestas dinámicas, frescas, creíbles que apelen a lo concreto. Ambos partidos andan en otras coordenadas, las de un sistema que fue, pero no puede seguir siendo.
No esperemos contenidos, debates, ni siquiera ideas distintas, en un contexto que está lejos de lo deseable; que no es el mismo de hace cuatro meses, pero que puede correr el grave riesgo de asumir un papel contemplativo, engañado por quienes interesa implantar la idea que ha llegado el momento del gobierno del cambio. El juego de intereses sigue su ruta trazada con precisión desde tiempo atrás. Los que apostaron por Baldizón también pusieron los huevos en los dos canastos que han quedado. Quienes solo confiaron en la bancada roja, pueden volver al redil, ya que la cancha del Estado y sus recursos puede seguir repartiendo a varias bandas y a manos llenas. Ocurre la recomposición de las alianzas, urgidos de nuevas estrategias para evadir al MP; tomar cauces alternos para no dejar de perder. La cuenta ha comenzado de 0. Lo que aparentemente es el segundo tiempo, es en realidad un nuevo juego donde toca aislar a quienes salieron afectados por los casos, pero nada más. Lo que para unos son vientos de cambio, para los ambiciosos son solo eventualidades.
No tenemos alternativas creíbles, pero alguna de las dos ganará la elección; pero de allí a estar en condiciones de gobernar hay una distancia como de la Tierra al Sol.

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