Opinion

Capítulo pendiente: redes criminales en lo local

RENZO ROSAL

Por Renzo Lautaro Rosal


Primero, los señalados salen de su silencio y se enfrentan con todo para descalificar como táctica in extremis. Buena parte de los abogados de la defensa siguen la misma dinámica. Paso siguiente, los implicados se la pasan en la sala de audiencias como si se tratara de un juego, una broma macabra. La quieren hacer pasar como entretención, algo pasajero. Fuera del recinto se intenta seguir la misma ruta; se levantan vientos artificiales como parte de la barrera de protección de la impunidad, que aunque fuertemente herida, aún se mueve: buscar enfrentar a sectores hasta propiciar intimidaciones y amenazas, es una de las tácticas. Aunque no se quisiera, esa tendencia continuará en la medida que arremetan más casos de aplicación de la justicia, se descubran las tramas y actores que funcionaban desde el anonimato.

Pero no todos son momentos de cambio. En el plano local persiste la presencia de estructuras criminales que a lo sumo han modificado algunas de sus pautas de actuación, pero nada más. Su dominio territorial, sumado al control político-social de alcaldes, concejos municipales, organizaciones comunitarias, supuestas ONG´s, prestadoras de servicios y extensas redes de contratistas del Estado siguen inalterables. Incluso, en la medida en que el centro de la opinión pública sean los casos, se pierde de atención lo que esa gama de actores realiza cotidianamente.

Tal como se anunció en investigaciones y otras referencias, las zonas fronterizas y costeras concentran gran parte de las operaciones oscuras.

Tal como se anunció en investigaciones y otras referencias, las zonas fronterizas y costeras concentran gran parte de las operaciones oscuras. Los operativos de seguridad, captura de capos locales y decomiso de grandes cantidades de drogas y dinero en efectivo, aunque actividades necesarias, han servido para limpiar capas de intereses, animar nuevas correlaciones de actores, obligar a negociar entre estructuras, afianzar corredores regionales, por ejemplo. Durante el gobierno patriota, el período de transición y lo que va del actual, esa tendencia se ha visto favorecida; ya que su eliminación no ha sido objetivo concreto. Por el contrario, las acciones de corrupción, la pérdida de control institucional, la fragilidad de la administración pública y la consolidación de redes de cooptación, minaron aún más las escasas posibilidades de persecución y eliminación de esas expresiones. El objetivo velado fue potenciarlas, ampliar su presencia y capacidad extractiva.

Es posible que las acciones de ese tipo de estructuras hayan disminuido su intensidad, o bien, modificado sus estrategias de actuación. Muchas estarán guardadas, lo que no significa inactivas sino de bajo perfil, disminuir velocidad, ser más cuidadosas. En la medida que se delaten mecanismos operativos, se les obliga a rediseñar las formas; el fondo sigue inalterable. No olvidemos que las propias instituciones estatales responsables de enfrentarlas, están afectadas desde su interior. Sus niveles de corrosión siguen siendo altos, el crimen sigue generando incentivos mayores a los que ofrece la alicaída estatalidad.

En la medida en que las condiciones que operan tras las fronteras cercanas tampoco mejoren, la vitamina necesaria para las operaciones criminales seguirá inalterable. En el Sur de México, las condiciones de exclusión y pobreza son similares a las que hay en el lado nuestro. La porosidad de las fronteras es cuento de nunca acabar. La institución responsable de su resguardo se sigue haciendo de la vista gorda. En el lado de las fronteras con El Salvador y Honduras, los flujos migratorios, el abandono de los estados, la permeabilidad en favor del libre trasiego de drogas, armas y otros insumos necesarios es el pan de todos los días. Las redes transnacionales operan con total libertad. Lo que antes fue la periferia, el escenario de lo secundario, en los últimos tiempos representa el asiento de las principales dinámicas del poder. Por eso es relevante que tanto la CICIG como el Ministerio Público hayan priorizado la investigación y persecución criminal contra ese tipo de actores. Así se completará la ecuación que está removiendo ingredientes todo poderosos en el nivel central.

 

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