Opinion

¡100 puntos, Guatemala!

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Ing. Pedro Cruz

Llegamos a las elecciones con dos fantasmas al lado nuestro. El primero, era qué pasaría con Otto Pérez Molina luego de haber renunciado; el segundo, cómo serían las elecciones. Había tantos llamados diferentes, que realmente no se podía definir cuál sería el desenlace: ¿ganaría el abstencionismo y la indiferencia?, ¿ganaría el voto nulo?, ¿se registraría mucha violencia o sería una gran fiesta cívica?
Al analizarlo en retrospectiva, realmente el desenlace que vivimos el 6 de septiembre era totalmente previsible. No me refiero a quiénes serían los triunfadores de la primera vuelta electoral, sino a cómo se vivirían las elecciones más atípicas de la historia de nuestra democracia.
Todos coincidimos en que el mes de abril fue un parteaguas en la historia del país. Fue el inicio de una nueva era de expresión y construcción de ciudadanía. Fue el punto en el que las generaciones, clases sociales, grupos indígenas e ideologías se unieron para clamar por el cese a la corrupción.
Solo ver la Plaza Central en las fotografías panorámicas cautivaba hasta al más escéptico. Escuchar el Himno Nacional entonado al unísono por miles de guatemaltecos, que no lo cantaban del diente al labio, sino desde lo más profundo de su corazón, hacía pensar que la letra de nuestro Himno posee no solo raíces históricas, sino también un carácter profético –por llamarlo de alguna forma-. Ese Nuestros padres lucharon un día / encendidos en patrio ardimiento, / y lograron sin choque sangriento / colocarte en un trono de amor. (…) pues tus hijos valientes y altivos, / que veneran la paz cual presea, / nunca esquivan la ruda pelea / si defienden su tierra y su hogar.
Quizá desde que iniciaron las manifestaciones ciudadanas, nadie imaginó todas las victorias que tendría el pueblo guatemalteco. Los procesos legales contra exfuncionarios que han iniciado son importantes, pero pienso que nada puede compararse con la permanente voluntad que los ciudadanos han mostrado para avanzar paso a paso hacia el fortalecimiento de la democracia.
Lo anterior lo digo, porque el 6 de septiembre se convirtió en una fecha histórica. Ese despertar ciudadano que inició en abril, tuvo su mejor momento el día de las Elecciones Generales. Desde el inicio de la era democrática nunca se había registrado un 70 por ciento de votantes en las urnas, hasta estas elecciones.
Esa participación activa que sábado a sábado se fue construyendo en la Plaza de la Constitución, entre otras cosas, motivó al voto con la consigna que #VotarEsManifestar.
Aunque si bien se registraron ciertas anomalías, estas no empañan la realidad de que los centros de votación estuvieron llenos de algarabía y de un genuino deseo de participar. Es también muy importante resaltar cómo la ciudadanía se convirtió en observadora y en defensora de la legitimidad de la elección. Felicito a los ciudadanos que se unieron a la iniciativa de la aplicación tecnológica Elecciones Visibles, ya que con su apoyo se logró entregar 1329 reportes de delitos electorales a Óscar Shaad, fiscal del Ministerio Público.
Además, el papel de miles de voluntarios que formaron las Juntas Receptoras de Votos ha sido absolutamente heroico. Pero, en este proceso, por el contexto que vivimos, se convirtieron en garantes de la legitimidad de las elecciones. Bastó ver la reacción de muchas JRV a las declaraciones que hizo un candidato, en las que afirmaba que hubo fraude electoral. Ellos, los voluntarios que dieron su tiempo, energía y entusiasmo, respondieron sin vacilar: #YoCuidetuVoto.
Los magistrados del Tribunal Supremo Electoral y los miembros de las Juntas Electorales han logrado trascender en este proceso como defensores de la democracia y de la voluntad popular.
Y por último, los medios de comunicación jugaron desde siempre un papel trascendental. Gracias a ellos no solo hemos podido seguir las noticias con inmediatez y celebrar cada triunfo, sino informarnos cada vez más y mejor para luego decidir con un criterio más amplio y enriquecido.
Guatemala ya no volverá a ser la misma, ya que el despertar ciudadano ha sido genuino y profundo. Durante estos cinco meses, sus raíces han sido fortalecidas y abonadas por la unidad y por una visión del país que nos merecemos. ¡100 puntos para todos los guatemaltecos!
Nada puede compararse con la permanente voluntad que los ciudadanos han mostrado para avanzar paso a paso hacia el fortalecimiento de la democracia.

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