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La POLITICA da golpes fuertes a la ECONOMIA

Mientras la crisis política ha entrado en un estado de relativa calma, la incertidumbre persiste en el ambiente, el gobierno de Jimmy Morales sigue perdiendo credibilidad y las pugnas latentes entre sectores provocan que la economía se resienta con síntomas evidentes.

 

No hay gente en La Plaza.  Tampoco hay manifestaciones populares masivas en el interior o hacia la capital.  Sin embargo, el escenario político y social del país no ha cambiado, con marcada incertidumbre sobre el futuro a corto y mediano plazo y con el presidente Jimmy Morales empeñado con sus aliados en debilitar la labor de la CICIG y el Ministerio Público (MP).

Solamente en las redes sociales se sigue manifestando el malestar o apoyo a la causa del mandatario, quien mantiene el respaldo de la mayoría de diputados, varios alcaldes –encabezados por Álvaro Arzú y Edwin Escobar–, grupos empresariales y sectores sociales conservadores, así como con los canales de Ángel González, pero sin la fuerza e interés suficiente como para buscar una solución que ponga fin a la guerra que él mismo inició.

La propuesta de realizar un diálogo convocado por el Consejo Económico Social (CES), no parece viable, tomando en cuenta que la representación de ese ente “asesor” del Gobierno se percibe afín al Presidente.  Se recuerda que son empresarios y sindicalistas –representados por Joviel Acevedo, el líder magisterial que habla al oído de mandatario– y los grupos cooperativistas.  Uno de los personajes que más influyen en el grupo es Gustavo Porras, defensor ferviente del alcalde Arzú en esta etapa de señalamientos en su contra por supuestos actos de corrupción.

El interés de los grupos empresariales apunta a demandar que se ponga fin a este impasse en el que se ha caído y se pueda crear un ambiente de estabilidad que permita la reactivación de la economía.

En el Banco Central (Banguat), han saltado las alarmas, porque si bien los índices macroeconómicos del país lucen estables y se espera un crecimiento de 3.1 por ciento del PIB este año –superior al promedio de Latinoamérica y el mundo, pero bajo para las necesidades–, hay profunda desconfianza entre el sector privado de cara al futuro inmediato.

El Banco, que mide cada mes los indicadores del nivel de Confianza –lo hacen por medio de un panel de analistas privados–, ha detectado un deterioro acelerado en la percepción de confianza, lo que se traduce, en el tiempo, en un mayor estancamiento que el que ya se observa.

Por el momento, ha disminuido el crédito bancario para inversiones, pero no por falta de liquidez o política de las instituciones bancarias, sino por la falta de proyectos en las empresas medianas o grandes.

En enero de este año, un 0% del panel de analistas pensaba que era mal momento, para invertid, pero iniciando el segundo semestre del año, esa cifra alcanza el 43.8%.

El índice general de confianza ha tenido una tendencia a la baja durante todo el año y se ha acrecentado con la crisis política generada por el presidente Morales de querer expulsar al comisionado Iván Velásquez (CICIG).  A principios de año la puntuación de este índice era ya bajo, 58.04 puntos, pero en septiembre se alcanzó la menor puntuación en la historia de estas mediciones: apenas 25.0 puntos.

Al revisar los índices en general de la macroeconomía, se observa estabilidad en la inflación, el crecimiento del PIB no es el mejor, pero tampoco es malo, pero todo parece descansar en el crecimiento que siempre muestran las remesas familiares, que este año superarán por primera vez la barrera de los US$8 mil millones.

Los análisis de la Banca Central no muestran elementos externos que estén influenciando de manera significativa en el comportamiento de la economía.  De hecho, hay algunos, como los precios del petróleo, que ayudan a mantener la estabilidad interna.

En este momento, un 93.8 por ciento de los analistas privados considera que las condiciones van a mejorar en los próximos seis meses, lo que podría suponer un fuerte golpe para las inversiones y el inicio de la recuperación económica.

La causas

La crisis política se ha mantenido latente y al parecer no habrá solución pronto.  El análisis sigue siendo que no existe un funcionamiento eficiente de las instituciones del Estado, y la confrontación social e ideológica que esta situación ha generado no ayuda a mejorar el clima de negocios.

Se teme que en cualquier momento vemos nuevas demostraciones de conflictividad social, sobre todo, tomando en cuenta que el Congreso y los diputados, no han tomado en cuenta los reclamos de la población.  Hay departamento, como Totonicapán, que siguen exigiendo la renuncia de sus diputados distritales y encuentran oídos sordos.

El futuro

De acuerdo a las estrategias, se puede esperar un escenario de confrotación de baja intensidad, que sin embargo podría verse modificado en caso de explotar alguna situación de conflictividad profunda.

En torno a la guerra contra la corrupción y la impunidad que libran el MP y la CICIG, es evidente que se han formado bloques claramente definidos.  El primero encabezado por el presidente Morales y el alcalde Arzú, que insisten en la salida de Velásquez, y claman por una CICIG que no se dedique a combatir la corrupción, sino a persiga otros delitos.

Pero mientras ellos empujan para que ello suceda, la comunidad internacional y los países donantes mantienen su apoyo a la Comisión Internacional.  Además, ha trascendido que hay varios casos –escándalos en realidad­ que están por salir, y podrían ser el motor para que despertara la ciudadanía como lo hizo en 2015.

A las asociaciones empresariales les preocupa el ambiente que todo esto crea y lo que hoy es una crisis política pueda arrastrarnos a una crisis socioeconómica también.

Otro de los peligros es la discusión de las nuevas reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, tomando en cuenta que los diputados pretenden introducir sus modificaciones, sin contemplar las necesidades de cambiar de fondo el sistema político.

En la discusión, ni siquiera contemplan la auténtica democratización de los partidos, lo que supone mantener el estilo de las actuales organizaciones, en donde un pequeño grupo o incluso una persona, es la que decide sobre candidaturas y líneas políticas a seguir.

La incertidumbre es la nota dominante en el ambiente político, social, y económico, y ello es lo que explica la situación que está viviendo el país.

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