Opinión

La información ayuda al cambio

Gonzalo Marroquin

Enfoque por: Gonzalo Marroquín Godoy


Los ciclos políticos del engaño parecen hacerse más breves cada vez, no solo en Guatemala, sino en el mundo entero. Por supuesto que aún hay dictadocracias —dictaduras en ‘democracia’— como en Venezuela, Ecuador o Bolivia y antes con Fujimori en Perú, pero mantener a un pueblo engañado como sucedía en los siglos XIX y XX es ya casi imposible.

Es prácticamente imposible tapar el sol con un dedo en la actualidad, porque la tecnología, particularmente el internet, ha democratizado la información y ahora cualquiera tiene acceso a ella. La prensa, la institucional e independiente, que sigue siendo la más confiable, ha tenido que mejorar su calidad, hacer más periodismo a profundidad e investigativo, para mantener su posición de liderazgo informativo.

A mayor información en manos de la población, mayor libertad, Eso sí, hay muchos peligros encerrados, porque siempre están los medios (prensa) comprometidos, corruptos y engañosos. Así como crece en la red la capacidad de transmitir información, aumenta el peligro de la desinformación. Pero esta será peligrosa en la medida en que las personas, la sociedad, el pueblo, aprendan a diferenciar entre lo que es bueno y lo que es malo, entre lo que es información y lo que es manipulación.

Hay dos ejemplos de político-funcionarios que han sido corruptos, pero son vistos como héroes por una parte importante de la ciudadanía —aunque eso está cambiando—.  Se trata de los expresidentes Alvaro Arzú y Alfonso Portillo. ¿Qué tienen en común, más allá de sus prácticas opacas y la actitud de rapiña que mostraron ante los bienes del Estado? No se sorprenda, los dos han tenido como mejor aliado a Ángel González, el magnate de la televisión en Guatemala y Latinoamérica. Por eso nunca se criticó en la televisión el proceso perverso de privatizaciones del primero, como tampoco el saqueo de las arcas nacionales por parte del segundo, junto a las huestes del FRG.

Nunca hubo criticas en los canales 3, 7, 11, 13 o Sonora, para estos dos amigos del magnate mexicano. Eso les ha ayudado a mantener su imagen política hasta el día de hoy, aunque cada vez la población tiene mayor conciencia de lo que en realidad han representado estos dos personajes para el país.

La diferencia sustancial era que en aquel entonces —Arzú (1996-2000) y Portillo (2000-2004) —, las redes sociales y ese boom de la información apenas principiaban. Hoy están alcanzando una dimensión trascendental y las cosas más secretas están saliendo a la luz pública.

A principios de los años 70 del siglo XX, en Estados Unidos estalló un escándalo conocido como Caso Watergate. No se hubiera descubierto si no fuera por la prensa independiente de aquel país, específicamente los diarios Washington Post y The New York Times, los que fueron destapando, etapa a etapa, todos los abusos que el presidente Richard Nixon había cometido. Al final tuvo que renunciar. La información es poder.

Aquí en Guatemala la prensa escrita —elPeriódico y Prensa Libre— era la única que denunciaba este tipo de situaciones en ese tiempo. El monopolio de la televisión, en cambio, sacó una campaña para defender a estos personajes, diciendo la prensa miente.  Ahora todos sabemos quién ha mentido todo el tiempo.

Aquellos engaños de las privatizaciones y concesiones de Arzú no podrían pasar desapercibidos hoy en día —como se comprueba con los casos de  TCQ, el agua milagrosa de Amatitlán y tantos más que han destapado el MP y CICIG—.  Saquear un fondo y un banco, como lo hizo Portillo con el Instituto de Previsión Militar y el CHN, tampoco.

Chávez controló a la prensa en Venezuela. Correa hizo lo mismo en Ecuador. Pero no puede controlar la información. Los hermanos Castro en Cuba sí mantienen un control casi absoluto aún, pero es cuestión de tiempo. Poco a poco se les irá abriendo y, finalmente, su sistema se derrumbará.

La auténtica libertad no es la que empresarialmente se enseña. Es aquella por la que el ser humano ha luchado a lo largo de la historia. Por eso los poderosos siempre han intentado controlar la información. Por eso, ahora entiendo que cuando se dice que quien tiene la información tiene el poder, hay que llevar la frase al concepto democrático: la información tiene que estar en poder del pueblo, para que así la población tenga el verdadero poder.

A los dictadores, aprendices de dictador, gobernantes intolerantes y sobre todo a los corruptos no cabe mas que recordarles: La mejor arma contra las tiranías y las corruptelas es la información.

La información hace que sea más difícil esconder la corrupción. Combate la impunidad y ayuda a que las personas podamos escoger mejor a nuestros gobernantes.

 

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