Opinión

José Alfredo Calderón | “Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico”

José Alfredo Calderón E.                                                                                                                 Historiador y observador social

La lucha entre quienes se esfuerzan por erradicar la impunidad y la corrupción y aquellos que se empecinan en oponerse para no perder sus privilegios, adquirió una intensidad mayor en las últimas semanas. Los golpes de la alianza MP-CICIG son replicados por la acción conjunta del Pacto de Corruptos, que se siente cada vez más acorralado. El clímax de esta desesperación, se refleja en el escándalo protagonizado por un reducido grupo de “activistas” de la autodenominada “Fundación contra el Terrorismo” y de una de sus sucursales: “Guatemala Inmortal”, durante la conferencia de prensa que dio el Comisionado Iván Velásquez de la CICIG y los magistrados del Tribunal Supremo Electoral –TSE– en torno al apoyo de la Comisión a la investigación del financiamiento ilícito en el proceso electoral 2019.

Y no es para menos la desesperación de estos personajes, pues a pesar de que los niveles de corrupción se mantienen, y en muchos casos ya han perdido las formas y el descaro es más que evidente, los golpes de la alianza contra la impunidad avanzan irreversible y contundentemente.

NO se habían recuperado del impacto que les causó la conferencia de prensa conjunta de la nueva Fiscal General y el Comisionado Velásquez, en la cual presentaban otro antejuicio más contra el Presidente Jimmy Morales y la Secretaria General del Partido Encuentro por Guatemala, Nineth Montenegro, cuando se da la conferencia de prensa en el TSE. Este convenio asusta a quienes están detrás de estos “activistas” de extrema derecha, pues sería ingenuo pensar que no son manipulados por personas más poderosas y hábiles. El ruido provocado por ellos anuncia cosas más profundas y premonitorias.

Esta imagen es el parteaguas de una Fiscal General, cuyos primeros tres meses transcurrieron entre dudas y sombras y que ahora brinda una expresión de autonomía que tiene que preocupar –y mucho– al Pacto de Corruptos. Falta mucho más para aseverar que la distancia de la doctora Porras de los sectores oscuros que la promovieron es definitiva, pero indudablemente es un muy buen comienzo y un giro a favor de la historia, el estado de derecho y la independencia judicial.

“Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico”, pareciera ser el refrán popular que aplica en esta situación. Me explico: Fresca se tiene todavía la aparición pública de empresarios ligados al grupo de elite G-8[1], quienes reconocieron públicamente haber incurrido –reiteradamente– en prácticas de financiamiento ilícito en el proceso electoral de 2015 y, concretamente, los aportes al partido oficial FCN Nación cuyo Secretario General era el hoy presidente de la República. Por supuesto que los caballeros de “moral relajada” llamaron “errores” a estas prácticas, cuando en realidad todo mundo sabe que son delitos debidamente tipificados en el Código Penal y con su respectiva sanción pecuniaria y de cárcel. Al final, todos conocemos la historia, piden “perdón” en un acto público donde reconocen los hechos y el proceso penal sigue, a sabiendas que sus emperifolladas humanidades, jamás pasarán ni 24 horas en los reparos de detención, a los que si irían los mortales sin pergaminos elitarios. Compensaciones habrán, muy al estilo de las que efectuaron los empresarios de la Construcción y todo pasará. Esto permitirá esconder algunas cosas o cuando menos, no hacerlas tan visibles:

  1. El financiamiento electoral ilícito es el pecado original del sistema político guatemalteco, como bien apuntó Iván Velásquez hace algún tiempo.
  2. Los delitos cometidos no se circunscriben a la campaña electoral 2015 sino que es “Vox Populi” que se relacionaron con muchas otras campañas en el pasado.
  3. Antes que surgiera el capital emergente y la llamada “clase política (ya autónoma), fueron los empresarios (y su brazo armado: El Ejército), quienes financiaban (los primeros) y controlaban (los segundos) las elecciones.
  4. Que dentro de la estrategia general, el descrédito de lo público abonaba a las privatizaciones, pero sobre todo, ocultaba el hecho de que la dinámica perversa consistía en financiar las campañas a la “Clase Política”, para luego cobrar dichos “favores” con la colocación en puestos claves de sus agentes políticos y económicos, no solo para beneficiarse del erario nacional mediante sus empresas, sino dirigiendo las políticas públicas (que en realidad nunca lo fueron) para incidir en cuestiones importantes como la Educación, Economía, Finanzas, Construcción, Energía y Minas, la Cuestión Agraria y otros, desde el mismísimo Estado, al que tanto defenestran. Secreto a voces fue siempre que desde las oficinas del CACIF primero y luego del G-8, salían los nombres de ciertos ministros y puestos clave (como el funcionario que emite las licencias para comercializar las medicinas en el país por ejemplo, que llega a ser más importante que el propio ministro).
  5. Que con el control del financiamiento electoral en manos del TSE (con el apoyo de CICIG), las cosas cambian radicalmente y la sempiterna lógica perversa descrita en el numeral 4. se hace añicos.

Una vez entendido lo anterior, es fácil deducir el por qué de la acción reciente del CACIF, que presenta un amparo contra 11 artículos de las reformas de 2016 a la Ley Electoral y de Partidos Políticos      –LEEP–, lo cual se suma al recurso de Amparo anterior presentado por la Cámara de Medios, contra la tarifa de la pauta política y su control por parte del TSE, así como la prohibición de encuestas 15 días antes de las elecciones generales. Este primer amparo tiene cierta lógica a la luz de los principios que animan la libre empresa, que ve en todo, un negocio para aprovechar. El amparo del CACIF va más allá: desnuda la preocupación de las élites económicas por abandonar el pecado original, que tan buenos réditos les dio en términos financieros y políticos. ¿Ve ahora estimado lector, que los exabruptos de los “activistas” de extrema derecha no son un acto aislado? “Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico”

 

 

[1] Grupo de consorcios más grandes del país que reúnen a las principales familias oligárquicas y al grupo CMI de los Gutiérrez Bosch.

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