Opinión

JOSÉ ALFREDO CALDERÓN: El general histriónico[1]

(Primera entrega).

“La historia se repite dos veces, la primera como tragedia, la segunda como farsa”[2]

El día lunes 3 de marzo de 1958, los titulares de los medios anunciaban al ganador de las elecciones presidenciales: “Mantendré Derechos y Libertad” declaraba el “general e ingeniero”[3]. Famoso por sus acciones circenses[4] y juego de palabras, pero también por sus ambición desmedida del poder, su nepotismo e inclinación natural a la corrupción y a la deslealtad, características que seguramente alertaron al departamento de Estado norteamericano para descartarlo como caudillo de la invasión en 1954, a pesar de su reclutamiento anterior por parte de la CIA. En su lugar, se inclinaron por un personaje más maleable y con menos luces…[5]

Afectado por su aplastante derrota frente a Jacobo Arbenz en las elecciones de 1950 y su exclusión en 1954, se afana por las elecciones del 20 de octubre de 1957[6], en las que vuelve a perder (37.10% de votos), compitiendo con Miguel Ortiz Passarelli (51.64% de votos). Sin embargo, la “bendita” historia política de este país nos regala un toque de realismo mágico pues el “general e ingeniero”, alega fraude y se lanza a manifestar logrando la anulación de las elecciones[7]. Mientras tanto, renuncia el primer designado a la presidencia (Luis Arturo Gonzáles López) quien había asumido las funciones del Organismo Ejecutivo y se forma otro triunvirato militar que solo dura dos días[8], dejando en manos del Congreso de la República, la elección del también militar (coronel) Guillermo Flores Avendaño como presidente interino a partir del 26 de octubre de 1957.

Al igual que González López, Flores Avendaño tenía el mandato de convocar a elecciones y el “general e ingeniero” ve otra oportunidad de hacerse con el poder, aprovechando la afinidad que sostenía con el presidente interino de turno.

Para estas elecciones del 19 de enero de 1958[9], el histriónico general afina baterías y lanza en su campaña, perlas como éstas: “Todos los guatemaltecos tendrán una gallina en el puchero”[10] o esta otra: “Tengo un guante de seda para un puño de acero”, en clara alusión a la necesidad de mano dura, pues nuestro personaje central se vendía como un segundo Jorge Ubico. Como el resultado final no arrojó mayoría absoluta de ningún candidato, correspondió al Congreso elegir entre los dos candidatos con más votos. El 12 de febrero de 1958, 40 diputados (de un total de 65), favorecieron al “general e ingeniero” por lo que resulta electo para presidir el período: 2 de marzo de1958- 1 de marzo de 1964.

En su discurso de toma de posesión en el Congreso, el “general e ingeniero” José Miguel Ramón Ydígoras Fuentes, anunció que recuperaría el territorio de Belice y que erradicaría el comunismo internacional en el país. Ofreció además, garantizar la seguridad para la inversión del capital norteamericano y de otras nacionalidades (SIC).

Difícil explicar las Jornadas de Marzo y Abril de 1962 sin este preludio histórico. A 55 años de dichas gestas, en la segunda entrega escribiré sobre el gobierno del general histriónico, la posibilidad truncada de un tercer gobierno de la revolución y la respuesta indómita de un pueblo reprimido pero luchador.

#NosSiguenFaltando41Niñas

 

[1] Histrión: Prestidigitador, acróbata o cualquier otra persona que divertía al público con disfraces.

[2] Marx, K.: “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”, Longseller, Buenos.Aires, 2005, p. 17.

[3] Como si necesitara legitimar la condición de “general” siempre agregaba “e ingeniero”, cuando en realidad era topógrafo.

[4] No alcanzaría este espacio para narrar las constantes y diversas bufonadas, como aquella donde sale en cadena nacional saltando cuerda para “demostrar” que no era un viejo decrépito como decía toda la gente. Sin embargo, insertaremos algunas para dibujar con mayor precisión al histrión.

[5] El coronel Carlos Alberto Castillos Armas. Adviertan los estimados lectores, la palabra resultante de las siglas de sus nombres y apellidos.

[6] Elecciones provocadas por el asesinato de Carlos Castillo Armas, el 26 de julio de 1957.

[7] Por cierto que una de las acciones histriónicas consistió en manifestar con personas montando bicicletas alrededor del Parque Central.

[8] Óscar Mendoza Azurdia, Roberto Lorenzana y Gonzalo Yurrita Nova fueron los del “turno”.

[9] Miguel Ydígoras Fuentes, José Luis Cruz Salazar, Mario Méndez Montenegro y José Enrique Ardón Fernández fueron los candidatos.

[10] En clara alusión a la dificultad económica de la mayoría de guatemaltecos para comer carne.

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