Opinión

Están los que han estado… y están cabales! (2ª parte y final)

José Alfredo Calderón E.

Historiador y observador social

En la primera parte afirmé que estas elecciones, si bien son las mismas desde lo estructural, tendrán cambios significativos a partir de las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos –LEPP– en 2016. Escribí también que el factor tiempo será determinante en muchos aspectos, con énfasis en la dificultad/imposibilidad de construir candidatos nuevos que tengan alguna viabilidad política de cara al proceso electoral 2019, el cual ya lo tenemos prácticamente encima. En este sentido, hablo de cuatro candidatos que tienen el conocimiento público mínimo para tener factibilidad electoral[1]. Las preferencias hacia uno y otro, así como el anti voto que cada quien genere, son variables que relacionadas pueden dar más luz sobre las posibilidades reales. Los cuatro candidatos tienen en común la polémica. Ninguno/a puede mencionarse sin desatar toda clase de pasiones, fundamentadas o no.

Sostengo que “La Doña” no ganará y que la candidata “a vencer” es Thelma Aldana, porque si bien se debe reconocer que quien encabeza las intenciones de voto (que no necesariamente es preferencia en el estricto sentido) es Sandra Torres; también es cierto que el anti voto contra ella es muy grande, lo cual termina por perjudicarla. Por otra parte, la señora ex fiscal no ha alcanzado su techo político-electoral[2] y en los imaginarios colectivos todavía permanece fresca la imagen de una mujer luchadora que tuvo los arrestos para combatir –junto a Iván Velásquez– a las estructuras corruptas y criminales que cooptaron el Estado. Debo decir que los anticuerpos de la señora Aldana no son pocos, porque precisamente su fortaleza se convierte en su principal debilidad, pues si alguna persona puede concentrar el anti voto del #PactoDeCorruptos es ella. Harán hasta lo imposible para bloquearla, utilizando métodos lícitos e ilícitos, legítimos e ilegítimos. Casos como la compra del edificio de la zona 5 o casos no resueltos durante su gestión, podrían motivar una serie de acciones con miras a impedir la expedición de su finiquito y su inscripción como candidata. Si logra la inscripción, el ataque será más virulento aún. En situaciones como estas, la política es maniquea, pues podrían darse cualquiera de los dos extremos: Que aumente el apoyo hacia ella, entendiendo que es víctima de quienes tienen al país en el colapso que está; o bien que la crítica y descalificación permee en un sector ciudadano no muy informado y termine por incrementar dudas y reservas hacia ella.

En los casos de ambas candidatas, Guatemala deberá pasar un examen y contestar –en las urnas– una pregunta fundamental: ¿Seguimos siendo una sociedad profundamente machista, sexista y patriarcal, con niveles de misoginia que imposibilitarían la llegada de una mujer a la presidencia de la República?

Los otros dos candidatos viables, no son principales pero han estado presentes desde el 2003 y su discurso de violencia organizada los aglutina.[3] Este discurso ha venido ganando espacios entre las masas ignorantes y desesperadas por una violencia criminal, que ha obligado a vivir a los guatemaltecos en feudos con seguridad privada (para quienes tienen los recursos) y a las grandes mayorías, desprotegidas y sujetas a la extorsión, las violaciones y todo tipo de vejámenes. En Guatemala, la pobreza no solo te condena a las vicisitudes propias de esa condición, sino también a la vulnerabilidad ante la violencia, tanto de la delincuencia común y organizada, como de maras y pandillas, que cada vez se relacionan más con los primeros.

Alejandro Giammattei

Eterno candidato derechista al poder público. Con orígenes emelenistas en su juventud (como toda la derecha guatemalteca), formalizó candidaturas con CASA, GANA, FUERZA y ahora VAMOS. ¡Todo un “profesional” de la política criolla! Su discurso virulento y anti derechos humanos, cobra fuerza en un sector de la población que, a pesar del fracaso práctico, sigue creyendo en las políticas de mano dura y combate generalizado a toda persona sospechosa. Sus buenas dotes de oratoria, se combinan con elementos prejuiciosos[4], cimarrones y simplistas. El abanderamiento de la pena de muerte se lo disputa con Zury Ríos.

Hay un hecho que pocos reparan. En el proceso electoral de 2015, 90 días antes de las elecciones tenía un 1.2% de intención de voto. 30 días antes impulsa una campaña masiva de mensajes de texto, los cuales tienen la particularidad de llegar a cualquier tipo de celulares (incluyendo los famosos “frijolitos”). Hay un repunte inusual y el resultado final le da un segundo lugar en la ciudad capital y un cuarto a nivel nacional. Giammattei tiene una personalidad explosiva, es un buen orador y ha sabido manejar bien su discapacidad, en términos de promoción personal ante la adversidad. Aunque su anti voto no es tan grande como el de Sandra Torres, tendrá que sortear varios escollos, pues aunque quedó libre de las acusaciones por las ejecuciones extra judiciales en el caso Pavón, todavía hay dudas sobre su desempeño público, sobre todo cuando fue el director del Sistema Penitenciario. Grupos vinculados a Derechos Humanos seguramente harán recordatorios de memoria histórica durante el proceso. Un candidato peligroso en términos no solo de su factibilidad sino que, de concretarse su llegada a la presidencia, podríamos tener a un personaje de características muy parecidas al actual ministro de Gobernación: Enrique Degenhart. Sus equipos de trabajo muy posiblemente se apoyen en estructuras militares y paralelas que nos harían retroceder a épocas funestas que para nada están superadas. Al igual que las otras tres candidatas, genera pasiones a favor y en contra. Solo el mes de junio de 2019 nos dirá su peso real.

Zury Ríos

La heredera ríosmontista que aglutina a un sector de la extrema derecha, afín a los grupos militares relacionados con el pasado violento del país. A pesar de su prohibición constitucional, ya participó (al igual que su padre) como candidata presidencial, ante una polémica y dividida decisión de la Corte de Constitucionalidad. Promueve un discurso de extrema derecha, anti derechos humanos, pero además, con el ingrediente moralista y fundamentalista, por su militancia en el neo pentecostalismo más conservador y fanático. Sin éxito electoral previo, su principal falencia es chocar con el mercado electoral de Giammattei y la asociación a su cuestionado padre, acusado de delitos de lesa humanidad y genocidio. También opera en su contra el desgobierno del Frente Republicano Guatemalteco –FRG–, resaltando los funestos desmanes del “Jueves Negro” y el “Viernes de Luto”.[5] Así mismo, la lucha frontal en su contra por parte de grupos de derechos humanos podría resultarle muy caro, sobre todo por la mala imagen internacional y las presiones que de la misma se deriven. Si bien Giammattei también genera anticuerpos en estos grupos, contra la señora Ríos la aversión es mucho mayor.

Indudablemente contará con el apoyo del #PactoDeCorruptos, Fundación contra el Terrorismo, AVEMILGUA, empresarios ultra conservadores, políticos de extrema derecha e iglesias protestantes neo pentecostales ultramontanas. FRG, Visión con Valores y ahora VALOR han sido sus vehículos electorales.

¿El resto de candidatos? Pululan aquellos cuyo único objetivo es aparecer en un listado de candidatos para ponerlo en su CV y mostrárselo a los nietos. Están los impresentables tipo “Mercenario Joe” y hay otros, que por más que los impulsen no arrancan ni al empujón a pesar de los apoyos financieros y políticos, pues tienen el carisma de una ostra. Algunos incluso, tienen el agravante de contar con nombres raros y ajenos, cuya sola mención causa más aburrimiento que una espera en el IGSS.

¡Advertidos están. Se les quiere vivos y vivas!

[1] El conocimiento público no es preferencia sino el grado de reconocimiento que las personas tienen de una determinada persona con aspiraciones políticas. Nadie que tenga menos del 70% puede aspirar con éxito a la presidencia de la República.

[2] Sigue en ascenso aunque Sandra Torres sigue encabezando no solo las intenciones de voto sino el grado de conocimiento público.

[3] Misma razón que los perjudica, pues el voto de uno es a costa del otro. Además, ambas personalidades corrosivas y egos políticos hacen muy difícil una alianza.

[4] Como ejemplo: Generalizar que Jóvenes con tatuajes, pelo largo, aretes y viviendo en zonas de pobreza, seguramente son delincuentes y mareros.

[5] “El jueves 24 de julio de 2003, las calles de la capital fueron tomadas violentamente por grupos de encapuchados dirigidos por el Frente Republicano Guatemalteco (FRG). Así comenzó el Jueves Negro y el Viernes de Luto debido a la negativa de las autoridades de permitir la participación de Ríos Montt en elecciones democráticas. La Constitución se lo prohibía, por haber promovido el golpe de Estado del 23 de marzo de 1982.” Fuente Prensa Libre.

 

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