Opinión

ENFOQUE: El asalto de los diputados (o Pacto de corruptos II parte)

Gonzalo Marroquín Godoy

En el Congreso de la República, un grupo de diputados –integrantes del famoso “Pacto de Corruptos”– viene cobrando fuerza y ahora arremete sin vergüenza contra todo aquello que huela a lucha contra la corrupción y la impunidad o que pretenda promover mejoras reales al sistema político del país. Ellos se saben embarrados –hasta la nuca– por tanta porquería que ha aflorado en Legislativo durante los últimos dos años.

Estos envalentonados diputados cuentan anticipadamente con un cambio a su favor en el Ministerio Público (MP) en mayo próximo. Mientras tanto, discute leyes que les favorecen, pero además piensan arremeter contra aquellos que representan una piedra en sus zapatos, simple y sencillamente porque no se han subido a ese barco que tiene al frente dos capitanes: el presidente Jimmy Morales y el alcalde Álvaro Arzú.

Un grupo mayoritario de parlamentarios trata de imponer una agenda a su medida.

Lo que está en la mira de estos diputados pasa por la aprobación de reformas a la Ley electoral y de Partidos Políticos –una “segunda generación” a su medida–, modificaciones a la Ley de Antejuicios y algunas más que tienen guardadas bajo la manga, sobre todo, con el fin de proteger y protegerse en caso de que sigan los destapes de escándalos por parte del MP y la CICIG.

Las reformas a la Ley Electoral puede ser que, intencionalmente, no lleguen a tiempo, sobre todo, porque existe mucha presión para que se apruebe la elección nominal de los diputados, algo que a ellos no les gusta. En todo caso, la manipulación misma podría ser la de dejar transcurrir el tiempo y hacer que se diluya en medio de discusiones bizantinas, que además, esconden sus perversas intenciones.

Hay que tener presente que cualquier proyecto relacionado a esta Ley debe ir antes a la Corte de Constitucionalidad (CC) y luego ser sometido a la discusión del pleno, dos condiciones que requieren tiempo y este transcurre con rapidez de cara a la convocatoria para elecciones que debe hacerse en enero próximo.

Las leyes de “autoprotección” pueden ir saliendo de a poco –como ya sucede con la que pretende modificar los antejuicios para asegurar mayor impunidad–, en la medida que se vaya conociendo el futuro del MP y la propia CICIG.

Los diputados cuentan con que Jimmy Morales nombrará como Fiscal General a quien mejor se adapte a sus necesidades entre la lista de seis candidatos que le elevará la Comisión de Postulación.

Mientras todo esto ocurre se ha planteado el caso del Procurador de los Derechos Humanos, Jordán Rodas, a quien este grupo de diputados –que son alrededor de 95– mira como “enemigo de la causa”, y no le perdonan que haya sido él quien interpusiera el amparo que impidió la expulsión del comisionado Iván Velásquez del país.

Ya desde hace tiempo se sabía que al PDH lo tienen entre ceja y ceja, pero ahora encontraron el pretexto para citarlo y, sería su sueño, poder defenestrarlo aduciendo que no ha cumplido con su función. Aunque se trata de un intento de linchamiento político, pretenden presentar el caso como “defensa de la dignidad de los católicos”. Es una pena que se vaya a producir este pulso entre diputados y PDH, quien por cierto deberá aprender a tener cuidado con sus acciones y declaraciones, para no darles en bandeja de plata a sus detractores un pretexto para que lo confronten.

El PDH es una destacada figura constitucional. La historia ha comprobado el importante papel que puede –y debe jugar– en momentos trascendentales de la vida nacional.

Evidentemente –porque así lo señalan los obispos–, ha existido una ofensa religiosa con la famosa “procesión” de la vulva. Jordán dice no haber participado y explica que él se encontraba en la Plaza Central en solidaridad por el Día de la Mujer y en las actividades realizadas en ocasión de la conmemoración de la tragedia de las 41 niñas y adolescentes que murieron quemadas hace un año en el “Hogar Seguro”.

Hay que entender que este es el pretexto que encontraron para citarlo. En el argot futbolero se podría decir que el PDH les dejó a los diputados la pelota en el manchón del penal… y ahora quieren meterle gol.

Un efecto secundario, pero muy preocupante, es que esta situación viene a agudizar la ya sensible confrontación ideológica, algo que no es bueno para el país, pues hace más profundas las diferencias y divide a la sociedad, en momentos en lo que debiera verse es una sociedad unida en contra de la corrupción y la impunidad. Ojalá que no se agudice el martes este tema.

Este grupo de diputados se sigue pintando de cuerpo entero con todo esto que vienen tramando. Dicen que le tienen puesta la mira también a la magistrada Gloria Porras Escobar (CC), porque la ven demasiado inclinada a favor de que continúe la batalla contra la corrupción, misma que ellos pretenden terminar con estas y otras acciones.

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