ENFOQUE| CORRUPCIÓN en el centro del LABERINTO – Crónica
Opinión

ENFOQUE| CORRUPCIÓN en el centro del LABERINTO

Gonzalo Marroquín Godoy

Escoger un tema para analizar hoy en día no es fácil. Pasan tantas cosas al mismo tiempo que cualquiera se aturde. Lo vivido en los últimos días es una prueba de lo complicado que se ha vuelto el país, cuando apenas estamos ingresando en un período preelectoral y en menos de 12 meses estaremos en las urnas para elegir nuevas autoridades.

El pasado lunes hubo una sacudida noticiosa: Sale a luz, una vez más –porque es un tema que siempre se ha conocido– que el Gobierno mantiene una red de escuchas telefónicas e intervención de teléfonos y computadoras de particulares y; se muere el exdiputado Manuel Barquín y provoca reacciones de todo tipo por las deficiencias en la justicia, el sistema penitenciario y Salud Pública.

Guatemala se ha convertido en un auténtico laberinto del que no es fácil escapar. Crisis por todos lados: política, justicia, presidios, salud pública, espionaje… y más!!!

Ambas noticias importantes y controversiales, con el común denominador de tener detrás la infaltable sombra de la corrupción, ese cáncer que tanto daño ha causado en la institucionalidad del país.

Si los gobiernos o políticos hacen bien su trabajo ¿por qué tendrían que preocuparse en espiar ilegalmente a activistas, diplomáticos, periodistas, jueces, magistrados y empresarios –entre otros–? Como casi siempre tienen algo que esconder, quieren controlar cualquier incómoda oposición.

Como decía antes, la publicación de Nuestro Diario no es una noticia nueva, pero si tiene el mérito de poner el tema sobre el tapete y ¡ojalá!, se haga algo ahora para hacer que las autoridades respeten el derecho de los ciudadanos y sean respetuosos de las leyes y la Constitución. Se sabe que las escuchas y ese tipo de intervenciones de aparatos solamente pueden llevarse a cabo con orden de juez y en casos en que hay de por medio una investigación de la justicia.

El PDH, la CICIG y el MP deben investigar esta denuncia que es ahora más pública y la justicia debe imponerse.

El caso de Barquín es complejo por la gran cantidad de aristas que toca. Veamos. La mayoría de criticas se enfoca en la forma en que los jueces están aplicando la prisión preventiva que, como se ha visto, puede prolongarse por varios años. Lamentablemente esto es porque el sistema de justicia funciona mal, no es solamente en los casos de corrupción.

Viene a mi mente el caso de Bancafé, por el que Eduardo González lleva más de cinco años guardando prisión preventiva, y aún no llega a juicio. Es el sistema. Luego está el tema de presidios, que no tiene la capacidad de garantizar el derecho a la salud de los reos, a lo que se suman la deficiencias del sistema entero de salud pública.

Ahora hay diputados que se rasgan las vestiduras, pero ellos –la mayoría–, no han hecho nada para ver que mejoren las condiciones del país, sino se preocupan más por sus interés particulares y están dentro de la onda de apañar la corrupción –Pacto de corruptos–.

No hay recursos para mejores cárceles y hospitales, es cierto, pero si lo hay para construir carreteras en aldeas inventadas –eso solo para citar el ejemplo de Delia Bac, que es uno entre muchos–, pero ellos se tapan con la misma chamarra y actúan de igual forma.

La exvicepresidenta Roxana Baldetti llegó al extremo de desfachatez al decir que no va al hospital Roosevelt porque no hay médicos especialistas. Bueno, pues si los hay, pero si el servicio no es mejor, es porque quienes han estado en el poder –como ella–, no han hecho nada para mejorarlo ¡por corrupción!.

Nuestras instituciones están casi colapsadas, pero meditemos por qué. Mi conclusión es que todo se ha venido descomponiendo por la corrupción. No hay dinero para muchas cosas, pero si para llenar los bolsillos de los funcionarios de turno… y para comprar aparatos de espionaje. ¿qué tal?

Lo peor de todo es que cada tema de estos se vuelve una disputa ideológica, cuando si lo analizamos con sencillez no hay más fondo que la cacareada corrupción. En la medida en que la corrupción vaya desapareciendo tendremos gobiernos más transparentes, los recursos abundarán y se trabajará para recuperar las instituciones.

La época electoral se acerca. Hay que recordar que la corrupción principia precisamente en los partidos y sus candidaturas. Debemos poner atención sobre la oferta y saber quiénes quieren participar y qué es lo que han hecho en sus vidas. Para aspirar a un cargo, hay que haber tenido ejecutorias.

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