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Cuando una aldea (Tzununá) cambia su rostro, mejora en oportunidades

El rostro de Chonita dejó se ser triste y melancólico, para convertirse en alegre y lleno de esperanza.  Ella es una de los mil cien niños que a diario toman parte en los programas de salud y nutrición que se llevan a cabo desde hace cinco años como parte de Proyecto Tzununá, en la aldea del mismo nombre en el municipio de Santa Cruz la Laguna, a orillas del bello lago de Atitlán.  Los resultados han sido increíbles y están a la vista, con mejores oportunidades para las comunidades.

La historia principió en el año 2012.  Según muestran las estadísticas, un 76.5% de los niños presentaba un cuadro de desnutrición crónica y/o anemia.  Se planifica entonces un proyecto de alcance social, pero antes se deben realizar consultas con los líderes comunitarios y el Consejo de Ancianos del lugar, quienes aceptan.  Es después de eso que se involucra la Fundación Castillo Córdova, brazo social de la Cervecería Centroamericana y principia la labor para cambiar el futuro de la comunidad y, particularmente los niños.

Los resultados son satisfactorios: se ha contribuido a disminuir en un 5.2% la desnutrición crónica, con un promedio anual equivalente a 1.3%, un índice superior a la media nacional, e incluso al que han alcanzado países como México (0.55%) y Chile (0.85%), lo que demuestra el éxito de los programas que se han ejecutado con éxito.

 

Uno de los programas se centró en mejorar la alimentación de 1.100 niños en las escuelas. El resultado ha sido altamente positivo.

La Fundación Castillo Córdova –con el apoyo de otras entidades de servicio social y empresas comerciales–, diseñó tres programas enfocados en educación alimentaria: Programa de los Mil Días; de Alimentación Escolar y; de Mejoramiento de los Servicios Básicos de Salud.

Esto marco un revolucionario proceso de cambio, porque el primero abrió una ventana de oportunidad, por estar enfocado a mejorar el estado nutricional de las mujeres embarazadas o lactantes y niños de 0 a 5 años.  Nutrición, alimentación y educación fueron los factores que se atienden en esta etapa, con el fin de lograr que los niños puedan tener un crecimiento normal de su cerebro.

No se trató solamente de dar un mejor soporte alimenticio, sino también se dieron talleres para madres embarazadas y en edad fértil.  El resultado ha sido la reducción del 12% en la incidencia de desnutrición crónica en niños menores de 5 años.  Otra vez, índices muy por encima de los registrados en el resto del país.

A cada niño se le da seguimiento para verificar su mejora física, académica y emocional.

El segundo programa, de Alimentación Escolar, consiste en brindar refacción a todos los niños durante el ciclo escolar, todo a base de Protemás, Incaparina y NEF, un alimento instantáneo con beneficios nutricionales.  Este programa cubrió a más de mil cien niños de primaria y secundaria.  En cuatro años, se han repartido 792 mil desayunos nutritivos, con un efecto en dos vías: la mejor alimentación de los niños y jóvenes, pero también disminuyó la deserción escolar del 12% al 4% en el período citado.

El director del proyecto Tzununá, Eduardo Castillo de Vito, explicó que se han dado resultados altamente positivos, porque logramos mejorar gradualmente el nivel de desarrollo y el desempeño académico de los alumnos.  Esta intervención cambiará el futuro de los niños. 

En el tercero de los ejes programáticos, Mejoramiento de los Servicios de Salud, se busca promover un bienestar integral para los habitantes de las cuatro comunidades que forman la aldea.  Para lograrlo, la Fundación promovió el apoyo logístico y monetario de más de 4 mil colaboradores de la empresa Cervecería Centroamericana, quienes dieron aportes que permitieron la construcción de un Centro de Recuperación Nutricional, que ahora sirve a la Dirección del Área de Salud de Sololá, y es referencia para comunidades vecinas del departamento e incluso de Chimaltenango, por su amplia capacidad de cobertura.

Este Centro de Salud se ha convertido en referente para el departamento de Sololá.

El programa incluye capacitación a mujeres embarazadas o en edad fértil.

El rostro de Tzununá ha cambiado, el rostro de sus habitantes también.  Además, se ha demostrado que al unir esfuerzos entre sectores –gubernamentales, instituciones filantrópicas, y empresa privada, los resultados pueden ser altamente satisfactorios.

 

 

 

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