Opinión

ENFOQUE: Entre tráfico, terquedad oficial y proceso electoral

Gonzalo Marroquín Godoy

El año que recién principia trae retos enormes, peligros gigantescos y, en medio de todo, oportunidades si se quiere cambiar de estaca.

El 31 de diciembre, con los fuegos artificiales, brindis y abrazos de la medianoche, dejamos atrás todo lo bueno o malo que nos haya traído el Año Viejo.  Ese es el momento en que nuestra mente y corazón se abren con optimismo para esperar que el Año Nuevo sea mejor en todos los aspectos, aunque solamente podemos controlar aquellos que dependen directamente de nosotros.

Eso quiere decir que en nuestras manos está –en gran medida–, mejorar en el plano familiar y profesional, así como cuidar la salud, tres factores que pueden hacer que las cosas se vean y se sientan mejor o peor, según los logros que podamos tener.  No ocurre lo mismo al ver 2019 de cara a los grandes temas nacionales, porque lo que ocurra o deje de ocurrir escapa casi siempre de nuestras manos, particularmente cuando dependemos de las decisiones políticas que puedan tomar las autoridades, con el presidente Jimmy Morales a la cabeza, seguido de sus ministros, diputados, magistrados, o alcaldes municipales, según sea el caso.

Si en lo personal enfrentamos retos importantes, como país, son más complicados y determinantes para nuestro futuro, sobre todo, porque mucho de lo que estaremos cosechando es lo sembrado a lo largo del tiempo y, finalmente, en 2018, un año que –tristemente–, no nos ha dejado cosas muy buenas y, por el contrario, estuvo marcado por actitudes oficialistas enfocadas en crear un ambiente de confrontación que, a la vez,  pone en riesgo el Estado de derecho y la lucha contra la corrupción.

Teniendo claros estos aspectos, paso a mencionar las tres situaciones que nos harán sufrir –o al menos vivir preocupados– a lo largo del Año Nuevo:

• El tráfico.  Desde hace varios años escucho al eficiente intendente de la PMT, Amílcar Montejo, decir que este año hay que salir 15 minutos más temprano, porque el tráfico vehicular aumentará y el caos en las calles y avenidas será mayor.  Por supuesto que la Muni no ha encontrado una solución para mejorar la fluidez del tránsito a causa de la falta de visión para enfrentar adecuadamente el problema.  Ahora, como ocurre cada cuatro años, empiezan a hablarnos de los nuevos proyectos de transporte público y viaductos.  Lástima que la actual administración, que lleva casi 20 años ininterrumpidos al frente de la ciudad capital, no ha encontrado una solución futurista al problema.

La ciudad se ha vuelto asfixiante por el tráfico y no son pocas las personas que tienen que pasar más de 3 horas en sus recorridos hacia el trabajo y vuelta al hogar. Seguiremos entre atascos todo el año…

• Terquedad oficial.  Si algo ha demostrado el presidente Jimmy Morales es que es un político terco.  Este macho es mi mula y de aquí no me bajo, pareciera como su filosofía –al menos– para enfrentar a sus temibles enemigos, la CICIG, Iván Velásquez, la ONU y, más recientemente a la Corte de Constitucionalidad.  Si su postura intransigente le pudiera dar réditos políticos y beneficiar al país, enhorabuena, pero su peculiar terquedad no hace más que sumir al país en la incertidumbre, provoca mayor confrontación social y para nada contribuye a la gobernabilidad.

Pero por lo que vimos en 2018, Jimmy Morales no tiene la menor intención de cambiar de línea, por más que el país necesite de decisiones de estadista, en vez de arranques de autoritarismo e intolerancia.

• Proceso electoral: Muy pronto llegará la convocatoria a elecciones generales por parte del TSE y de inmediato principiará el destape del numeroso pelotón de aspirantes presidenciales, muchos de los cuales quedarán muy lejos de alcanzar el mínimo de votos (5%).

Si el presidente Morales abona al campo fértil de la incertidumbre ciudadana,  este proceso electoral transcurrirá en un mar incierto, en buena medida porque las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, lejos de resolver de raíz la problemática del sistema político, añadieron dudas que irán brotando sobre la marcha,

Además, los electores verán que las opciones, al menos la gran mayoría, serán exactamente más de lo mismo, que se ha propuesto en el pasado.  Ojalá haya sanas excepciones y pueda salir algo bueno de la votación prevista para el mes de junio.

Ese es el escenario por delante, pero hay que sumar otros factores determinantes para nuestro futuro.  La elección este mismo mes por parte del Congreso de un Contralor General de la Nación dócil, y en el segundo semestre las elecciones de la nueva Corte Suprema de Justicia y magistrados de salas.  Es decir que este año se eligen a las autoridades de los tres poderes del Estado.  Así de fácil, así de peligroso.

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