Opinión

ENFOQUE: Cuando se golpea la FE

Gonzalo Marroquín Godoy

Estamos viviendo lo que se podría llamar fácilmente era de la información. Cualquier noticia que se difunde por un medio genera infinidad de reacciones y fácilmente se replica por otros medios, muchas veces alcanzando niveles globales. Las grandes cadenas de televisión se difunden, además, por sus páginas en internet y aumentan así su poder de propagación a niveles gigantescos.

Es por eso que los grandes escándalos que han rodeado a las religiones en todo el mundo tienen tanto impacto, ya sea sobre musulmanes, católicos, evangélicos o de cualquier secta de las muchas que existen en el mundo. Hace poco eran los sacerdotes pedófilos quienes ocupaban la atención de la opinión pública, y hoy capta la atención la noticia que involucra al pastor Cash Luna con la narcotraficante Marllory Chacón, también conocida como la Reina del Sur.

En el mundo de la híper información nadie queda exento; lo mejor es salir al paso de las noticias y aclarar… cuando se puede.

Creo que hay que ser respetuoso con las religiones y las iglesias; no se debe generalizar lo que sucede con un cura o pastor. El reportaje de Univisión, basado en la investigación de los periodistas Gerardo Reyes y Piniley Ramírez, no trata únicamente sobre el caso de Luna, sino involucra a otros pastores de la región latinoamericana.

Conozco a Gerardo desde que era periodista del Miami Herald y es un profesional muy reconocido. Basta decir que ha sido ganador de importantes premios, como el Pulitzer, el María Moors Cabot y otros, lo que le coloca como alguien que no puede ser señalado de sensacionalista o especulador.

Digo esto porque se ha dicho que se trata de ataques contra la iglesia Casa de Dios, y no debe verse de esa manera. El reporte periodístico muestra las fuentes de información y cabe esperar –los miembros de la iglesia y el resto de la sociedad–, que se disipen los señalamientos que pesan sobre el pastor Cash Luna.

La iglesia católica hizo las del avestruz durante muchos años con el tema de las acusaciones contra sacerdotes por abusos sexuales y no le fue para nada bien, hasta que llegó el Papa Francisco y reconoció el problema. La transparencia y humildad para hacer esto ha sido su mejor arma de defensa. Cuando se apartó un poco de la estrategia al visitar Chile, de nuevo los nubarrones llegaron acompañados de tormenta.

En el presente caso, tampoco hay que meter la cabeza bajo tierra. Lo más sano es que Cash Luna y su iglesia muestren las pruebas de descargo y refuten –de ser posible– lo que se dice, sobre todo, porque ya se ha involucrado en el caso el Ministerio Público, que investigará de oficio el caso.

Sin duda esta situación viene a golpear en otro sentido la fe de los guatemaltecos. La iglesias –tanto la católica, como las evangélicas–, son de las instituciones que gozan de mayor credibilidad en un país en donde ya hay suficiente argumentos para dudar de todo. Sin embargo, ¡ojo!, no hay que dejarse guiar por todo lo que brotará de las redes sociales, sin respaldo y en medio del anonimato. Por eso es importante que el debate se eleve al nivel más alto, con fuentes de información y medios confiables y claramente identificados.

No es fácil la situación para los guatemaltecos. Se duda de las iglesias –¿y por qué no?–, se duda de las instituciones políticas –con razón–, y se duda de las autoridades –también con argumentos–.

Ante esta situación, no es válido esconderse tras el trillado pretexto de decir que se trata de una conspiración o ataque interesado. Eso dicen los políticos cuando los agarran en hechos de corrupción. Las palabras dejan de tener valor. Si la acusación es infundada, seguramente es fácil de desvirtuar.

Aún si resultara siendo cierto lo que se dice, hay que hacer la salvedad que no son todas las iglesias. Así como la mayoría de sacerdotes son personas dedicadas al servicio al prójimo, lo mismo ocurre con los pastores evangélicos. No es el mismo caso el de los políticos, porque con ellos es a la inversa: hay unos pocos que se salvan, pero la mayoría se dedica a esta actividad como un medio para enriquecerse.

Si tuviera que dar un consejo a pastor Cash Luna, le diría que lo mejor es que se abra sin cortapisas a la investigación del MP y que no crea que detrás de la prensa –nacional e internacional–, existe un afán por destruirle. Al dar la cara debe aclarar los señalamientos puntuales y, si lo que se dijo no es verdad, podrá demostrarlo. No hacerlo no hace más que aumentar

Si resulta cierto, hay que aislar este caso, para no afectar a toda la iglesia evangélica. Por cierto que Guatemala es de los países que tiene más evangélicos en América Latina, 41%, cuando la media en la región es de 19%, con un 17% de agnósticos, ateos o sin religión, y 4% que practica otras religiones.

 

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