Opinión

ENFOQUE: Si el Norte fuera el Sur… o si hubiera más Arjonas

Gonzalo Marroquín Godoy

No estoy pensando en lo maravilloso que sería que hubiera más Arjonas en Guatemala, pensando en Ricardo Arjona el cantante, ese guatemalteco que conquista con su música y mensaje. No. Estoy pensando en Ricardo Arjona el ser humano, el filántropo, el hombre sensible que se considera con la obligación de colaborar para mejorar al país y por eso, invierte en la niñez guatemalteca.

Me refiero a ese Arjona que no piensa solamente en ganar dinero con sus presentaciones, sino que ha creado una fundación, Adentro, para invertir en proyectos educativos y, específicamente ha construido y mantiene una escuela en Ixcanal, San Agustín Acasaguastlán, un municipio bastante pobre de El Progreso, a donde además, ha llegado en ocasiones para compartir con los pequeños alumnos.

Además de ser un magnífico cantautor y representante gigante de Guatemala en el exterior, Arjona es un ejemplo a seguir.

Luego, por medio de su fundación, logró el financiamiento para una segunda de estas escuelas –que verdaderamente son modelo–, con el nombre de Enrique Castillo Monge, ya que la empresa de esa familia –el grupo CbC– se convirtió en el padrino de este nuevo emprendimiento a favor de la educación.

Nadie ignora que el sistema educativo del país es bastante malo –por no decir que es un desastre–, lo que nos mantiene con uno de los países con peores índices en educación. Entonces, encontrar iniciativas como la de Arjona es digno de aplaudir y reconocer. También lo es que CbC, una empresa con la que el cantante tiene bastante relación, se haya sumado a la causa.

En una entrevista ayer en Prensa Libre, Arjona comenta que es una lástima que no haya más escuelas de este tipo en Guatemala. Cuando leí la interesante entrevista medité sobre su contenido y, verdaderamente, me parece que sus palabras son muy directas, conscientes y ¡ojalá! motivadoras.

La primera escuela se inauguró en 2014, la segunda en 2016, pero no hay más en proyectos. En la entrevista mencionada, Arjona reconoce así lo siguiente: el contagio ha sido lento, hoy deberíamos de tener por lo menos 20 escuelas como esta, y solo existen dos. (…) A los que la vida nos puso en el lugar de la oportunidad, incluso a fuerza de mucho trabajo, el hecho de pensar en los que no tuvieron esa suerte no es un acto de caridad, es una obligación.

Vaya si tiene razón Arjona. Las grandes corporaciones del país suelen tener sus propias fundaciones. Casi todas hacen una buena labor, pero terminan siendo esfuerzos aislados. ¿Qué sucedería si más grupos empresariales se involucraran en este proyecto para contribuir con la educación nacional?

Claro que no se puede dejar en manos del sector empresarial la responsabilidad de resolver los graves problemas sociales del país, pero ante la ineficiencia del Gobierno –este y todos, porque es un pecado de la clase política–, pues podría ser una manera de devolver en parte lo mucho que el país les ha brindado y contribuir a resolver uno de los problemas que más llora sangre y que, incluso, nos hace ser poco competitivos en el mercado global.

Sin una niñez y juventud con educación de calidad a su alcance, es imposible que Guatemala pueda salir adelante.

Ojalá que las palabras de Arjona no vayan a parar a saco roto o lleguen a oídos sordos. Pueden apoyar desde pequeñas compañías hasta grandes grupos. Todo es cuestión de voluntad y conciencia social.

Saludo a los colegas

Ayer se celebró el día del periodista. Por supuesto en esta fecha suelo hacer un breve recorrido mental sobre mi carrera profesional. Me inicié a los 20 años –más o menos–, lo que quiere decir que son ya más de cuatro décadas de transitar por salas de redacción y compartir con colegas reporteros, fotógrafos, camarógrafos, editores, diseñadores, correctores, conductores y todo el personal de apoyo que hay en torno a este trabajo.

No puedo mencionar nombres, porque seguramente alguno podría escapárseme, pero han sido cientos de colegas con los que hemos vivido momentos intensos, tristes, alegres, hemos sufrido amenazas e intimidaciones. Algunos fueron asesinados en los años de represión y otros amigos están exiliados en Canadá.

Para todos los periodistas guatemaltecos, un saludo solidario, pero un abrazo especial para los compañeros con los que he compartido en Impacto, La Hora, Tele Prensa, telenoticiero 7Días, laRepública, Prensa Libre, Siglo.21, alDía, y revista Crónica.

 

 

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