Opinión

ENFOQUE: Se agitan las aguas electoreras

Gonzalo Marroquín Godoy

Hasta el 5 de noviembre, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) tenía inscritos oficialmente 25 partidos políticos, todos obligados por ley a participar en las elecciones del próximo año a nivel nacional, bajo pena de ser cancelados automáticamente si no lo hacen. A ellos se podrían sumar uno o dos de los nueve comités que se encuentran en el proceso para convertirse en partido.

Eso significa que estas organizaciones necesitan un candidato presidencial o, en algunos casos, participarán en alianza con otro u otros partidos, con el fin de cumplir con el requisito de participación que les permita prolongar su vida, siempre y cuando saquen al menos el 4% de los votos o logren una curul en el Congreso de la República.

Hay partidos que buscan candidatos y candidatos que buscan partido. Se anticipa una campaña electoral confusa.

Es por eso que en las últimas semanas se escuchan más nombres y rumores sobre todo tipo de aspirantes a la presidencia. Hay personajes muy conocidos, algunos con trayectoria de vida, otros poco conocidos, pero la mayoría son ilusos que no saben a lo que se están metiendo y creen en lo que les dicen los aduladores que les rodean porque les han visto cara de billete para sacarles plata.

Aunque en esta ocasión es más marcado este multipartidismo inútil –para la consolidación de una auténtica democracia–, cabe esperar que después de las elecciones de junio próximo, el voto de los guatemaltecos realice una eficiente depuración, por el rechazo o poco interés que despertarán la mayoría de contendientes.

Lo que no se podrá evitar es que veamos una campaña llena de mensajes, canciones y colores, en los que escuchemos promesas ir y venir, con discursos –muchos de ellos– llenos de populismo, ya sea de izquierda o de derecha, pero apelando a sentimientos radicales para captar el interés del electorado. Cerca de 8 millones de guatemaltecos estaremos llamados a las urnas, lo que significa que todos los candidatos –para presidente, vicepresidente, alcaldes y diputados–, deben luchar por convencer a los votantes –jóvenes, hombres, mujeres, maduros y de la tercera edad–, para que emitan su voto a favor del símbolo de su(s) partido(s). Será un gran río revuelto.

Entre la lista de los que ya se menciona hay de todo un poco. Veamos. En la papeletea podrían aparecer cuatro mujeres: Thelma Aldana, Sandra Torres, Zury Ríos y Adela Torrebiarte. Las tres últimas han corrido antes como candidatas presidenciales y todas han tenido participación en cargos públicos.

Thelma Aldana suena fuerte por haber sido la Fiscal General que encabezó junto con la CICIG la lucha contra la corrupción y la impunidad. Si encuentra partido político puede ser una contendiente importante. Sandra Torres volverá a participar con su partido (UNE) y aspira con volver a disputar la Presidencia en la segunda vuelta.

La exdiputada Zury Ríos, en cambio, deberá pasar de nuevo –necesariamente– por la Corte de Constitucionalidad (CC), derivado del impedimento constitucional que pesa sobre ella según el artículo 186 de la Constitución, por haber sido su padre, el general Efraín Ríos Montt, caudillo de un golpe de Estado (1982). Este artículo puede ser injusto, pero está plasmado en la Carta Magna y debiera respetarse. Adela Torrebiarte ha sido ministra de Gobernación y comisionada para la reforma policial. Su primera participación en las elecciones de 2011 no permiten suponer que pueda ir lejos y no descartaría que finalmente desista de una nueva candidatura.

Entre los hombres, la lista ya es grande. Alejandro Giammatei intentará por cuarta ocasión llegar al Guacamolón, y para ello ha venido trabajando en el interior por más de un año. Detrás de él, hay algunos exfuncionarios como el empresario y médico Francisco Arredondo (exministro de Salud), Luis Velásquez (expresidente del CHN) y Edmund Mulet (expresidente del Congreso, exembajador y ex alto funcionario de la ONU).

Los hay también con menos trayectoria, como Roberto Arzú, Danilo Roca o incluso el alcalde Villa Nueva, Edwin Escobar –que me late que finalmente preferirá una muni más segura que una Presidencia que le queda lejana–, entre otros.

Pero surgirán más. Muchos pensando que si Jimmy Morales pudo hacerlo, cualquiera puede ganar una elección. Sin embargo, la coyuntura es diferente y el desencanto que ha quedado en el ambiente muy grande, por lo que no veo muchas posibilidades de que se repita la historia. Algunos participan pensando en darse a conocer y tener verdadera opción más adelante.

La última encuesta a la que tuve acceso, de CID Gallup de septiembre pasado, muestra que Thelma Aldana, Sandra Torres, Giammatei y Zury Ríos son de los personajes más conocidos, lo que supone una gran ventaja, pero aún falta que corra mucho agua para empezar a hacer pronósticos. Por ahora, a esperar la zarabanda –baile de ritmo vivo– que nos espera.

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