Politica

Álvaro Arzú: POLÍTICA, el camino; su marca, OPACIDAD

El fallecido alcalde metropolitano, Álvaro Arzú Irigoyen, ha sido el político más longevo de la era moderna. Nadie como él ha permanecido en cargos públicos tanto tiempo y en tan variadas posiciones, a la vez que intentaba construir su propia ‘dinastía’.   La muerte le sorprende en momentos en que su honorabilidad se cuestiona por primera vez por la vía judicial.’


(Análisis-Crónica)

Alvaro Arzú Irigoyen (1946-2018) –fallecido hace un mes– tuvo inquietud por la política desde joven y canaliza sus primeros impulsos en el derechista Movimiento de Liberación Nacional (MLN), para iniciar una carrera que no abandona hasta el día de su muerte y le llevó en su momento cúspide a la Presidencia de la República en el año 1996.

Pero en realidad, fue la ciudad capital la que logró convertir en su feudo, ya que fue alcalde metropolitano por más de 19 años –los últimos 14 de manera ininterrumpida­–, producto de fuertes alianzas, liderazgo autoritario y una estrategia de propaganda que le mantuvo siempre vigente en la mente de los vecinos, a los que llegaba diariamente por los medios de prensa del magnate mexicano Ángel González, uno de sus baluartes de apoyo.

Para algunos fue un “hombre visionario” –prometía que la capital sería algún día la Ciudad del Futuro–, y le atribuyen como logros importantes las privatizaciones realizadas durante su administración presidencial (1966-2000), a pesar que ninguna de las negociaciones realizadas se hizo con transparencia y en algunos casos la opacidad llegó a extremos gigantescos.

Entre sus detractores le achacan haber iniciado prácticas de administración pública para evadir la fiscalización –contratación de ONG y de fideicomisos–, además de la peculiar manera de dirigir las ventas de empresas estatales y concesiones hacia los grupos económicos de su propio círculo.

Propaganda vs. Información

Nunca fue amigo de la prensa y se le reconocía como intolerante ante la critica. Eso hizo que desde un inicio de su carrera hiciera una alianza estratégica con el empresario mexicano Ángel González, quien controlaba, en aquel entonces –inicio de los años 80–, por medio de testaferros los canales 3 y 7.

Desde un inicio de esa relación recibió soporte noticioso del grupo de medios radioeléctricos y luego cada cuatro años, los lazos se hacían más estrechos. Cuando

Arzú llega a la Presidencia con el Partido de Avanzada Nacional (PAN), se promueven cambios a la Ley que prohibía que las frecuencias nacionales fueran controladas o propiedad de un ciudadano extranjero. También se facilita que González pueda obtener más frecuencias radioeléctricas. Al mismo tiempo, recibe como pago tiempo gratis para promover su propio mini-telenoticiero Avances, desde el que se ataca sus opositores.

En los últimos meses se convirtió en uno de los personajes más cercanos al presidente Jimmy Morales, con quien lo unía su afán por sacar a la CICIG del país.

De vuelta en la comuna capitalina, en vez de publicidad clara, los canales transmiten capsulas informativas de la Municipalidad, que no son más que propaganda disfrazada de noticias. El resultado es bueno para el alcalde, que logra con poco esfuerzo, reelegirse en tres ocasiones sucesivas, aprovechando los recursos mismos de la Municipalidad.

Lo oscuro con brillo

El mejor resultado que obtuvo de la propaganda televisiva fue vender bien ante gran parte de la opinión pública su proceso de privatizaciones, que incluyó la venta de la Empresa Eléctrica, la telefónica Guatel, Fegua (ferrocarril) y Correos.

Los casos más sonados han sido el de Guatel –convertido en Telgua– y Fegua.

El primero fue escandaloso, porque se lleva a cabo en un proceso totalmente viciado, en el que solamente participa un postor, LUCA S.A. una empresa inexistente en el ramo de la telefonía, creada específicamente para participar en la licitación, con un capital de apenas Q5.000.00. Según los expertos en la materia en la época, se vendió, al menos, a unos US400 millones por debajo de su valor su valor real. Además, se le entregó a LUCA sin que tuviera que hacer ningún desembolso y tuvo tiempo suficiente para dar la vuelta y venderla a un precio que los guatemaltecos nunca conocieron, a Carlos Slim (Telmex), que fue desde el inicio el verdadero operador.

El negocio de Telgua fue el más opaco entre todas las privatizaciones que se realizaron durante su administración.

Nunca se conoció el sobreprecio que ganó LUCA S.A., pero pudo ser dinero que entrara a las arcas nacionales si el proceso hubiera sido transparente.

Se resolvió el problema de la telefonía, pero con pérdida para el país y gran ganancia para quienes intervinieron en la negociación con el grupo mexicano.

El ferrocarril fue otro gran negocio. Se entregó a un grupo extranjero sin desembolsar nada y el contrato no obligaba al concesionario a poner a trabajar el tren, cosa que además no hicieron nunca. Sin embargo, el interés del negocio era por los derechos de vía o paso que Fegua tenía.

Con la llegada del gobierno de Oscar Berger se comprendió el daño que la negociación había hecho al patrimonio nacional y se dio marcha atrás a la negociación, con consecuencias negativas en millones de dólares para el país, pero al menos se recuperaron los derechos para cuando algún gobierno comprenda la importancia que tiene el ferrocarril para la economía y desarrollo nacional.

Otro caso que llamó la atención fue la concesión de la autopista Palín-Escuintla, un esquema de negocio con gran ventaja para la compañía operadora. La construcción de la carretera corrió a cuenta del Estado –Q.0.00 de inversión de entrada de la empresa Marhnos–, para que, apenas unos años después tuvieron que construir los dos carriles adicionales de la ruta Escuintla-Puerto Quetzal.

El Estado entonces, entregó un negocio en marcha y la empresa tuvo tiempo suficiente para capitalizar y construir luego el tramo carretero. En las tradicionales obras público-privadas, el Estado concede derechos, pero la inversión corre por cuenta del constructor.

Lo que causó un daño muy grande a la transparencia en el Gobierno y los gobiernos municipales de todo el país, fue la generalización de ONG de todo tipo para desarrollar obras, lo mismo que el uso de fidecomisos con el mismo fin. El pretexto que se utilizó en su momento fue que la Ley de Contrataciones resultaba engorrosa y retrasaba la obra pública.

Lo que en realidad se hizo fue crear una práctica que facilitaba la corrupción en todo tipo de contrataciones. Lo peor fue que al comprobar los alcaldes que resultaba más difícil para la Contraloría fiscalizar a una ONG, su uso y abuso se generalizó y aumentó gobierno tras gobierno, porque cada partido y gobierno –central y municipal– que ha llegado, trabajan con nuevas ONG. La corrupción se generalizó y alcanzó también a diputados, muchos de los cuáles han creado sus propias ONG para presionar a que les den obras a cambio de votos.

Algo parecido sucedió con los fidecomisos, una práctica que arrastró a la comuna, en donde se utilizan, entre otras cosas, para contratar personal fuera de fiscalización.

Pero todo eso nunca se investigó judicialmente. Sin embargo, en octubre del año pasado, la investigación de un caso que involucra al reo asesinado Byron Lima Oliva, permite descubrir el pago con fondos municipales –por medio de un fidecomiso–, de gastos de campaña para su última reelección.

Aunque logró la protección de una jueza, quedó en evidencia un proceder oscuro y autoritario.

Esa misma investigación le mostró como alguien cercano a Lima Oliva, quien le llamaba Señor Oro, cuando al escribirle para pedirle, al menos una vez, una fuerte suma de dinero.

El caso, al menos en su contra, ya no tiene objeto, pero aún podría salpicar a su administración si continúan las averiguaciones.

Producto de este caso, Arzú se sumó al presidente Jimmy Morales para librar juntos la batalla –en la que estaba inmerso en el momento de su muerte– por sacar del país a la CICIG y en particular a su comisionado, Iván Velásquez, ha quien consideraba como fiscal extranjero intervencionista en asuntos del país y funcionario izquierdista de segunda.

Producto de esta batalla le llevó a proponer al mandatario que se impulsara la candidatura de su hijo, Álvaro Arzú Escobar a la presidencia del Congreso, lo que se logra con el fuerte respaldo del partido oficial, FCN-Nación y sus aliados parlamentarios.

¿Dinastía?

Uno de sus sueños fue la de crear una dinastía política con el apellido Arzú. La incógnita ahora es si Arzú Escobar buscará la alcaldía el próximo año, o dejará el camino para que sea su hermano Roberto Arzú García Granados, quien en su momento manifestó su interés por ser candidato a alcalde municipal.

Arzú convenció al presidente Morales de la conveniencia de tener en la Presidencia del Congreso a su propio hijo, Álvaro Arzú Jr., ahora también al frente del Partido Unionista.

Su otro hijo, Diego Arzú, ha jugado siempre un papel de menor exposición, y es solamente diputado al Parlacen. Su nombre ha estado vinculado al asesinato de monseñor Juan Gerardi, aunque nunca se le implicó judicialmente. Muy pronto se verá quien de los dos primeros asume el liderazgo familiar a lo interno del Partido Unionista (PU).

Logros y tareas pendientes

En 19 años de gestión municipal se destacan como logros:

  • Eficiencia administrativa. Mejoraron los procedimientos y trámites burocráticos, aunque en la aprobación de licencias de grandes obras o edificios, se escuchaban quejas de solicitud de pagos a cambio del permiso correspondiente.
  • Programas culturales, recreativos y deportivos: Se avanzó mucho en este aspecto. Se promovió la cultura y se reconoce el éxito de las medias maratones. En lo recreativo, pasos y pedales y los recorridos en bicicleta nocturnos han tenido gran aceptación.
  • Limpieza y jardinización: Resultados positivos sostenidos en el tiempo.

Y las tareas que quedan como pendientes después de casi dos décadas:

  • Transporte público: Heredó la idea del Transmetro, pero no logró desarrollarlo en su totalidad en más de tres períodos continuos. Cada ramal crecía en año electoral. No se encaró el problema en la magnitud que tiene. No hay sistema integrado, seguro ni eficiente. Se estima un retraso de 12 años.
  • Tránsito: La ciudad ha colapsado. Ciertamente el problema requiere de la intervención del Gobierno Central y las municipalidades vecinas, pero nunca se presentó un proyecto integral. Se estima un retraso de más de 8 años.
  • Agua: No se ha regulado la extracción de agua y la apertura de pozos sin control hace suponer que puede colapsar el manto friático. Ningún proyecto para traer más agua a la ciudad está en marcha.
  • Basura: no se han tomado en cuenta las varias advertencias sobre el peligro y mal manejo que se hace con la basura en el área metropolitana. El problema puede explotar en cualquier momento nuevamente.
  • Drenajes: Se autorizan constantemente edificios, pero no se ha modernizado ni actualizado el sistema de drenajes de la ciudad. Puede haber crisis como la que se vivió en la Zona 6 hace algunos años en cualquier momento.

Cronología

Esto es un resumen de la vida política de Álvaro Arzú.

(1978/81): Director del Instituto Guatemalteco de Turismo.

(1982): Candidato a la alcaldía por el Partido Nacional Renovador (PNR).

(1986/90): Alcalde capitalino. Gana con el Comité Cívico PAN

(1990): Funda el Partido de Avanzada Nacional, su propio partido.

(1991/92): Canciller del gobierno de Jorge Serrano Elías. Firma el reconocimiento de la independencia de Belice.

(1996/2000): Presidente de la República.

(1998): Se consuma la privatización de Telgua.

(2000/04): Diputado al Parlamento Centroamericano.

(2003): Gana por segunda vez las elecciones para alcalde capitalino.

(2007): Tercera reelección y segunda continua como alcalde.

(2011): Se reelige por cuarta vez, pero su índice de votación desciende por debajo del 40% por primera vez.

(2015): Con pocos opositores de peso se reelige por quinta vez.

(2017): El MP y la CICIG lo acusan de carios delitos, principalmente de utilizar recursos de la municipalidad en su campaña de reelección de 2015.

El Legado

El verdadero legado que ha dejado al país Álvaro Arzú, se produjo durante su presidencia. En diciembre de 1996, su Gobierno y la URNG (guerrilla), firmaron el acta de una Paz Firme y Duradera, que puso fin a casi cuatro décadas de una guerra interna.

Alvaro Arzú logro concluir un largo proceso de negociaciones con la guerrilla.  En la fotografía histórica, firma el Acuerdo final de paz.

Aunque el proceso no se inició bajo su administración, tuvo el liderazgo suficiente para impulsarlo y lograr el cierre antes de cumplir un año en la Presidencia.

La gran sombra

El asesinato de monseñor Juan Gerardi fue una sombra que le acompañó hasta el momento de su muerte. El hecho ocurrió el 26 de abril de 1998, a pocas cuadras de Casa Presidencial. Nunca se ha aclarado la presencia de miembros de su guardia personal en la escena del crimen esa misma noche y madrugada.

Según declaraciones de Alejandra Reyes pareja de reo Byron Lima Oliva, sentenciado como cómplice del crimen, el entonces militar modificó al escena del crimen. Se ha especulado que hubo desde entonces un encubrimiento del Estado en torno al asesinato del Obispo.

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