Politica

RÍOS MONTT: ¿Ángel o demonio?

Uno de los personajes más controversiales en la historia nacional

• PARA ALGUNOS, FUE BASTIÓN DE LA LUCHA ANTICOMUNISTA

• PARA OTROS, FUE PARTE DE LA GUERRA SUCIA Y PROPICIÓ CORRUPCIÓN

El general José Efraín Ríos Montt –fallecido el 1 de abril– luchó por alcanzar los puestos más altos en la vida política del país y lo logró contra viento y marea. En su larga trayectoria política de casi cuatro décadas (1973-2012) levantó pasiones y cosechó admiradores y detractores. El balance de sus logros queda para una historia que ya se escribe.


En el año 1973 se organiza el Frente Nacional de Oposición (FNO), encabezado por fuerzas de la Democracia Cristiana (DC), que impulsa la candidatura de un carismático general, Efraín Ríos Montt, para hacer frente a otro general, Kjell Eugenio Laugerud. La campaña electoral y las elecciones generales del 3 de marzo de 1974 resultan reñidas, con un cuestionado triunfo para el candidato oficial.

A pesar de las denuncias de fraude por parte de la oposición, se ratifica el conteo oficial de votos de la siguiente manera:

  • Laugerud (MLN-PID) 298,953 votos (44%)
  • Ríos Montt (FNO) 228,067 votos (34%).

Al no obtener mayoría absoluta el ganador, los dos militares tuvieron que someterse a la llamada elección de segundo grado, consistente en la votación de los diputados, quienes dieron la Presidencia de la República al ganador oficial de las elecciones.

Era una época en la que en Guatemala no se cuestionaba lo que hacían o dejaban de hacer los gobiernos militares, que para nada respetaban los derechos humanos o permitían plenas libertades para la población en general.

Aunque de inmediato se le nombra como embajador en España –un cargo que era más un puente de plata para que saliera del país–, aquella participación electoral marcó el futuro de Ríos Montt, que de ser un conocido político, pasa a ser diplomático, sin dejar de soñar con la Presidencia que, asegura, le habían arrebatado de las manos.

Es entonces cuando principia su vida controversial. Para algunos –incluidos dirigentes de la DC– fue un cobarde por no haber defendido el triunfo en las urnas y haber aceptado dócilmente su exilio en España. Sus compañeros de armas lo miran como una especie de traidor que jugó del lado de los políticos contra los regímenes militares. Sobresale más la imagen de demonio.

Desaparecido y retorno

Poco se sabe de su estadía en España, más allá de haber encontrado en el licor el escape para olvidar su frustrado intento por llegar al poder. Sin embargo se estima que en algún momento entre 1978 y 1980, tiene lo que él mismo explicaba como un encuentro personal con Jesús, y deja el catolicismo para convertirse en un cristiano nacido de nuevo, evangélico y miembro de la iglesia fundamentalista Verbo, en donde principia como maestro de colegio, cargo que desempeña en 1982.

Durante el gobierno de Laugerud (1974-1982) y de su sucesor, el general Romeo Lucas García (1978-1982) no tiene ninguna participación política, aunque sus allegados reconocen su permanente añoranza por la Presidencia que se le escapó de las manos.

Nada se dice o se publica de él durante esos ocho años.

El país entra en una etapa critica con Lucas García. La guerra contrainsurgente es prioridad del Estado, las violaciones a los derechos humanos son cada vez más evidentes y censuradas a nivel internacional. Se escuchaba de corrupción galopante, aunque no se presentaban nunca pruebas ni denuncias, por temor a las represalias.

En aquel momento, es vox populi que los militares manipularon las últimas dos elecciones, y se teme que suceda lo mismo con las elecciones previstas para el 7 de marzo de 1982, en las que aparece como favorito otro general, Ángel Aníbal Guevara. El militar gana en las urnas y en la elección de segundo grado en el Congreso, pero Mario Sandoval Alarcón y Alejandro Maldonado, los dos candidatos derrotados, gritan ¡fraude!, y la tensión política se dispara de inmediato.

Un grupo de oficiales jóvenes del Ejército inicia pronto un movimiento golpista y el 23 de marzo el país amanece con música de marimba en cadena de radio y televisión nacional. Los militares rebeldes cuentan con el apoyo de algunos comandantes de bases militares y antes de medio día rodean el Palacio Nacional con artillería desplegada. Lucas García se ve obligado a renunciar poco antes de las tres de la tarde.

Entonces se da la sorpresa. Aquellos oficiales jóvenes recurren a Ríos Montt, para que encabece ua triunvirato, en el que comparte el poder con el general Horacio Maldonado Shaad, y el coronel Francisco Luis Gordillo. Ocho años después de haber sido despojado de la Presidencia, alcanza el poder, esta vez respaldado por una junta de oficiales y una trilogía de asesores cristianos: Álvaro Contreras Valladares, Alfred Kaltschmitt y Francisco Bianchi, los tres ancianos de la iglesia Verbo que se convierten en asesores.

Triunvirato del 23 de marzo de 1982: Ríos Montt, Horacio Maldonado y Francisco Luis Gordillo.

Auge y caída

Pronto Ríos Montt se muestra como un populista de derecha y se deshace de Maldonado y Gordillo, autoproclamándose Presidente de la República –de facto–. En ningún momento habla de restablecer el orden constitucional y la democracia y principia a gobernar con mano firme.

Se mofa de políticos –los llama politiqueros–, empresarios y exfuncionarios, a los que señala de corruptos, pero a ninguno se investiga, mucho menos llevarlos ante la justicia.

Lanza el programa Fusiles y Frijoles, como una herramienta demagógica contrainsurgente, pero la guerra interna continúa con intensidad y se producen masacres en poblados en las áreas de conflicto, particularmente los departamento de Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango y San Marcos.

Se crean los tribunales de fuero especial, que tienen la particularidad de hacer juicios sumarios con jueces sin rostro. Genera la sensación de menor violencia en el país, pero hay fuerte polarización entre la sociedad.

A los comandantes militares les preocupan entonces tres situaciones que consideran deben corregirse:

  1. Debe suprimirse la juntita de oficiales jóvenes que rompe la jerarquía del Ejército.
  2. Debe eliminarse el carácter religioso del Gobierno. Debe salir de sus tres asesores cristianos y terminar con sus sermones moralistas trasmitidos todos los domingos en cadena de radio y tv.
  3. Hay que presentar un cronograma de retorno a la democracia y la constitucionalidad.

Esas tres condiciones se le imponen al gobernante de facto en una reunión con comandantes de base en la Guardia de Honor en julio de 1983, condiciones que el presidente de facto acepta y se compromete a cumplir antes de un mes.

Acostumbrado a imponer su voluntad, Ríos Montt pretende calmar los ánimos de sus compañeros de armas –a los que nunca denuncia por crímenes de lesa humanidad– y disuelve la instancia de oficiales jóvenes, pero no se aleja de Valladares, Kaltschmitt y Bianchi, con quienes se reúne casi a diario.

Aquellos sermones dominicales que principian muchas veces con un Usted papá, Usted mamá, tampoco son eliminados y mucho menos hizo algún esfuerzo para presentar un calendario con compromisos políticos.

Los comandantes no caen en el engaño y el 8 de agosto de 1983 el general Oscar Humberto Mejía Víctores es el encargado de notificarle que hay un nuevo golpe de Estado y que es él mismo quien asume la Presidencia y todos los poderes del Estado de facto.

Los allegados a Ríos Montt dicen que el militar sí tuvo intenciones de llevar a cabo una apertura política, pero pretendía que los plazos fueran prolongados para que él estuviera cuatro años en el cargo. Su sueño se frustró y el país vive dos golpes de Estado en menos de dos años.

Su propio partido y terquedad…

Antes que él, Álvaro Arzú y Jorge Serrano, diseñaron y crearon su propio partido a la medida –PAN y MAS respectivamente– para buscar y alcanzar la Presidencia de la República. Siguiendo esos pasos, en enero de 1990 inscribe su partido, el Frente Republicano Guatemalteco (FRG) que, con el paso del tiempo, seguiría la misma suerte de extinción de los dos primeros mencionados.

Sin embargo, la Constitución de 1985 incluyó un artículo con dedicatoria directa para Ríos Montt y su familia:

Artículo 186.- Prohibiciones para optar a los cargos de Presidente o Vicepresidente de la República. No podrán optar al cargo de Presidente o Vicepresidente de la República:

  1. El caudillo ni los jefes de un golpe de Estado, revolución armada o movimiento similar, que haya alterado el orden constitucional, ni quienes como consecuencia de tales hechos asuman la Jefatura de Gobierno;
  2. Los parientes dentro de cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad del Presidente o Vicepresidente de la República, cuando este último se encuentre ejerciendo la Presidencia, y los de las personas a que se refiere el inciso primero de este artículo;

En dos ocasiones (1990-1995), intenta inscribirse como candidato presidencial por su partido, pero la corte de Constitucionalidad (CC), lo rechaza por el impedimento constitucional. Entonces el FRG lanza como candidato a Alfonso Portillo, quien finalmente gana las elecciones de 1999 y encabeza un gobierno marcado por la corrupción. Ríos Montt es presidente del Congreso los cuatro años (2000-2004) de la administración del FRG, y avala desde el Legislativo todas las acciones del Gobierno.

R´pios Montt impulsó a la presidencia a Alfonso Portillo y él llegó a la presidencia del Congreso.

Para las elecciones del 2003, el FRG es el partido dominante y la CC permite finalmente su participación como candidato presidencial. Ante el repudio por dicha resolución, Ríos Montt y su partido movilizan hacia la capital una turba para defender su postura, lo que provoca disturbios y la muerte de un periodista, en lo que se llama Jueves Negro y Viernes de Luto.

En torno al general se crea el mito de que es un líder nacional que cuenta con el apoyo del sector evangélico. Se desmorona el mito. Oscar Berger –con el 34% de los votos– y Álvaro Colom –con el 26.4%– le infringen una fuerte derrota, pues solamente alcanza la tercera posición –19%–.

Cuatro años más tarde vuelve al Congreso para su último período parlamentario (2008-2012), pero simplemente para mantener la inmunidad, ya que se han iniciado procesos judiciales por genocidio y otros delitos de lesa humanidad en contra de militares y particularmente en su contra.

El fin… entre juicios

Finalmente el hombre que dominó con altibajos la política nacional, termina su vida con señalamientos y marcado desprestigio. Su partido desaparece tras el rechazo en manifiesto en las urnas y entonces Ríos Montt pasa los últimos años de su vida sentado en el banquillo de los acusados por sus acciones –u omisiones– durante su breve período de Gobierno.

Apenas pasaron 12 días de su salida del Congreso en enero de 2012 y tuvo que comparecer ante un tribunal. Un primer juicio por el delito de genocidio resulta desfavorable para él y se le condena a 80 años de cárcel. Sus detractores cantan victoria, pero su defensa logra que la Corte ordene un nuevo juicio y anula el primero.

Su estado de salud ya se ve quebrantado y en el segundo juicio su defensa alega demencia senil, razón por la cual no se presenta al proceso, pero ya no verá el fin del mismo, pues ha muerto antes de darse una nueva sentencia.

Quienes le defienden y admiran dicen que sirvió a la Patria y promovió cambios en el país. Su detractores, en cambio, le señalan por violaciones a los derechos humanos, le acusan de genocidio y destacan que su partido, el FRG, fue promotor de corrupción.

No parece que el balance histórico pueda serle muy favorable.

Una vida intensa

Esta es la cronología de la vida del general Efraín Ríos Montt, quien tuvo ascensos al poder y caídas.

1926: Nace en Huehuetenango.

1943 Ingresa al Ejército en calidad de Policía Militar (PMA)

1946: Ingresa a la Escuela Politécnica.

1971: Es ascendido a general de brigada.

1973: Jefe del Estado Mayor del Ejército.

1974: Candidato presidencial por el Frente Nacional de Oposición.

1974: Embajador ante España.

1977: Retorna a Guatemala.

1978: Renuncia al catolicismo.

1982: Encabeza gobierno tras golpe de Estado. Meses después se autoproclama Presidente de la República.

1983: Es derrocado por los comandantes de bases militares.

1990: Se retira del Ejército y funda el partido FRG.

1996: Llega al Congreso como diputado.

2000: Presidente del Congreso de la República (4 años)

2003: Candidato presidencial por el FRG.

2008: Diputado al Congreso de la República.

2012: Se inicia juicio por genocidio en su contra.

 

 

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