Opinión

2016, un año lleno de oportunidades

C

Ing. Pedro Cruz


 

Nadie duda que este fue un gran año para Guatemala. Hace apenas 365 días, el país llevaba un rumbo que no hacía presagiar lo que pasaría de abril a septiembre del 2015. Todos los sucesos que vivimos no solo cambiaron el presente, sino que nos dieron la oportunidad de cambiar el futuro. Y por eso quiero felicitar a todos los guatemaltecos que de una u otra forma vivieron con valiente civismo esas jornadas que abrieron el camino para una mejor Guatemala.

La pregunta ahora es ¿qué hacemos para no salirnos del camino? ¿Qué rumbo tomamos? Yo propongo que sea el que priorice la seguridad y la justicia. Sé que no es el único sendero pero sí creo que es quizá el más rápido y el que hará que el sistema se fortalezca.

La inversión en seguridad nos garantizará mucho:

Resguardaremos con diligencia el derecho a la vida, del cual el Estado es garante.

Cuidaremos el fruto del trabajo de cada uno de los guatemaltecos.

Alentaremos la inversión en pequeñas, medianas y grandes empresas, y por lo tanto se impulsará la generación de empleo.

Garantizaremos que las nuevas generaciones crezcan en una sociedad que promueve el Estado de Derecho.

Por otro lado, al invertir en justicia, damos a Guatemala la oportunidad de avanzar en el camino que la llevará a una paz sólida. La justicia es sinónimo de igualdad, de rectitud, de probidad, de transparencia. ¿Qué ganaremos los chapines si decidimos orientar nuestros esfuerzos y recursos a la justicia? Seguro ganaremos muchísimo, pero sobre todo:

Un sistema que beneficie o premie a la gente transparente y que castigue la corrupción a cualquier nivel y en cualquier sentido.

La certeza jurídica que se requiere para vivir el derecho y deber ciudadano de denunciar los actos que están reñidos con la Ley.

El respeto al derecho individual llevará al impulso de la justicia social integral.

Si centramos nuestros esfuerzos en estas dos áreas, luego será más fácil emprender un camino para cubrir las muchas debilidades de nuestro sistema. La paz, el Estado de Derecho, la inversión y generación de empleo, la lucha frontal contra la corrupción, harán que Guatemala florezca como lo hemos deseado durante mucho tiempo.

Y aunque hay innumerables motivos para ser optimistas, también es necesario tomar en cuenta que aunque la inversión en seguridad y justicia es una tarea propia del Estado, la lucha contra la corrupción es de todos. Y esta gesta va más allá de participar en marchas o exigir probidad en redes sociales. Eso es importante, pero necesitamos impulsar con más fuerza y con acciones certeras y continuas la lucha contra la corrupción.

No dudo que todos los chapines queremos heredar a nuestros hijos un mejor país. Parte de este compromiso es trabajar con rectitud y honradez, denunciar todo aquel acto que vaya en contra de una sociedad justa y de la transparencia. No vacilemos ni un momento cuando debamos hacer frente a las implicaciones que tiene promover y vivir una cultura anticorrupción.

El 2016 será un buen año para que esos valiosos deseos por una Guatemala mejor empiecen a materializarse. Muchos guatemaltecos están con altas expectativas respecto del nuevo gobierno que asumirá este año. Y está bien, la vigilancia ciudadana es una parte importante de las sociedades democráticas. Pero más esencial es aún la legítima participación. Aquella que hace que los miembros de una sociedad vivan bajo varios principios:

Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra.

La transparencia empieza por los propios actos.

El bien común es siempre superior al bien individual.

Así es que iniciemos, pues, el 2016 con nuevos bríos: decididos a luchar desde donde estamos por la Guatemala con la que soñamos para nosotros y para nuestros hijos. Termino con esta frase que se ha popularizado a raíz de las victorias ciudadanas: #EstoApenasEmpieza.

Los guatemaltecos debemos asumir el compromiso de trabajar con rectitud y honadez, así como dennciar todo lo que vaya contra una sociedad justa y la transparencia.

 

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